Diputados aprobó el acuerdo con el FMI: alianzas y divisiones camino a 2023

COLUMNA #PolíticaDeManual

El reloj daba las 3.45 de la madrugada del viernes cuando la Cámara de Diputados aprobó por cómoda mayoría el proyecto del acuerdo de refinanciación de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), producto de una alianza efectuada no sin resistencias entre los dos mayores espacios legislativos, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. Las coincidencias y divisiones retratan un armado que comienza a tomar relevancia camino a 2023. ¿Dónde se ubican los principales referentes de cada fuerza?

Con 202 sufragios afirmativos, 37 negativos y 13 abstenciones, la cámara baja otorgó media sanción a la iniciativa que busca poner en vigencia el entendimiento alcanzado entre el gobierno de Alberto Fernández y el organismo crediticio que dirige Kristalina Georgieva. La votación puso fin a una sesión que se extendió durante más de 13 horas en el cuerpo de debate que preside Sergio Massa. Ello garantizaría un exitoso recorrido parlamentario para el proyecto, que ingresará al Senado el lunes.

Ahora bien, el plan de renegociación de deuda diseñado por el ministro de Economía Martín Guzmán agitó notablemente el armado político en Diputados. El oficialismo pagó el apoyo con su propia escisión interna: los legisladores referenciados en el exjefe de bloque Máximo Kirchner se deslindaron de sus compañeros de bancada y rechazaron el proyecto. Además, el hijo de la vicepresidenta Cristina Kirchner no realizó declaraciones ni bajó al recinto en toda la sesión.

Juntos por el Cambio apoyó casi íntegramente el acuerdo bajo la consideración de que un default traería peores consecuencias económicas que la refinanciación. Solo se opuso el liberalismo cambiemita, que se sumó a los diputados libertarios para votar negativamente. Por su parte, desde los radicalismos hasta el PRO, que manifestó objeciones, acabaron por subirle el pulgar a la propuesta del Ejecutivo.

Máximo Kirchner y la fractura en el oficialismo

Un total de 28 diputados del Frente de Todos se negaron al acuerdo con el FMI y otros 13 se abstuvieron esta madrugada en el Congreso, la mayoría alineados bajo la conducción de Máximo Kirchner. El líder de La Cámpora ya expresaba en enero su reprobación a “la estrategia utilizada y los resultados obtenidos” en la negociación con Washington. La sesión patentó el rechazo: el legislador no ocupó su banca hasta la votación y durante toda la jornada su veredicto se mantuvo secreto.

La separación del kirchnerismo duro increpa al resto de la coalición de gobierno. El apoyo mayoritario que el oficialismo brindó “con la nariz tapada” (imagen que utilizaron algunos diputados para describir su voto positivo) ata al bloque a las consecuencias que acarree la refinanciación. En cambio, Kirchner optó por consolidar políticamente a su núcleo duro en la Provincia de Buenos Aires y darle la espalda al presidente. ¿Símbolo de lo que espera en 2023?

En tanto, las demás objeciones al acuerdo con el FMI vinieron de espacios a la izquierda del Frente de Todos, como el sindicalismo y los diputados que responden al dirigente social Juan Grabois. Las negociaciones interpartidarias comandadas intensamente por Massa en el plenario de comisiones previo al tratamiento en sesión no lograron aunar voluntades en el oficialismo. Bien entrado el jueves, la pregunta ya no era si habría una fragmentación sino qué tamaño tendría.

 

Del lado de Alberto o del lado de Máximo Diputados Acuerdo FMI

La división interna llegó la misma semana en que el presidente calificó a este como su “primer mandato”, en un acto el martes. Además, frente a la fuga por izquierda protagonizada por La Cámpora, Fernández intentó fijar su postura en contra del acuerdo: “Desprecio al FMI tanto como todos”. La declaración se lee como un guiño al kirchnerismo, el sostén del oficialismo, en busca de apaciguar las broncas internas.

Pero esa base de apoyo no responde directamente al presidente. La legitimidad de la coalición de gobierno se encarna en la figura de la vicepresidenta, quien nunca brindó su aval al acuerdo con el FMI y se desconoce si esta vez se plegará a las actitudes del albertismo o de La Cámpora en Diputados. Por ahora, de su opinión solo se sabe lo que publicara a fin de año: “La lapicera no la tiene Cristina… Siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el presidente de la Nación”.

Sin embargo, la próxima semana la lapicera sí pasará por las manos de Kirchner, quien rápidamente tendrá que apuntalar las alianzas interpartidarias en su rol como titular del Senado a fin de otorgarle la media sanción restante al refinanciamiento. Ayer, en medio de las protestas contra el proyecto que se debatía en el Congreso, llovieron piedrazos en su despacho. Hoy lo lamentó con la frase: “Otra vez… Inmensa pena” (¿los destrozos o la aprobación?).

Apoyo en desnivel: Juntos por el Cambio Diputados Acuerdo FMI

Desde que el presidente anunció el principio de acuerdo con el FMI, el ojo se ubicó sobre el otro actor clave en el parlamento: Juntos por el Cambio, cuya asistencia requería necesariamente el oficialismo para promulgar el proyecto. Tras largas negociaciones entre los representantes del gobierno (Massa y el jefe de bloque Germán Martínez, los más destacados) y los líderes cambiemitas, la principal coalición opositora decidió acompañar, no sin peros, la iniciativa del Ejecutivo.

Al interior de Juntos por el Cambio, la Coalición Cívica y -con sus matices- los radicalismos afirmaron más tempranamente su apoyo al acuerdo. En contraparte, el único voto disidente provino del diputado liberal Ricardo López Murphy, quizás para no quedarse atrás de sus rivales libertarios. El afirmativo del PRO, por otra parte, demoró algo más; e incluso con la posición tomada a nivel coalición, cuatro congresistas del partido se ausentaron a la sesión en muestra de disenso.

Cabe destacar que el apoyo no fue impoluto. Para conseguir el aval opositor, el gobierno nacional debió reformular el articulado del proyecto para extraer el segundo artículo, donde se incluían los detalles del plan económico plurianual que buscan implementar Fernández y Guzmán para dar cumplimiento al acuerdo. Juntos por el Cambio se resistió: prefirió votar la refinanciación únicamente, para despegarse de las consecuencias que el programa traerá para el país.

Así, Juntos por el Cambio contiene a raya sus divisiones internas (PRO, dos radicalismos, Coalición Cívica y liberalismo), agrupadas en una coalición que a grandes rasgos logró unificar veredictos. El Frente de Todos atraviesa un resquebrajamiento incipiente con fugas a la izquierda; la principal, por parte del kirchnerismo duro. En ambos casos, las líneas podrían derivar en listas distintas en 2023. Entonces, de seguro la campaña electoral recordará la decisión que cada actor tomó esta madrugada.

 

#PolíticaDeManual: La columna de Manuel Román

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