¡Ah, pero Fabiola!

¡Buenas tardes a todas, todos, todes y a vos! ¡Buen comienzo de semana! ¡Feliz feriado! Hoy se conmemora el fallecimiento del General José de San Martín. Él liberó, del mandato español, a Argentina, Chile y Perú, allá por el siglo XIX. Pero, ¿nos liberó de todos los males? Fabiola Yañez

En su momento nos liberó del imperialismo español. No pudo detener los eventos posteriores. Para eso tuvieron su lugar varios intelectuales que destacaron la cultura nacional por sobre todas las cosas. Uno de ellos fue Jauretche, quien criticó la “inteligenzia”, es decir, la creencia de que toda cultura extranjera es mejor. 

En materia de género, podríamos decir que San Martín y Jauretche estarían contentos. Al menos, conformes. Conquistamos derechos y mejoramos la forma de pensar y concebir a las mujeres y diversidades en la sociedad. Se trata de una forma más de apuntar hacia la libertad cultural, y bien nacional. 

Sin embargo, siempre hay algúne que otre temita que se mete y arma revuelo. Uno de estos fue el reciente discurso del presidente de la Nación, Alberto Fernández. En él se refirió a la foto de una reunión de cumpleaños en la quinta de Olivos que difundió en medios y redes sociales. 

Tranquilos, don San Martín y Jauretche. Por suerte, les argentines en las redes supieron interpretar las palabras del mandatario de diferentes formas. Sin embargo, hay un anclaje en todo este debate y tiene que ver con una cuestión política en un año electoral, ¿no te parece? Mejor, hagámosle un favor a la sociedad y preguntémosle a Fabiola…

 

El aparente dicho al hecho Fabiola Yañez

Cuando Alberto Fernández presenta propuestas y proyectos novedosos en materia de género brinda por una sociedad más igualitaria. Sin embargo, no retomó este hábito durante la explicación a la imagen difundida. En ésta se observa la celebración del cumpleaños de la compañera del presidente, Fabiola Yáñez. La misma se desarrolló el 14 de julio del 2020, cuando en muchos distritos del país se mantenía una cuarentena estricta por los contagios de coronavirus. 

El repudio de periodistas y usuaries de redes sociales tiene como base la indignación al incumplimiento de la cuarentena y la prohibición de reuniones sociales. La cuestión es que mientras el país mantenía normas estrictas que limitaban las reuniones sociales, el mandatario, su compañera y amigues se reunieron en Olivos. La comparación es acertada. Pero no todo es comparable. 

“El 14 de julio, Fabiola convocó a una reunión con sus amigos y un brindis que no debió haberse hecho y que lamento que haya ocurrido”, señaló Alberto Fernández en un acto el viernes pasado. Además, continuó: “debí haber tenido más cuidados. Evidentemente no los tuve”. 

En esta declaración se plantean dos cuestiones. Por un lado, la repudiable atribución del hecho a su compañera por organizar un brindis con amigues. ¡Ay, Fabiola, siempre metiendo la pata! Y, por el otro, el reconocimiento del “descuido” que no tuvo al participar de una reunión social no permitida. 

“Los pibes más jóvenes que me conocen dicen que no soy careta y nunca me escondí detrás de nadie cuando tuve que dar la cara”, expresó en el mismo acto y aclaró: “Nada tengo que ocultar de mi vida personal, por eso se conoció la lista de la gente que entró a Olivos”. 

Del dicho al hecho hay un largo trecho, dicen. Sí, la verdad que es cierto. Pero ¿qué tipo de trecho hay en la vida de un presidente que tuvo que continuar con sus actividades cuando la sociedad argentina estaba en cuarentena? ¿Qué estaríamos debatiendo si en pleno aislamiento social el mandatario no recibía a nadie y no atendía ninguna problemática surgida? 

 

Preguntale a “mi querida Fabiola” Fabiola Yañez

La atribución de la organización de “brindis” en Olivos en pleno aislamiento social fue clave para despertar los debates en redes sociales. En las palabras del presidente hay una desviación del foco y una falta de reconocimiento de responsabilidad. Haya sido o no el cumpleaños de Fabiola, el presidente es Alberto. Y fue Alberto quien dispuso las medidas sanitarias que todes respetábamos y respetamos. 

¿Qué hace, presidente, diciendo que Fabiola convocó a la reunión? En Olivos viven ambos. Por lo tanto, la decisión fue en conjunto. Y, si algo salió mal -como realmente salió- la culpa es de ambos. El reconocimiento público del error tiene que ser del mandatario porque es a quien le caen las críticas con las que debe cargar en su carrera política. 

Lo fácil fue atribuir culpas. Y más cuando se trata de una persona que no ocupa un rol político con capacidad de acción semejante a la de un funcionarie. Lo decimos sin desprestigiar: Fabiola no es funcionaria y no fue elegida por el pueblo. Por lo tanto, fue el blanco perfecto para cargar con los errores del mandatario. 

Al respecto, la politóloga Florencia Freijo aportó al debate con una gran observación en su cuenta de Twitter: “Mi querida Fabiola, es una manera tan despectiva de infantilizarla, es todo tan pasivo agresivo y arcaico, con tan poca capacidad de crítica personal. En fin. El costo político será grandísimo”.

La infantilización y la poca capacidad de resolver una situación con la responsabilidad y la consciencia de género que se necesita fueron las claves para despertar un sinfín de críticas. 

Todes cometemos errores. De esto no hay dudas. Si hay un posible perdón capaz de ser concedido de la sociedad se traduciría en lo que Freijo se refirió como “costo político”. Esto mismo va a condenar a las próximas apariciones del mandatario y las futuras propuestas o medidas que tengan una perspectiva de género y diversidad. 

 

La culpa es, también, del año electoral Fabiola Yañez

Sí, hay que decirlo. No tiene que sorprendernos la aparición de la imagen de la reunión social durante el año de elecciones legislativas. La difusión de una imagen de hace más de un año no es casual, ya que, tranquilamente, podría haber salido a la luz hace mucho tiempo atrás, ¿no te parece?

Tampoco debería resultarnos extraña la aparición de candidatos y candidatas a sumarse al debate generado. “¿Es en serio? Además, ¿culpar a la mujer?”, preguntó María Eugenia Vidal en una entrevista con Viviana Canosa.

Sí, justamente la misma candidata a diputada por CABA que hace unos días atrás declaró compartir ideales con Fernando Iglesias; el legislador que acusó a Florencia Peña de participar de encuentros sexuales con el presidente. 

La política es una ruleta que toma y deja del patriarcado y el machismo con el objetivo de dejar bien o mal parados a las figuras que buscan hacerse el lugar de una figura popular. Defender los derechos de género y las diversidades está de moda. Esto es algo que no podemos dejar a un lado. 

Hay que reconocer los comportamientos equivocados del presidente y de cualquier funcionarie en ejercicio o candidate a serlo. Pero hay que reconocer, también, las bases de todo debate. La foto del encuentro social fue un error. Las disculpas del presidente fueron desacertadas. Pero todo esto tiene un origen y es el año electoral. 

Probablemente, San Martín y Jauretche lo analizarían mejor. Probablemente, nos dirían que más allá del debate, al país se lo hace haciendo. Hagamos valer la perspectiva de género. Y, en pleno año electoral, activemos la memoria y el aporte a debates constructivos. 

Dejamos buenas ideas para pensar en la semana. Para la próxima, prometemos más. 

¡Gracias por haber llegado hasta acá! Sé que tu tiempo es importante. 

Que tengas una semana diversa, de género feliz y de amor genuino por dar y recibir. Te mando un abrazo. 

#GéneroBajoLupa: La columna de Luciana Prachas

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