Desde una cárcel bonaerense de Merlo elaboraron 500 juguetes de madera para niños

En el marco del Día del Niño, personas privadas de la libertad de la Unidad 60 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), ubicada en Merlo, elaboraron 500 juguetes de madera los cuales entregaron  al Rotary Club International para su distribución entre niños en situación de vulnerabilidad.

La iniciativa se llevó adelante en el taller de carpintería del establecimiento, donde 30 internos trabajaron en la confección manual de los juguetes.

El proyecto formó parte de un espacio de formación en oficios, impulsado por el SPB y respaldado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, conducido por Juan Martín Mena.

Durante la entrega formal del material participaron el gobernador del Distrito 4905 de Rotary, Elvio Schafer, y el presidente saliente de la Filial Haedo, Sebastián Christiany, acompañados por integrantes rotarios de distintas filiales. Desde la institución penitenciaria estuvieron presentes el director de la Unidad 60, Cristian Ribnikov, y el subdirector de Administración, Patricio Rojas, quienes destacaron la importancia de la experiencia como una herramienta de inclusión y compromiso social.

Autoridades penitenciarias señalaron que este tipo de actividades no solo brindan un aporte a la comunidad, sino que también permiten a los internos adquirir conocimientos técnicos, disciplina laboral y hábitos de trabajo colectivo. Según remarcaron, la carpintería se convierte en un espacio de aprendizaje que favorece la reinserción social, al tiempo que fortalece vínculos con organizaciones de la sociedad civil.

La producción de los juguetes fue valorada por Rotary como una contribución significativa en la tarea de acompañar a la niñez más vulnerable.

En este sentido, la articulación entre la institución internacional y el SPB busca consolidar un puente de solidaridad y empatía, mostrando que el trabajo en contextos de encierro puede generar impactos positivos más allá de los muros de la cárcel.

Escrito por Desde Matanza

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