El hecho

El joven de 19 años, iba a trabajar a las 7 de la mañana, con su moto cuando fue atropellado por un Ford Orion de color verde, con capot blanco, en la esquina de Méndez de Andes y Tres Cruces, en Rafael Castillo. Juan Agustín, que trabajaba como repartidor de agua y estaba por finalizar sus estudios, fue abandonado en esa esquina por Mauro Insaurralde. El joven permaneció una semana en el Hospital Paroissien, donde finalmente falleció el 30 de mayo. Juan Agustín Acencio justicia
El padre de la víctima, Juan Manuel, en una conversación con Crónica TV relató que hay un testigo que paró para intentar ayudar. Insarrualde le dice a esta persona que no baje sino que vaya hasta la salita que se encontraba a unas 6 cuadras para pedir auxilio. Al volver, Mauro Insarrualde se había dado a la fuga.
En el lugar del hecho no había cámaras de seguridad pero sí consiguieron una filmación a 3 cuadras del hecho, la cual se ve la dirección en la que iba el móvil policial.
Debido a la difusión en las redes sociales, el padre de Agustín recibió un llamado anónimo que fue fundamental, ya que brindó datos para encontrar a quien había atropellado y abandonado a su hijo. Juan Agustín Acencio justicia
Allanamiento
Gracias a dicho llamado, los familiares fueron a la comisaría y el 30 de junio la policía realizó un allanamiento en la casa de Mauro Insarrualde, aunque no encontraron el auto en cuestión. El oficial, más tarde, confesó haber causado el accidente y declaró haber estado en shock. Además, aseguró que días después del accidente le robaron su automóvil. La familia no cree que eso haya sucedido, sino que hizo desaparecer el auto con el objetivo de borrar las huellas. Juan Agustín Acencio justicia
Por más de que el policía haya expresado que fue el protagonista del deceso de Agustín, el juez, Pino Guevara, no ordenó su detención porque según él faltan pruebas. Los familiares y amigos de la víctima aún siguen sin poder comprender esta decisión. Mientras tanto, Mauro Insarrualde principal acusado, continúa con su vida de manera normal.
Declaración de los testigos
Primer testigo: salía de su domicilio a acompañar a su hijo a la parada del colectivo. Siente el sonido de la moto de Agustín y dice que escuchó ruidos y corridas de personas hacia el lugar del accidente. Ella también va hacia allá.
Al llegar ve a un chico tirado en el asfalto, la moto destrozada, dos chicos, que eran los hermanos de Juan Agustín, y a otro hombre que también declara. Juan Agustín estaba tirado en el suelo con heridas visibles y convulsionando. Acto seguido, piden ayuda para trasladarlo hasta una sala de primeros auxilios, ya que llamaron al 911 y nunca hubo respuesta. Deciden cargar a la víctima en un auto particular y lo llevan para que reciba asistencia.
Segundo testigo: escucha desde el interior de su casa un golpe muy fuerte y al asomarse por fuera de su propiedad ve a Juan Agustín tirado en el asfalto. La moto tirada sobre la vereda y el auto verde del acusado cruzado en la esquina de Méndez de Andes y Tres Cruces. Ve a un individuo acercarse caminando hacia el cuerpo de Agustín y lo mueve con un pie, aparentemente, para comprobar si estaba con vida. En ese momento, llega un auto gris que se acerca y los ve hablando unos segundos hasta que el del auto gris se retira.
Además, el testigo dijo ver a Mauro Insarrualde hablar con una especie de teléfono o radio, luego se sube su auto y se retira del lugar.
Tercer testigo: es el individuo que manejaba el auto gris. Según dijo el muchacho, le dijo a Insaurralde que en la salita no le prestaron ayuda para sacarlo del auto. Ellos bajaron, por sus propios medios a Agustín e ingresaron al centro asistencial, hasta que llegó el padre de la víctima. Llamaron nuevamente al 911 para trasladarlo urgente a otro centro de mayor complejidad.
Por dichos del personal de salud, en el lugar no había cómo transportarlo, al ver el momento de nerviosismo y gritos del padre aparece una ambulancia como por “arte de magia” para llevaron a Juan Agustín hasta el Hospital Paroissien, donde quedó internado en grave estado.
Según ese testigo, tardaron mucho en desplazarse, siendo que la ambulancia estaba en dicha sala de primeros auxilios. Además, dice que cuando regresó al lugar del accidente estaba la policía y realizaron ninguna pericia en el lugar.
Cuarto testigo: declaró que el día del accidente, cuando se dirigía a trabajar, escuchó el sonido de la moto de Juan Agustín Acencio y comenzó a caminar hacia la estación de Rafael Castillo. Caminó una cuadra hasta llegar al lugar del hecho. Se acercó y vio la moto junto al cuerpo tendido en el piso de Juan Agustín, a quien reconoció al momento de verlo. También observó, que en el lugar del siniestro, había dos autos, uno de color plateado (vehículo de un testigo) y otro de color verde (vehículo del acusado).
Aparentemente, según este cuarto testigo, primero se retiró el auto gris y luego el verde. Trató de pedir ayuda y no había nadie en el lugar, por consiguiente, salió corriendo hacia la casa de Juan Agustín para dar aviso a la familia. Los hermanos salieron corriendo y relató que se quedó en el lugar hasta que lo cargan en el auto de un vecino. El testigo, esperó hasta que llegó la policía y le tomaron los datos. Asimismo, aclaró que nunca lo llamaron ni citaron para prestar declaraciones.
“Siempre vimos casos de mucha injusticia en la tele, nunca imaginamos que tendríamos que pasar por esto y un día pasó, de tener que salir con una foto de Agus en una remera, carteles y banderas. No saben cuánto dolor se siente ir a cada marcha”, escribieron a través de la página de Facebook que busca justicia por el joven.
Escrito por Sol Ailén Clemente
Más notas en Sociedad















o




