El Poder Judicial continúa investigando si el fentanilo contaminado producido en el laboratorio HLB Pharma fue el responsable de la muerte de al menos 87 personas, aunque existen sospechas de que otras 9 víctimas podrían estar vinculadas al mismo hecho, y en medio de la causa, por primera vez el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, se refirió públicamente al caso.
En declaraciones al programa Sólo una vuelta más (TN), el funcionario señaló directamente a Ariel García Furfaro, propietario de HLB Pharma, a quien acusó de tener “negocios espurios” y de mantener “un vínculo conocido con el kirchnerismo”. De esta forma, el ministro respondió a las acusaciones previas de Furfaro, que lo había señalado de estar relacionado con otro laboratorio y de impulsar el cierre de HLB. “Esto fue una mala praxis”, sostuvo Lugones, aludiendo a la responsabilidad de la empresa en la tragedia.
El ministro explicó que desde su llegada a la cartera sanitaria en octubre había planteado la necesidad de auditar los laboratorios del país, en un intento por reforzar los controles sobre la producción de medicamentos. Visiblemente afectado durante la entrevista, Lugones se quebró al manifestar:
“No tiene antecedentes. Me pongo muy mal cuando hablo de esto porque soy médico y es un atentado a la gente”.
Además, reveló que solicitó un sumario para investigar las demoras de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) en disponer el cierre del laboratorio cuestionado. “Hubo negligencia”, admitió, al reconocer que el accionar de la autoridad regulatoria no fue lo suficientemente rápido para evitar el desenlace fatal.
La investigación judicial sigue en curso y busca establecer responsabilidades concretas en torno a la contaminación del fentanilo y las muertes ocurridas. Mientras tanto, las declaraciones del ministro sumaron un nuevo capítulo a una causa que sacude tanto al sistema sanitario como al entramado político y empresarial vinculado a la industria farmacéutica.