Luego de 49 años, un grupo de jóvenes peronistas de Cañuelas cruzó a pie el río Matanza en el Día de la Militancia, para recordar a aquellos que lo hicieron el 17 de noviembre de 1972, cuando se dirigían a recibir a Juan Domingo Perón en su regreso al país después de haber estado exiliado por 18 años, desafiando el cerco militar dispuesto en el aeropuerto de Ezeiza. Cruce río Matanza
Participaron alrededor de 60 personas del centro cultural cañuelense Volveré, junto a afiliados del gremio Smata y de sindicatos municipales. El cruce se hizo frente a la cancha de Deportivo Italiano, en la localidad matancera de Ciudad Evita, y se trata de la tercera vez que se realiza. La iniciativa es parte de una serie de propuestas de reivindicación histórica del centro cultural.
Presencia de peronistas del ‘72
En la conmemoración estuvieron presentes algunos militantes que cruzaron el río el 17 de noviembre de 1972. “Al hablar de aquella jornada se les caían las lágrimas”, subrayó Martín Marelli, uno de los organizadores. Ellos fueron Javier Mourió, Aldo Duzdevich y Abdo y Omar El Kadri. Estos dos últimos son primos de Envar “Cacho” El Kadri, uno de los fundadores de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), abogado y productor cinematográfico.
Duzdevich afirmó que el homenaje tiene “un contenido épico”. “Lo que hicieron estos chicos hoy es un acto de fe, de mística de la militancia”, aseguró. Asimismo, lo relacionó con otros hechos representativos del peronismo. Uno de ellos fue el cruce del Riachuelo a nado o en bote para liberar a Perón de la Isla Martín García. 4/4
Duzdevich explicó que cada generación del peronismo tiene su “fecha militante”. Según expresó, mientras que la de “la Resistencia”, que vivió el golpe de 1955 y la proscripción política, conmemora el 17 de octubre de 1945, la del ’70 recuerda la vuelta de Perón al país. Cruce río Matanza
El estado del río
Las aguas del río Matanza no están en las mismas condiciones que en 1972. Hoy en día sufre de una contaminación que, además, genera un desagradable olor. Por eso, los participantes llevaron bidones de agua, detergente y lavandina para higienizarse luego de cruzar.
A pesar de la incomodidad, los militantes se tomaron la situación con humor. “Hay mucho barro, está todo mucho más sucio y se hace bastante más difícil”, contó Marelli.
Por Florencia Daneri
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