Cada 6 de enero, millones de personas en distintos países del mundo celebran el Día de Reyes, una fecha profundamente ligada a la tradición cristiana y cargada de simbolismo religioso, cultural y familiar. La celebración recuerda la llegada de los Reyes Magos —Melchor, Gaspar y Baltasar— al lugar donde nació Jesús, guiados por la estrella de Belén, para adorarlo y ofrecerle regalos.
Según el relato del Evangelio de Mateo, los Reyes Magos eran sabios de Oriente que siguieron una estrella especial hasta Belén. Allí reconocieron a Jesús como el Hijo de Dios y le entregaron oro, incienso y mirra, tres obsequios con un fuerte significado simbólico: el oro representaba su realeza, el incienso su divinidad y la mirra anticipaba su sufrimiento y humanidad. Este episodio es conocido como la Epifanía, palabra que significa “manifestación”, ya que simboliza la revelación de Jesús al mundo.
La Iglesia cristiana fijó el 6 de enero como la fecha para conmemorar este acontecimiento. En el calendario litúrgico, la Epifanía ocupa un lugar central porque marca el momento en el que Jesús es reconocido no solo por el pueblo judío, sino también por los pueblos paganos, representados por los Reyes Magos. Por eso, el Día de Reyes está asociado a un mensaje de universalidad, esperanza y fe.
Con el paso del tiempo, la celebración adquirió distintas formas según la región.
En muchos países de tradición católica, como España y gran parte de América Latina, el 6 de enero se convirtió en una jornada especial para las infancias. La costumbre de que los Reyes Magos traigan regalos se inspira en los obsequios que llevaron a Jesús. La noche anterior, los niños suelen dejar sus zapatos y agua o pasto para los camellos, como gesto simbólico de espera y confianza.
Además del aspecto religioso, el Día de Reyes tiene una fuerte dimensión cultural. En algunos lugares se realizan procesiones, representaciones del pesebre y celebraciones comunitarias. En otros, la fecha se vive en el ámbito familiar, con encuentros, juegos y comidas tradicionales. Dentro de muchos hogares, también se conserva la práctica de armar o completar el pesebre con la figura de los Reyes Magos recién el 6 de enero, respetando el relato bíblico.
Aunque con los años algunas tradiciones se transformaron o convivieron con celebraciones más comerciales, el sentido original del Día de Reyes sigue siendo profundamente espiritual. La fecha invita a reflexionar sobre la fe, la humildad y el gesto de reconocer al otro, valores centrales del mensaje cristiano.
Así, cada 6 de enero, la celebración de Reyes no solo recuerda un episodio clave del nacimiento de Jesús, sino que también mantiene viva una tradición que atraviesa generaciones, culturas y territorios, reafirmando el significado de la Epifanía como un tiempo de encuentro, esperanza y manifestación de la fe.