Dengue: cuáles son los principales síntomas y qué hacer ante un posible contagio

El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti y representa un problema de salud pública recurrente en Argentina, especialmente durante los meses de calor, y reconocer a tiempo los principales síntomas del dengue  ante un posible contagio puede ser clave para saber cómo actuar y  evitar complicaciones graves. Ante la sospecha de contagio, la recomendación central es acudir de inmediato a atención médica y no automedicarse.

Los síntomas del dengue suelen aparecer entre 4 y 10 días después de la picadura del mosquito infectado. En muchos casos, el inicio es repentino y se manifiesta con fiebre alta, que puede superar los 38,5 grados. A esta fiebre suelen sumarse dolores musculares y articulares intensos, motivo por el cual la enfermedad es conocida popularmente como “fiebre quebrantahuesos”.

Otro síntoma frecuente es el dolor de cabeza fuerte, especialmente detrás de los ojos, que puede aumentar con el movimiento ocular. También pueden aparecer náuseas, vómitos, cansancio extremo y decaimiento general, lo que dificulta el desarrollo de las actividades cotidianas. En algunos pacientes, sobre todo a partir del tercer o cuarto día, se observa una erupción cutánea, que puede presentarse como manchas rojas en la piel y generar picazón.

Además, el dengue puede provocar sangrados leves, como sangrado de encías o nariz, y la aparición de moretones sin golpes previos.

Estos signos requieren especial atención, ya que pueden ser indicadores de una evolución más compleja de la enfermedad. En niños, niñas y personas mayores, los síntomas pueden ser menos específicos, por lo que el control médico resulta aún más importante.

Existen formas más graves de la enfermedad, conocidas como dengue grave, que pueden incluir dolor abdominal intenso y persistente, vómitos repetidos, dificultad para respirar, sangrados abundantes o somnolencia. Estos síntomas constituyen una urgencia médica y requieren atención inmediata.

Frente a la aparición de fiebre y otros síntomas compatibles con dengue, no se recomienda la automedicación, en especial con antiinflamatorios como ibuprofeno, aspirina o diclofenac, ya que pueden aumentar el riesgo de sangrados. La indicación es consultar rápidamente en un centro de salud, donde el personal médico evaluará el cuadro clínico y definirá el tratamiento adecuado.

El manejo del dengue se basa principalmente en el seguimiento médico, la hidratación y el control de los síntomas, ya que no existe un tratamiento antiviral específico. En la mayoría de los casos, con diagnóstico temprano y cuidados adecuados, la evolución es favorable. Pero es crucial lograr la atención adecuada. 

La prevención sigue siendo una herramienta fundamental: eliminar recipientes con agua estancada, usar repelente, colocar mosquiteros y ropa que cubra brazos y piernas ayuda a reducir la circulación del mosquito transmisor. Sin embargo, ante cualquier duda o síntoma compatible, la clave es una sola: no minimizar el cuadro y acudir a atención médica a tiempo.

Escrito por Desde Matanza

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