Se trata de un proyecto presentado en la Cámara de Senadores de la Nación en la que propone darles a aquellos pacientes que padecen de una enfermedad terminal o incurable ponerle fin a su vida si es que ellos lo desean. Esto se realizará a través de dos modalidades, la práctica eutanásica y muerte asistida. eutanasia suicidio asistido
La propuesta iniciada por los legisladores Julio Cobos y Pamela Verasay, establecen varias condiciones para realizar estas prácticas. Antes de permitir el procedimiento se le brindará una al paciente una clara y precisa información sobre su estado actual. Luego es el propio quien tomara la decisión de optar o no por una eutanasia. Y finalmente a través de un profesional de la salud que evaluara su estado, confirmara si este es apto para ejercer dicho proceso.
Por parte de los médicos implicados, en el caso que no sientan que sea correcta la implementación de la eutanasia del paciente, pueden ejercer su derecho a la objeción de conciencia a través de un descargo escrito de manera anticipada.
Por otro lado, esta ley también propone, si el paciente lo desea, la inclusión cuidados paliativos, es decir, cuidados especiales para mejorar su calidad de vida. También, es necesario que estos sean mayores de edad y tengan nacionalidad argentina o sean residentes por al menos doce (12) meses.
Por último, este proyecto de ley de los diputados de JXC indico que, el paciente puede solicitar un aplazo o cancelar la solicitud de interrupción voluntaria de su vida de manera inmediata, sin formalidad alguna y en cualquier momento.
Y finalmente, detalla que este proyecto debe ser incorporado en la cobertura integral y gratuita de la interrupción voluntaria de la vida y ser cubierta por todas las obras sociales y prepagas.
¿En qué se diferencian la eutanasia, el suicidio asistido y la muerte digna?
Podemos decir que la eutanasia consiste en provocar la muerte de un paciente por un profesional de la salud, según el pedido especifico de él. Esto se realiza mediante la administración de fármacos o tóxicos en dosis letales. Lo principal de este pensamiento, es la propia autonomía de un damnificado por una enfermedad terminal y su decisión de terminar con su vida.
La diferencia entre estos está en la idea de que la “muerte digna” se centra en el consentimiento y la voluntad del paciente de rechazar procedimientos o tratamientos que prolonguen la agonía de una enfermedad terminal. En Argentina desde 2012 hay una ley que regula estas situaciones.
Por parte del suicidio asistido, consiste en que un profesional de la salud suministre una sustancia a un paciente terminal, con el deseo expreso de acabar con su vida, para que él se lo pueda autoadministrar.
El antecedente italiano
El caso más actual de eutanasia en el mundo es la autorización del primer suicidio asistido en Italia. Se trata del caso de Mario, un paciente de 43 años, que quedó tetrapléjico en un accidente automovilístico hace más de diez (10) años y en estas semanas consiguió la autorización de un suicidio asistido.
La autorización provino del centro médico Asur de la región italiana de Las Marcas. De esta manera, el paciente se convirtió en la primera persona en Italia en acceder a medicamentos para culminar con su vida. Esta decisión de la Asur se tomó, luego de una larga lucha de más de un año por parte de Mario y un equipo médico que presentaría los requisitos para este “suicidio asistido”.
Si bien, lo sucedido fue un caso aparte, en donde se dio una aprobación por cumplir los requisitos demandados por la Corte Constitucional, como la irreversibilidad de la enfermedad, la insostenibilidad del dolor y la clara voluntad del paciente. Esto paso a revisión en el país ítalo para implementarlo en casos similares o hasta que se llegue una aplicación de una ley de eutanasia, una práctica que es rechazada por el Vaticano.
Mario, cuando se enteró de la aprobación, sostuvo: “Me siento más ligero, me liberé de toda la tensión acumulada estos años”.
Eutanasia en el mundo
Hace meses atrás España fue otro de los países en confirmar una Ley de Eutanasia, convirtiéndose así en el cuarto país europeo en legalizarla. En total son siete (7) los países que legalizaron estas medidas en el mundo. Y también, hay ciertos países que solo han incorporado a su constitución el suicidio asistido. Entre ellos están Suiza, Alemania, Austria, Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia.
En América Latina, Colombia es el único país en donde es legal tales medidas. Aunque su implementación tiene muchas lagunas legales y técnicas. En estos últimos años esta medida ya empezó a hacer ruido y a abrir debates en países como Perú, Uruguay, Chile y Argentina.
Voces a favor en Argentina
Esta discusión en el país está en pleno auge. Aparte del proyecto de ley impulsado por los diputados Julio Cobos y Pamela Verasay, pocos días antes se presentó otro proyecto similar por Alfredo Cornejo y Jimena Latorre, diputados de la UCR. Estos sostuvieron hay una “necesidad por respetar el derecho de todas las personas a solicitar asistencia y recibir la ayuda necesaria para morir”.
Además, Cornejo, sostuvo que estas leyes ya las tienen los países desarrollados. Y agregó que los requisitos para su implementación van a ser solo con un estricto profesionalismo en donde no cualquiera va a poder solicitarlo. eutanasia suicidio asistido
Por otro lado, en argentina la eutanasia estuvo incorporada en casos particulares y está regulada por la ley 26.529. Según esta ley el paciente puede hacerse cargo de decisiones anticipadas y disponer directivas por escrito. De esta manera poder acceder o rechazar determinados tratamientos médicos.
Aparte de este proyecto, anteriormente ya existían otros tres que hablan del derecho a la finalización intencional de la vida de un paciente a pedido de él. Sin embargo, hasta el momento no fueron presentados en el Congreso de la Nación. Lo propusieron: el senador Julio Cobos; la diputada Brenda Austin; y el que tuvo más desarrollo elaborado, el de la diputada del Frente de Todos por la provincia de Córdoba Gabriela Estévez.
Por parte de la diputada del Frente de Todos en su momento había argumentado que esta ley no iba a ser para suicidas en potencia. Según su postura, se está hablando de personas en situación irreversibles donde es insoportable el sufrimiento tanto físico como psicológico. A su vez la diputada se respaldó en el caso “Alfonso”. Una mujer que murió en 2019 a causa de una esclerosis lateral amiotrófica (ELA) con la que convivio por seis (6) años.
Voces en contra del suicidio asistido – eutanasia
En contra cara a esta ley aparecen aquellos que están en contra de la aplicación de cualquier método de eutanasia sin importar el caso. Estos opositores que se muestran públicamente con argumentos religiosos, en donde ven a la vida como un “regalo de Dios”, el cual no puede desperdiciarse.
También apuntan que realizando estos “homicidios” como ellos marcan, los profesionales traicionan su juramento hipocrático. Los posicionan como verdugos y no como personal de salud, lo que puede provocar la desconfianza en otros pacientes.
Dentro de esta rama de la oposición a la eutanasia podemos encontrar a varios expertos como Jorge Lafferriere, doctor en Ciencias Jurídicas y director del Centro de Bioética, Persona y Familia. El especialista propone un camino diferente para afrontar la problemática de los pacientes. Sostiene que en vez de la eutanasia se tendría que implementar “cuidados paliativos” a toda persona. Ya que están es todo su derecho un cuidado especial. “La administración de estos cuidados se puede dar como respuesta a los problemas del sufrimiento en el final de la vida de los pacientes”, remarcó el doctor.
Por último, otro de los puntos que rechaza Lafferriere es el “encarnizamiento terapéutico” que, es un procedimiento en donde se utiliza la biotecnología para prolongar la agonía sin perspectivas de mejora, cuando la muerte es inminente.
Apoyándose en la palabra de su colega, Agustín Silberberg, médico especialista en clínica médica, indicó que, “el enfermo es el que debe decidir los tratamientos médicos que recibe, para evitar llegar a tratamientos que constituyen una obstinación terapéutica y que solo prolongan sus sufrimientos”.
Además explicó que, “la medicina moderna tiene a su alcance la posibilidad técnica de prolongar la agonía de los enfermos. Hasta el punto que los enfermos podrían pasar por procesos muy dolorosos”.
Nota escrita por Santiago Martinez
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