El índice de salarios registró en noviembre un aumento del 1,8% respecto del mes anterior y una suba interanual del 40,3%, según el último informe del INDEC. El dato deja una lectura clara: en el corto plazo, los ingresos de los trabajadores volvieron a correr por detrás de la inflación mensual, que en ese mismo mes fue del 2,5%. En cambio, si se mira la comparación interanual, el índice salarial quedó por encima de la inflación acumulada del 31,4%.
Sin embargo, esa mejora interanual promedio no se traduce necesariamente en una recuperación real del poder adquisitivo para la mayoría de los trabajadores. De hecho, muchos asalariados sienten que su sueldo no acompañó los precios. Y la explicación está en la composición del índice y en qué sectores empujaron el promedio hacia arriba.
Qué salarios explican la suba interanual
El propio informe oficial señala que el principal motor del crecimiento interanual del índice de salarios fueron los sueldos del sector privado no registrado, que mostraron una suba del 100,5% en comparación con noviembre del año anterior. Este dato, por sí solo, explica buena parte del promedio general.
No obstante, es clave entender cómo se mide este componente. A diferencia de los salarios registrados —tanto del sector privado como del sector público—, los ingresos de los trabajadores no registrados no se relevan a partir de recibos formales, sino mediante una encuesta, que además tiene meses de rezago. Esto implica que los movimientos que aparecen reflejados en el índice no siempre coinciden en tiempo real con lo que efectivamente ocurre en los bolsillos.
Por definición, entonces, el salario no registrado tiene una dinámica distinta y una medición menos inmediata. Eso hace que, en determinados períodos, pueda mostrar saltos más pronunciados que no necesariamente representan una mejora sostenida ni homogénea para todos los trabajadores informales.
Por qué muchos sueldos no alcanzan
Cuando se observa el dato mensual —el que impacta directamente en la economía cotidiana—, el aumento del 1,8% quedó por debajo del 2,5% de inflación de noviembre. Es decir, en ese mes el salario promedio perdió capacidad de compra, incluso antes de considerar gastos fijos como alquiler, transporte o servicios.
Este desfasaje ayuda a explicar por qué, pese a que el índice interanual supera a la inflación acumulada, una parte importante de los trabajadores no percibe una mejora real. En especial, quienes dependen de salarios registrados con ajustes escalonados o negociaciones paritarias que no siempre se actualizan al ritmo de los precios.
En ese contexto, el dato del índice de salarios muestra una realidad fragmentada: promedios que mejoran empujados por un componente específico, pero una dinámica mensual que sigue siendo desfavorable para amplios sectores. Por eso, ante la pregunta “¿a tu sueldo no le ocurrió?”, la respuesta, para muchos trabajadores, sigue siendo la misma: no alcanzó para ganarle a la inflación.