Pedro, padre de Sabo (45), expresó: “El dolor sigue”. Eso llegó a decir en medio del llanto en la puerta de la casa de sepelios donde velaron a la víctima. El hombre llegó acompañado de su esposa y madre de Sabo. Además, de los dos hijos de la víctima, Nicolás y Tomas, además de otros familiares y vecinos.
“Mi hijo era como yo, arreglaba todo en la casa, ahora me quedé solo para estas cosas”, dijo Pedro. Pedro se encontraba muy conmocionado y llorando.
La gran despedida del kiosquero de Ramos Mejía
En tanto, esta mañana, la esposa de Sabo, Patricia Giglio, dijo a Radio del Plata, que espera que al asesino “le den prisión perpetua” por lo que hizo. La mujer recordó que el último robo que sufrieron fue hace ocho años. Allí, cuando delincuentes los encerraron a sus suegros en un baño del kiosco y se llevaron la plata.
“Podemos decir que fue un robo de lujo porque no lastimaron a nadie…ahora, a veces, ni siquiera llegan a llevarse algo y te pegan un tiro. Parece que se les atrofió más la mente o quieren ir por más. Cada vez son más jóvenes, parecen que nacen con un arma en la mano.”, dijo. Sabo murió el domingo por la tarde durante un asalto en su comercio situado en avenida de Mayo y Alvarado. Sucedió en la zona comercial de Ramos Mejía, partido de La Matanza, en el sudoeste del conurbano.
Esos hechos son por el robo de un auto cometido antes del crimen de Sabo y el de una moto, concretado luego, todo junto a una menor embarazada de 15 años que, por su edad, es inimputable. Quedó alojada en el Instituto Centro de Admisión y Derivación de Jóvenes de San Martín.
Escrito por Abril Peralta
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