COLUMNA #PolíticaDeManual
Largos fueron los meses de campaña que transcurrieron hasta que, el último domingo, las legislativas se resolvieron con una victoria de la oposición más holgada en el impacto político que en los números. Mas por si el año electoral no había sido suficiente, el presidente Alberto Fernández ya comenzó la carrera para las próximas votaciones. Para ello el gobierno adelanta intenciones, planes económicos y convocatorias masivas: del 2021 al 2023 sin escalas.
Un enorme acto el miércoles curó las bases militantes del Frente de Todos, que, como en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), cayó en la mayoría del país a manos de Juntos por el Cambio. Sin embargo, la vibra del evento que congregó a las principales figuras del oficialismo fue de festejo: el bloque logró acortar notablemente la distancia en comparación a los comicios anteriores, e incluso recuperó dos provincias en la votación de Diputados.
En ese marco, Fernández anticipó los siguientes movimientos de su gestión. Ellos incluyen la implementación de un plan económico plurianual, la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y reuniones con la oposición. “Hoy es un día oportuno para que demos inicio a la segunda etapa de nuestro gobierno”, calificó frente a una repleta Plaza de Mayo. Y no dudó en poner en juego una prematura campaña presidencial: “Tenemos que hacer lo necesario para que en 2023 aseguremos un triunfo rotundo”.
Próxima parada: 2023 Alberto Fernández 2023
Sin vueltas, el mandatario se refirió a la que parece ser la próxima parada de la gestión: las elecciones presidenciales. En ese sentido, el miércoles alentó a poner “los matices y las diferencias sobre la mesa para llegar con toda la fuerza”. Incluso si produce internas en el bloque: “Mi mayor aspiración es que en el año 2023 desde el primer concejal hasta el presidente de la república lo elijan primero los compañeros del Frente de Todos”.
Para ello describió una tripartita propuesta: plan plurianual, renegociación de la deuda y diálogo con las demás fuerzas políticas. Según anunció, mediante un mensaje pregrabado, al conocer los resultados electorales el domingo, el primer paso es consensuar con la oposición las políticas económicas. Si bien el Ejecutivo no detalló el proyecto aún, el planteo es diseñar un “programa para el desarrollo sustentable”. Según el presidente, el texto será enviado al Congreso en la primera semana de diciembre.
Luego continuó con el segundo punto: la renegociación de la deuda. Sobre ello, el jefe de Estado aseguró que el plan “contemplará los mejores entendimientos que nuestro gobierno haya alcanzado con el staff del FMI en las negociaciones que lidera nuestro ministro de Economía Martín Guzmán, sin renunciar a los principios de crecimiento económico e inclusión social”.
En tanto, Fernández inmediatamente aclaró que “esta es una decisión política que cuenta con el pleno aval del Frente de Todos”. En particular, nombró a la vicepresidenta Cristina Kirchner, al titular de la cámara de Diputados Sergio Massa y a su gabinete. Ello debido al cuestionamiento que un regreso al organismo financiero podría desatar por parte de las líneas peronistas, en particular tras los términos económicos que su dirección bajó durante la gestión de Mauricio Macri.
¿Se viene el acuerdo? Alberto Fernández 2023
Asentadas las ideas del plan económico, resta la tercera instancia de la propuesta: el acuerdo con la oposición. Las declaraciones que hizo al respecto Fernández, que lograron mover fichas en los demás partidos, despiertan un interesante análisis. “Si Mauricio Macri no quiere hablar, que se quede solo con sus amigos haciendo negocios. Si Javier Milei no quiere hablar, que se quede encerrado con aquellos que niegan la diversidad y el terrorismo de Estado”, lanzó el miércoles.
Los dichos cargan con una implicancia doble. Primero, desde el gobierno, parten las aguas entre aquellas fuerzas políticas con las que hay predisposición para dialogar y aquellas con las que no. Cabe destacar que la intención de reunirse había surgido de parte de Massa, quien afirmó a Infobae su deseo de conversar con “los dirigentes más jóvenes” de la escena. Aquella lista no incluía ni al expresidente Macri ni al diputado electo Milei.
Segundo, por el lado de la oposición, la mención de los dos referentes le procura una división a Juntos por el Cambio. Es que separa al sector más dialoguista y, como lo hace parecer Fernández, cercano al gobierno, del ala dura, a la que anexa al polémico partido de La Libertad Avanza. Tal segmentación atenta contra la voluntad del bastión blando que conduce el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta de poder diferenciarse del oficialismo.
Además, el nombramiento explícito del exmandatario Macri y, a continuación, del referente emergente Milei, colabora con el potencial del segundo. “Alberto Fernández acaba de presidencializar a Javier Milei”, retweeteó el líder libertario. Más allá del acuerdo, que el gobierno promoverá selectivamente, las declaraciones tientan la posibilidad de nuevas internas en la oposición de cara a 2023.
Semana victoriosa en el oficialismo
Por lo demás, la semana que sucedió al domingo electoral contrasta con firmeza con la posterior a las PASO. En aquella oportunidad el oficialismo tuvo que enfrentar el impacto de una derrota en las urnas tan contundente como inesperada. Después sobrevinieron fuertes cruces hacia adentro del Frente de Todos, hechos patentes de forma pública en una carta de Cristina Kirchner. La discusión se resolvió cuando el presidente anunció el reemplazo de seis ministros de su gabinete.
En cambio, las jornadas recientes cobraron otro tinte. Aunque el resultado previo se confirmó, el gobierno logró recuperar apoyo y, con ello, presencia en el Congreso que de otra manera habría perdido. Eso pidió festejar el presidente: “El próximo Día de la Militancia celebremos este triunfo como corresponde”, convocó desde el búnker electoral. Y durante el acto el miércoles, concurrido y festivo por partes iguales, manifestó: “El triunfo no es vencer, sino nunca darse por vencido”.
En esta línea, a diferencia del rearmado que siguió a la derrota en las primarias, el saldo de las generales no implicó renuncias. Varios eran los rumores que garantizaban la salida de funcionarios nacionales como el recientemente incorporado jefe de Gabinete Juan Manzur, o el de Guzmán, desmentido por la propia vicepresidenta luego de las PASO. También circulaba que estaría arreglada la dimisión del ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni, pero no se concretó al menos por ahora.
Al fin, la semana posterior a las legislativas no aquietó el clima de campaña que reinó a lo largo de todo el año electoral. Lejos de ello, Alberto Fernández no guardó sus banderas ni cañones, sino que los apuntó hacia un nuevo objetivo: las presidenciales de 2023.
#PolíticaDeManual: La columna de Manuel Román
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