Industria con menor capacidad instalada y fuerte suba de la canasta básica: los datos que difundió INDEC
La actividad económica volvió a mostrar señales de enfriamiento. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la industria utilizó apenas el 53,8% de su capacidad instalada durante diciembre. El dato no sólo se ubicó por debajo del 56,7% registrado en el mismo mes de 2024, sino también por debajo de enero. En términos concretos, cada vez se produce menos y, por lo tanto, se requiere menos maquinaria.
El indicador de capacidad instalada es clave para medir el nivel de actividad industrial. Cuando el porcentaje baja, implica que las fábricas están utilizando menos de la mitad de su potencial productivo. En este caso, el 53,8% marca un retroceso respecto del año anterior y confirma una tendencia de menor dinamismo en el sector.
La caída frente al 56,7% de diciembre de 2024 refleja una reducción interanual de casi tres puntos porcentuales. Además, el hecho de que también se ubique por debajo de enero refuerza la idea de una desaceleración en el ritmo de producción. Menor producción significa, en términos prácticos, menor utilización de maquinaria y equipos.
Canasta básica alimentaria: aumento por encima de la inflación
En paralelo, otro dato difundido ayer por el INDEC encendió señales de alerta en el frente social. La canasta básica alimentaria —a partir de la cual se calcula la indigencia— aumentó 5,8% en enero con relación a diciembre. Se trata de un incremento casi tres puntos porcentuales por encima de la inflación del mismo mes, que fue de 2,9%.
En términos interanuales, la canasta básica alimentaria registró un alza de 37,6%. Este indicador es determinante porque establece el ingreso mínimo necesario para que un hogar cubra sus necesidades alimentarias básicas. Cuando su incremento supera el índice general de precios, el impacto en los sectores de menores ingresos se vuelve más significativo.
Canasta básica total y medición de la pobreza
Por su parte, la canasta básica total —que se utiliza para medir la pobreza— subió 3,9% en enero respecto de diciembre. En la comparación interanual, el incremento fue de 31,6%.
La canasta básica total incluye no sólo alimentos, sino también otros bienes y servicios esenciales como transporte, educación y salud. Por eso, su evolución resulta clave para estimar cuántos hogares se encuentran por debajo de la línea de pobreza.
La diferencia entre el aumento de la canasta básica alimentaria (5,8%) y la inflación general (2,9%) durante enero muestra un desfasaje relevante en el componente de alimentos. Este comportamiento tiene un impacto directo en la medición de la indigencia y en el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables.
En conjunto, los datos difundidos por el INDEC reflejan dos dimensiones centrales de la coyuntura económica: una industria que opera con menor capacidad instalada y un encarecimiento de las canastas básicas que superó, en el caso de los alimentos, al índice general de precios. Ambos indicadores funcionan como termómetro de la actividad productiva y de la situación social.