Construir políticas de género en el rubro de la construcción

La acción de construir, en materia de políticas inclusivas requiere planeamiento, esfuerzo y sobre todo tiempo. Las mujeres recorren un largo camino para ser reconocidas como trabajadoras e iguales ante sus pares en las obras de construcción. Cada vez son más las que rompen los estereotipos, pero erradicar esos prejuicios conlleva una movilización desde las bases. Géneroc onstrucción

El Estado es fundamental para cambiar desde el inicio las estructuras del machismo en el trabajo. Sin un garante y un apoyo financiero la revolución no alcanza. Abrir los ojos ante la sociedad igualitaria que exige el siglo XXI es una tarea colaborativa. Ello involucra tanto a quienes cuestionan la heteronorma como a los actores sociales que ejercen los cambios desde la acción política.

El presupuesto con perspectiva de género planteado desde el Ministerio de Obras Públicas es un pequeño gran paso. Es pequeño en términos de los avances teóricos propios de la época. Aunque también es grande, ya que significa un beneficio para cada una de las trabajadoras. 

Planificar la equidad Género Género construcción

Roxana Mazzolla, titular de la dirección de Transparencia del Ministerio de Obras Públicas, se refirió a la iniciativa de la planificación con perspectiva de género. “Los feminismos quieren realmente que se hagan cambios en un sector que es un hueso duro de roer como la obra pública”, expresó Mazzola. 

Por otra parte, Malena Galmarini, presidenta de AySA explicó que desde la empresa de Agua y Saneamientos Argentinos contribuyen a la transversalización de estas políticas. “Es fundamental que las mujeres seamos trabajadoras de la construcción”, señaló Galmarini al destacar que el trabajo en obras debe tener puestos sin distinción de género.

La inversión del Ministerio tiene tres ejes centrales: el Fondo de Infraestructura del Cuidado, las inversiones en infraestructura pública y el Plan Argentina Hace. La triada en su totalidad tiene como objetivo que mejore tanto la calidad de vida, como las oportunidades de las mujeres. Esta propuesta con perspectiva de género es una de las más importantes en América Latina.

Aunque se realizan cambios minúsculos en, por ejemplo, los carteles que advierten “personas trabajando” y no solo hombres, no es suficiente. Son las inversiones a largo plazo, como la propuesta del organismo estatal, las que hacen la diferencia para las trabajadoras. Las acciones políticas reales, la planificación detallada y los proyectos son los que garantizan un futuro menos desigual.

Maternidad y trabajo Género construcción

Para las mujeres el mayor desafío no siempre es insertarse en el mercado laboral. Muchas comienzan a enfrentar obstáculos si son madres, ya que generalmente no cuentan con diferentes opciones para delegar el trabajo en el hogar. Es por ello que otra de las iniciativas que manifestó el Ministerio de Obras Públicas es el desarrollo de la Infraestructura del Cuidado.

La Infraestructura del cuidado contribuye a la promoción y protección integral de los derechos de la primera infancia. Esta tiene como objetivo reducir la carga de trabajo doméstico y cuidados no remunerados en los hogares. Así se iguala la cantidad de oportunidades entre los géneros. Los espacios que conforman esta infraestructura son centros para las juventudes, ámbitos educativos, lugares de cuidado para la primera infancia, personas mayores y discapacitados.

Se destaca la creación de 300 Centros de Desarrollo Infantil que brindarán asistencia integral a niños y niñas de 45 días a 4 años. Además, generan empleos en la construcción, mantenimiento y atención en los centros, es decir que son cambios a largo plazo, duraderos en el tiempo.

Es por ello que la infraestructura del cuidado es clave para la introducción en el mercado laboral de las mujeres. Uno de los tantos motivos que expusieron desde los diferentes ministerios involucrados es que las tareas del hogar se encuentran distribuidas de manera desigual. Solo el 24% de los varones participa activamente en ellas en comparación a un 76% de mujeres.

Los estereotipos de género no pueden arrancarse de raíz, atraviesan todas las etapas de la vida. Por ello, las políticas públicas deben acompañar en cada instancia a las mujeres y velar porque sus derechos se cumplan en cada momento. Brindar las herramientas necesarias para que todas puedan trabajar dignamente es una obligación y una deuda que el Estado tiene pendiente. 

Escrito por Nadia González

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