¡Buenas tardes a todes, todas, todos y a vos! ¡Buen comienzo de semana! ¡Bienvenides al mes de diciembre! Mes en el que hacemos balances. Hoy te traigo uno, pero de datos alarmantes sobre la violencia contra las mujeres.
La violencia de género dejó de ser, hace un tiempo, un tema de conversaciones aisladas y deseos encontrados. Empezó a ser un tema de política pública y la investigación. Es así como todos los años contamos con nuevos estudios que permiten dar cuenta de qué es lo que está faltando.
Hace unos días, el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos dio a conocer los resultados de un estudio hecho en Argentina sobre esta problemática. Este organismo está a cargo Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Al leer los resultados, vas a preguntarte si alguna vez padeciste, consciente o inconscientemente, violencia. O, tal vez, vas a darte cuenta de que esa amiga, madre, tía o prima también pasó por situaciones semejantes. Acompañame a conocer estos datos alarmantes y aportar a la solución.
Las alarmas detectadas
El estudio consistió en una investigación cuantitativa realizada durante los primeros días de noviembre. El método fue a través de encuestas telefónicas. El total de las consultas fue 1.976. Y las encuestadas fueron mujeres de entre 18 y 65 años.
Aunque las consultadas fueron muy pocas mujeres de todo el país, los datos arrojan información relevante para imaginar el escenario más completo. En este sentido, el más alarmante muestra que el 54% reconoció hacer sufrido violencia psicológica. La misma se pudo haber manifestado en forma de discriminación, acoso (en sus diversas formas), bullying o descalificaciones.
Asimismo, un 21% aseguró haber atravesado violencia económica. Esta es aquella que se manifiesta cuando no se equilibran los ingresos, ya sea por no poder trabajar o por negarse el acceso a dinero correspondido. En consecuencia, las mujeres no pueden satisfacer sus necesidades básicas.
Al mismo tiempo, el 18% aseveró haber padecido maltratos físicos y, el 12% sufrió agresiones de tipo sexual. Esto demuestra que, aunque tengamos movimientos de lucha en constante progreso, los hechos de violencia siguen ocurriendo.
Los verdaderos culpables
De acuerdo con los datos de la investigación, se llevó a la conclusión de que el 85% de los agresores con varones. Al mismo tiempo, el 52% de ellos fueron ex parejas de la víctima y el 25% son los actuales
Sin embargo, los lazos familiares no quedan exentos. El 13% de las agresiones registradas fueron de parte de algún familiar o miembro directo de la familia de la víctima. En tanto que el 7% reveló que el agresor fue su propio jefe de trabajo o bien un extraño. Finalmente, el 2% se trató de un padre o padrastro que ejerció violencia contra la mujer encuestada. Datos violencia mujeres
Estos no son los únicos culpables. Los organismos estatales y las estrategias de comunicación también fallan. Esto se demuestra en que el 67% de las encuestadas afirmó que no denunció a su agresor por miedo a lo que hagan si se enteran. Por otro lado, el 28% afirmó que no creyó que la agresión sea para una denuncia.
Respecto de los centros de atención y denuncias, el 5% de las encuestadas aseveró que no sabía a donde acudir. Y, al mismo tiempo, el 5% informó que buscó asistencia judicial en organismos y lugares de atención contra la violencia de género.
El fin del comienzo
Como cada nuevo estudio, se demuestra que a nivel social, cultural, político y, sobre todo, judicial, nos falta mucho por atravesar. No es poca cosa que se menos de dos mil encuestadas, la mitad haya padecido algún tipo de violencia. ¿Qué diríamos si el estudio tuviera un alcance mayor? Datos violencia mujeres
Los cambios están llegando. Cueste a quien le cueste. Tampoco es poca cosa que la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidades haya puesto sobre la mesa la necesidad de cambiar la ley de violencia contra las mujeres.
Las categorías actuales ya no son inclusivas. De la misma forma que tampoco lo fue esta encuesta. Si bien aporta datos, y que son completamente alarmantes, también marca el fin de un comienzo. Del comienzo de nuevas medidas que logren contrarrestar estos datos. Y del comienzo de nuevas formas de ir a buscarlos.
Al respecto, en el 2022 se realizará un nuevo censo nacional que se incorporará la posibilidad de responder sobre autorreconocimiento étnico y autopercepción de identidad de género.
Tal vez, estos datos llegan en el momento justo para seguir indignades. Pero lo suficientemente indignades como para seguir proponiendo cambios.
Dejamos buenas ideas para pensar en la semana. Para la próxima, prometemos más.
¡Gracias por haber llegado hasta acá! Sé que tu tiempo es importante.
Que tengas una semana diversa, de género feliz y de amor genuino por dar y recibir. Te mando un abrazo.