ESI: ¿En qué momentos damos consentimiento?

Una persona se encuentra en el trabajo y necesita de unos documentos que están en el despacho de unx compañerx. Se dirige a la oficina, golpea la puerta, pregunta si puede pasar, le dan el sí y retira los papeles que necesitaba. En esa situación, tan pequeña y normalizada damos consentimiento. Respetamos el espacio del otrx, no lo invadimos y preguntamos si podemos o no ingresar en él.

El consentimiento puede estar presente en hechos de datos, informativos, jurídicos, sexuales y demás. No es un término que aplica para un solo motivo y en definitiva es una decisión informada sobre algún hecho en específico. Es un tipo de validación que se da expresamente, que necesita de un apoyo verbal donde la persona manifieste su deseo. Además, cabe destacar que cualquier actividad que implique el cuerpo de otra persona requiere consentimiento. 

Esta decisión debe ser voluntaria, consciente, mutua, específica y clara. El consentimiento voluntario implica que se dé sin miedo, presiones ni manipulación por parte de la otra persona. Para que sea consciente, la persona tiene que estar en pleno ejercicio de sus facultades. Para que sea mutuo, se refiere a que todxs lxs involucradxs en la situación deben estar de acuerdo con la decisión. Debe ser específico porque se expresa en cada actividad realizada y, por último, debe ser claro, lo que implica la comunicación con palabras. 

¿No es no?

No es no, siempre es no. “Ahora no”, es no. “Si, no sé”, es no. “Pará”, es no. “Déjame”, es no. “No sé, capaz”, es NO. De la única forma que se obtiene el consentimiento es cuando el sí es rotundo y entusiasta. El consentimiento específicamente sexual o sexoafectivo requiere de una constante afirmación. Antes, durante y luego del encuentro debe tenerse este tipo de responsabilidad para cuidarse entre todxs. 

Si alguna persona esta actuando en base a algún tipo de consentimiento no expreso, tenso u obligado, NO es consentimiento. Si no es consensuado, es abuso, y siempre va a ser abuso cuando alguna de las partes no este cómodx con la situación planteada. Debido a ello, es sumamente necesario que este tipo de comunicación esté presente, y que cada unx manifieste su deseo.

Por otro lado, hay que comprender que el consentimiento se da desde siempre y en cada momento de la vida de una persona. Desde las infancias, se debe preguntar y no afirmar sobre lo que se va a realizar con el cuerpo de otrx. Un claro ejemplo de esta situación se ve en lxs adultxs que dan besos a niñxs pequeñxs sin antes preguntar. Por un lado, entender que un beso en la boca puede contagiar cualquier tipo de infección o enfermedad. Y por el otro, comprender que lxs niñxs tienen poder de decisión sobre sí y que pueden elegir lo que desean o no. 

¿Puedo abrazarte? ¿Puedo jugar con vos? ¿Querés comer algo? ¿Estás cómodx? ¿Te gusta jugar con las muñecas? ¿Te parece si hacemos eso? ¿Cómo te sentís? ¿Qué te gustaría hacer?, y muchas más son las preguntas que se pueden hacer para entender el deseo del otrx y no dar por sentado que quiere algo determinado. 

Consentimiento en Argentina 

El consentimiento ante la ley es más estricto y además del sí voluntario, consciente, mutuo, específico y claro, posee otros límites. En Argentina, la ley establece que nadie menor a 13 años de edad puede dar su consentimiento. Esto ocurre ya que se considera que esta práctica no existe en situaciones de desigualdad de poder o influencia sobre las decisiones. La ley considera que la persona menor de 13 años no posee una “madurez sexual” para dar consentimiento. 

Además, la ley establece que, al no alcanzar esa madurez sexual, todo acto llevado a cabo será considerado abuso sexual. “Será reprimido con reclusión o prisión de seis meses a cuatro años el que abusare sexualmente de una persona cuando ésta fuera menor de trece años”, decreta el artículo 119 de la ley 27.352 establecida en el Código Penal de la Nación.

Siguiendo la misma línea, la ley informa que una persona entre los 13 y 16 años no puede dar su consentimiento a mayores de edad. En caso de que esa situación ocurra, se considera abuso, ya que la persona mayor se aprovecha de la inmadurez sexual del menor. En Argentina, lxs mayores de 17 años pueden dar su consentimiento a mayores de edad, siempre y cuando se entienda que las situaciones de desigualdad pueden existir de todas formas.

Escrito por Rocío Centurión

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