Si recordamos nuestra niñez muchos de los rituales, no tienen que ver con un elemento particular, sino con aquellas acciones que nos vinculan a nuestro entorno inmediato. En la actualidad los ritmos vertiginosos modificaron determinados rituales familiares, donde el juego paso a segundo plano. Tenemos la creencia de que jugar es una actividad frívola y que va en desmedro de cuestiones importantes. Sin embargo jugar es fundamental para la educación de los más chicos.
¿Pero por qué tienen que jugar los niños?
El primer lenguaje es la actividad lúdica, los pequeños interactúan con los objetos, desarrollan sus sentidos, adquieren habilidades, expresan fantasías, sentimientos y se relacionan.
El juego espontáneo en los primeros años de nuestros hijos debería ser una de las actividades que ocupen mayor cantidad horas como familia. La mirada del adulto habilita el rol de niño en el juego, proporcionando un entorno donde se permite ganar seguridad, expresar miedos y comenzar a constituirse como sujeto.
Tempranamente van ensayando roles sociales a través de la dramatización potenciando las funciones cognitivas. El vínculo es imprescindible, tanto si hablamos de bebés como de niños mayores.
De a poco como cuidadores vamos descubriendo sus gustos, preferencias, necesidades, dificultades, progresos, ritmos, de esta forma podemos ir ofreciendo una respuesta adecuada a cada niño, que en muchas ocasiones no tiene que ver con una actividad armada, sino simplemente materiales que tenemos en los hogares, como cajas, botellas plásticas, recipientes y todo lo que nos permita interactuar con ellos y entre sí.
El juego al ingresar a la escolaridad inicial cumple el rol de código compartido, que permite la adaptación, constituye una de las formas más importante para el encuentro con el conocimiento. Es decir, proporcionar experiencias prácticas activas que ayudan a potenciar y enriquecer el aprendizaje.
Agacharnos a su altura, mirar la realidad a partir de su perspectiva nos permite acompañar a nuestros hijos en su crianza, siendo partes activos de este proceso. El juego comienza en la infancia y continua a lo largo de toda nuestra vida. jugar educación.
¿Entonces a que te gustaría jugar?
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Escrito por la Licenciada Verónica Posse (Psicopedagoga)
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