“Amarres”: cómo funcionan y de dónde vienen los hechizos de amor

Los amarres son una supuesta técnica para manipular el amor mediante la petición de un deseo al Universo. Su objetivo es resolver problemas diversos: desde forzar reconciliaciones y sanar infidelidades hasta encontrar el amor eterno o conquistar a esa persona que no te da ni la hora. Para garantizar su efectividad, se debe acudir a un profesional, un vidente, quien puede realizar el proceso por vos o darte los pasos a seguir dependiendo de tu situación amorosa.

Varios hallazgos sugieren que la historia de los amarres de amor es anterior al surgimiento de la escritura, y se remonta al menos al tercer milenio antes de Cristo. Se trata de rituales tradicionales en muchas civilizaciones que vivieron en Latinoamérica, donde se las prácticas se combinaban con elementos del vudú y otros elementos mágicos locales.

Además, las investigaciones han dado con rituales de este estilo correspondientes a otras culturas a lo largo del mundo. Así, tradiciones chamánicas en África subsahariana, o rituales similares en la zona amazónica e incluso en Egipto y la antigua Mesopotamia, por caso, se comparan a las nociones que tenemos hoy en día de estas prácticas.

Sin embargo, a través de la historia muchos registros que detallaban cómo funcionaban estos rituales fueron considerados relacionados con el mal. Tales creencias llevaron a la destrucción de la evidencia, por lo que muy pocos ejemplares se conservaron. La información sobreviviente logró llegar hasta la actualidad gracias a estar escrita en lenguaje antiguo, que las grandes religiones no pudieron descifrar.

Amarres de amor: cómo funcionan


La información que se encontró sobre los amarres de amor indican que pueden adaptarse a los problemas que atraviesa cada pareja. Su uso no distinguiría entre hombres y mujeres. Dicen que para su funcionamiento, la persona que quiere cumplir su deseo tiene que aportar ciertos “ingredientes”: objetos personales e irrepetibles suyos, de la otra persona o de la pareja. Los rituales se completan realizando oraciones específicas en un horario determinado y en un espacio tranquilo.

Cabe mencionar que, según indican los investigadores de la materia, que estos trucos son de “magia blanca”.  Esta denominación dentro de ese contexto, indica que sus creyentes consideran que prácticas como los amarres son de naturaleza benéfica. Buscan alejar los malos espíritus y librar a las personas de hechizos y maleficios. A su vez, puede tratarse de trucos de hematomancia, un tipo de magia o adivinación que utiliza sangre u otros tejidos vivos para sus rituales.

Según la costumbre, los amarres deben ser comandados por videntes, que ofician como los guías para conseguir el amor. Se dice que estos expertos en la materia, también pueden hacer predicciones y descubrir cosas ocultas o desconocidas. Admiten que es por medio de rituales mágicos o interpretando signos de la naturaleza. Todas estas prácticas no se basan en la razón ni en conocimientos científicos, lo que suele despertar escepticismo en la población.

Se cree que los amarres son reversibles. No obstante, la información disponible indica que para ello también se requiere de un conocedor de las artes oscuras. Esto ya que se lograría mediante una limpieza del aura.

¿Cuáles son los amarres de amor más populares?

De acuerdo con sus creyentes, si bien existen diversos tipos de amarres de amor, estos son algunos de los más populares:

  • Para el amor eterno. Esta clase de rituales buscan provocar cambios en la pareja para ayudar a la supervivencia de una relación. Sin embargo, no permite enamorar a la otra persona.
  • Para olvidar (con foto). Este hechizo tiene el objetivo de reducir la influencia de un ex amor y los recuerdos hacia él hasta que desaparezcan.
  • Para que vuelva. Esta práctica se basa en encender y dejar consumir un cigarrillo, seguido de la realización de una oración específica, a fin de que la otra persona regrese y te busque.
  • Para el perdón. Quienes creen en estos rituales sostienen que este truco allana el camino hacia esa persona y reconcilia aquellas situaciones que hayan originado el conflicto entre los dos.

Por Ángeles Delfina Herrera

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