El gobierno rechazó con contundencia este jueves el planteo de la Unión Industrial Argentina (UIA) que buscaba establecer la vacunación obligatoria contra el Coronavirus para sus trabajadores y evaluar “cesar la remuneración” de aquellos que se negaran. Ante la propuesta, el jefe de Gabinete Santiago Cafiero se expresó rotundamente en contra de “una política sanitaria dictada desde las empresas”. Si bien otros países han implementado planes similares, sus poblaciones muestran niveles de inmunización diametralmente distintos. ¿Qué separa a la Argentina de la vacunación obligatoria? Vacunación obligatoria
Un paso a la vez: la campaña nacional avanza lento en comparación a las regiones más adelantadas. Supera el promedio mundial en cuanto a población inoculada con una y dos dosis, así como la velocidad de aplicación semanal. Pero sus indicadores expresan un momento lejano al que experimentan países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia e Italia. Justamente esos cuatro son territorios en los que, por circunstancias particulares, se ordenó la vacunación obligatoria solo en ciertos casos.
Por ahora los problemas de la Argentina son otros, diferentes a los países que sentaron experiencia internacional en la materia. Por eso Cafiero afirmó a Radio la Red que no habrá condenas para las personas que elijan no inmunizarse, ya que “no puede haber una sanción si la vacuna es optativa”. El funcionario explicó que: “tenemos una gran aceptación y la Argentina es uno de los países que más ha vacunado”. Pero, entonces, ¿por qué la vacunación no es obligatoria?
Estados Unidos y la “pandemia de los no vacunados” Vacunación obligatoria
Tras alcanzar cierto control de la pandemia, que se materializa en un 58,6% de su población vacunada con una dosis y casi el 50% con ambas, Estados Unidos se encuentra en una nueva fase de incertidumbre. Ello se debe parcialmente al gran nivel de circulación de la variante Delta en el territorio, causante de más del 95% de los contagios. Todas las cifras se desprenden del sitio Our World In Data.
Para las autoridades, el problema va más allá. Tal como calificó a mediados de julio el presidente Joe Biden, “la única pandemia que tenemos es la de los no vacunados”. La negativa a inocularse de una gran porción de los habitantes es presumiblemente la razón por la que su velocidad de vacunación viene a la baja desde abril, cuando el país alcanzó su mejor marca de dosis aplicadas por día.
A partir de entonces, la campaña de vacunación de Estados Unidos se halla hundida en un valle bien visible. De ahí se deducen varios problemas: primero, un marcadísimo aumento de los contagios diarios, que pasaron de 11 mil en junio a más de 120 mil actualmente, de la mano de la variante Delta. Segundo, el hecho de que las autoridades desecharon ya más de un millón de vacunas que vencieron por no aplicarse a tiempo.
Es en este particular contexto que la administración Biden ordenó la inmunización obligatoria. Este jueves, el Departamento de Salud nacional dictaminó que los empleados sanitarios que asistan a pacientes de Coronavirus deberán vacunarse sin falta. También los trabajadores de las fuerzas armadas tendrán que recibir una dosis, según lo estableció el Pentágono esta semana. E incluso numerosas empresas impulsaron medidas similares por su cuenta, como Google, Facebook, Netflix y Uber.
¿En qué se parecen Estados Unidos y Argentina? Vacunación obligatoria
Santiago Cafiero argumentó su rechazo a la vacunación obligatoria bajo dos razones. El funcionario ponderó la “gran aceptación” de la campaña en el territorio, y opinó: “Argentina es uno de los países que más ha vacunado”. A decir verdad, el rendimiento con una dosis es destacado: se halla en 57,8%, exactamente igual al de Estados Unidos. La diferencia se plasma en la población con esquema completo, que al viernes resulta de 20,9%, lejos del 50% norteamericano.
Pero hay un indicador que beneficia holgadamente a la Argentina: el ritmo de vacunación. El país alcanzó su punto más alto de la curva en julio, no obstante, no declinó como sí hizo Estados Unidos. En este marco, la “gran aceptación” argentina celebrada por Cafiero se opone a la “pandemia de los no vacunados” que reconoce Biden.
Aquí resulta más que ilustrativo relevar la experiencia internacional de varios territorios europeos que denotan los mismos síntomas que Estados Unidos. Allí donde los gobiernos dictaron la vacunación obligatoria, como en Francia, Reino Unido, Italia y Grecia, la campaña viene semanas estancada. En estos países, el ritmo de vacunación acumula una notable racha a la baja en el tiempo reciente. De todos, el indicador más grave es el de Reino Unido, donde la curva lleva dos meses en franca declinación.
La baja en el ritmo provocó que los cuatro gobiernos sancionaran recientemente la obligatoriedad de la vacunación. En Italia, la medida incluye a todos los trabajadores sanitarios del país. Lo mismo estableció Francia, donde los empleados que se nieguen no cobrarán su sueldo. Grecia extendió la disposición al personal de las residencias de adultos mayores; la condena por no vacunarse será la suspensión en el cargo. Y Reino Unido obliga solo a los trabajadores que asisten a ancianos, pero podría ampliarse en el futuro.
¿Qué pasa con la vacunación obligatoria en Jujuy? Vacunación obligatoria
Dicho todo esto, la Argentina sí evidencia un caso de vacunación obligatoria: la provincia de Jujuy. Allí, el gobernador Gerardo Morales decretó a inicios de agosto que “todos los agentes dependientes de la administración pública provincial” deberán aplicarse una dosis. Además, los empleados que no hayan recibido la vacuna no podrán asistir al trabajo y serán privados de su sueldo.
La decisión de Morales se contrapone a las directivas que brindó la presidencia vía Santiago Cafiero. A priori, Jujuy no registra diferencias ni letargos con la vacunación nacional: el 58,8% de su población recibió al menos una dosis, y el 19,2%, ambas; números que difieren solo un 1% con respecto al total del país. Cabe aclarar que el congreso provincial aprobó el decreto el martes pasado gracias al voto del radicalismo, que es oficialista en el distrito.
Asimismo, el gobierno jujeño anunció que el transporte público funcionará solo para pasajeros que presenten carnet de vacunación. Según Morales, la doble normativa llevó a “duplicar la cantidad de vacunados” en los primeros días, a pesar de que se distancia de la experiencia internacional de Estados Unidos y Europa, donde la obligatoriedad comenzó por los trabajadores sanitarios y surgió en el marco de un particular estancamiento de la campaña de vacunación que la Argentina todavía no comprueba.
Con la excepción del caso de Jujuy, que despertó resistencias a nivel nacional, todo indica que falta para que la vacunación se torne obligatoria. Si bien existen más gobiernos en el globo que han impulsado medidas de este estilo -y cada uno a su manera-, la Argentina dista de los indicadores que llevaron a Norteamérica y Europa a tomar esa decisión. Por ahora, como aseguró Cafiero, “vamos a continuar con la vacunación de modo optativo”.
#PolíticaDeManual: La columna de Manuel Román
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