Qué pasó el 2 de abril de 1982, por qué es feriado en Argentina y cuál es el significado del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.
Cada 2 de abril, Argentina conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Se trata de una fecha cargada de memoria, historia y significado nacional, que recuerda el inicio del conflicto bélico de 1982 entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
El origen de esta conmemoración se remonta al 2 de abril de 1982, cuando fuerzas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas con el objetivo de recuperar el control del territorio. Ese hecho marcó el comienzo de la guerra, que se extendió durante poco más de dos meses y finalizó el 14 de junio del mismo año.
La fecha fue establecida oficialmente como feriado nacional a través de la Ley 25.370, sancionada en el año 2000, que fijó el 2 de abril como el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. La normativa reconoce a quienes participaron del conflicto y a quienes perdieron la vida durante la guerra, consolidando una jornada de memoria colectiva en todo el país.
“Todos quedamos con algo, nos vamos a morir de cosas parecidas”
Más allá de su dimensión histórica, la fecha tiene una fuerte carga humana. Detrás de los datos y los hechos, hay experiencias que siguen presentes en la vida de quienes participaron del conflicto. “Todos quedamos con algo, nos vamos a morir de cosas parecidas”, nos compartió Rumildo, uno de los tantos veteranos que prestó servicios durante la guerra. Lo hizo así, hablando nada más ni nada menos de cómo piensa que será su partida. Poniéndole palabras al dolor que se vivió en conjunto. Esa angustia de llevar un arma y apuntarla contra otro, esa impotencia de volver habiendo visto enfrentamientos armados. Esa violencia de haber sido arrancado de casa con unos pocos años para ser enviado a un lugar en el que el objetivo propuesto era eliminar al adversario.
El impacto de la guerra no terminó en 1982. Para muchos veteranos, la experiencia dejó marcas profundas que se sostienen en el tiempo. En ese contexto, los vínculos entre excombatientes cumplen un rol clave. Ellos se mantienen juntos, y los medios tecnológicos facilitan los encuentros incluso a la distancia. Es una manera de mantenerse al tanto de lo que pasa, de cómo están los que están y cómo se fueron, los que fallecieron. “Con esto de las redes nos enteramos rápido, yo tengo grupo de whatsapp con los del regimiento 12 de Entre Ríos”, sostuvo.
Más allá del calendario, el 2 de abril es una fecha que interpela a la sociedad argentina en múltiples niveles.
Por un lado, recuerda a los excombatientes, muchos de ellos jóvenes conscriptos que fueron enviados al conflicto. Por otro, mantiene vigente el reclamo de soberanía sobre las islas, una postura histórica del Estado argentino sostenida en el ámbito diplomático internacional y el reclamo sobre el reconocimiento a los veteranos.
En distritos como La Matanza, donde viven numerosos veteranos y sus familias, la fecha adquiere además una dimensión territorial. Los homenajes no sólo ocurren en actos oficiales, sino también en plazas, centros de excombatientes y espacios barriales. Esa presencia refuerza el carácter cercano de la conmemoración y la conecta con historias concretas dentro de cada comunidad.