SECUELAS DEL COVID: ¿Qué dicen los especialistas sobre los síntomas persistentes?

Se estima que, al menos, un tercio de los contagiados sufre problemas neurológicos o psicológicos posteriores. Según un estudio publicado en la revista The Lancet Psychiatry, de 236.379 pacientes recuperados de coronavirus, el 34% presentó secuelas en los seis meses siguientes a la infección. SECUELAS DE COVID

El médico Ismael Calandri, neurólogo cognitivo del Instituto Fleni, explicó: “Lo estamos estudiando, pero sabemos que puede haber complicaciones agudas en temas neurológicos o síntomas que se prolonguen más a largo plazo como la neblina cognitiva y otros síntomas. Aunque todavía no podemos determinar si son consecuencias del virus o de los múltiples factores que se conjugan en esta pandemia”.

Los especialistas apuntan que, muchos problemas identificados en este estudio tienen tendencia a hacerse crónicos o recurrentes. Por lo tanto, el impacto del COVID-19 podría perdurar durante muchos años. La recomendación que brindan los profesionales es hacerse un chequeo médico general luego de haber superado la enfermedad. Y, a los sistemas sanitarios, aconsejó dotar de recursos para hacer frente a las necesidades de estos síntomas persistentes.

¿Mientras más grave la infección, más posibilidad de padecer secuelas?

Si bien las investigaciones acerca del COVID-19 persistente son recientes, los investigadores creen que hay cierta correspondencia entre gravedad y secuelas. Profesionales, exponen que la gravedad de la infección tuvo un efecto claro en los diagnósticos neurológicos posteriores. La incidencia y la frecuencia de estos eventos, fueron mayores en los pacientes que habían requerido hospitalización.

En las investigaciones, se asocia la invasión viral del sistema nervioso central, estados de hipercoagulabilidad y efectos neuronales de la respuesta inmune. El riesgo de desarrollar problemas a largo plazo crece en los pacientes hospitalizados por COVID-19 severo: el 46% de los pacientes que estuvieron en reanimación, registraron problemas neurológicos o psiquiátricos seis meses después de estar infectados.

Sin embargo, la incidencia y el riesgo relativo de diagnósticos neurológicos y psiquiátricos también aumentaron incluso en pacientes con COVID-19 que no requirieron hospitalización. Personas infectadas y que atravesaron cuadros leves-moderados de coronavirus, también han presentado síntomas luego de meses de haberse recuperado.

 ¿Cuáles son los síntomas que prevalecen? SECUELAS DE COVID

Las secuelas en los pacientes post-COVID pueden perjudicar a nivel físico, psicológico, respiratorio y neuronal. Las investigaciones afirman que los síntomas más comunes son fatiga (58%), cefalea (44%), trastornos de atención (27%) y disnea (25%). Sin embargo, un alto porcentaje de los pacientes desarrolla también ansiedad, depresión, fobias y ataques de pánico.
Los problemas de memoria o las llamadas “nieblas mentales”, se ha registrado en un gran número de pacientes recuperados.

Una secuela neurológica, que condiciona la vida cotidiana

Los pacientes afirman que no solo se sienten desorientados y aturdidos a lo largo de todo el día, sino que además se les “desvanecen” los recuerdos y le cuesta seguir el hilo de cualquier conversación o se olvidan las acciones que están realizando. Las anomalías neurológicas, incluyen desde síntomas leves como dolores de cabeza, pérdida del olfato (anosmia) y sensaciones de hormigueo (arcoparastesia), hasta resultados más graves como afasia (incapacidad para hablar), ataques cerebrales y convulsiones.

La fatiga, falta de fuerza y el cansancio inmediato al caminar o hacer ejercicio, son las secuelas físicas más frecuentes que presentan los pacientes que superan el COVID-19. Pese a ser una enfermedad que ataca principalmente al sistema respiratorio, también puede afectar los riñones, el hígado, el corazón y casi todos los órganos del cuerpo.

¿Qué hacer si padezco COVID persistente? SECUELAS DE COVID

En algunos casos, las secuelas permanecen hasta dos a tres meses. Pero en muchos casos, las secuelas han superado los 6 meses desde el contagio. Por lo tanto, hacer una visita al médico es el primer paso, según aconsejan los profesionales. El seguimiento al paciente, los controles tomográficos para saber si quedaron algunas secuelas son fundamentales. “Hacerse una radiografía para ver cómo quedaron los pulmones y comentar al médico todo lo que uno siente”, señalan los especialistas.

La rehabilitación, coinciden los expertos, es y será clave para atender las secuelas. “El coronavirus ha cambiado el papel de la rehabilitación y la necesidad de fisioterapeutas. Es importante empezar a rehabilitar de forma temprana y constante”, apuntan los especialistas. Además, apuntan a la necesidad de mejorar los programas de rehabilitación cognitiva.

Tratamientos y ejercicios recomendados SECUELAS DE COVID

Las secuelas del coronavirus y COVID persistente, son una novedad para los profesionales tal como lo es la enfermedad en sí. Por lo tanto, no se ha desarrollado una investigación previa en cuanto a la recuperación y los tratamientos. Según los estudios publicados, puede tomar entre 3 y 7 meses el hecho de volver a la normalidad ante el surgimiento del COVID persistente. Sin embargo, se recomienda asistir a un médico especialista para llevar a cabo un control y un tratamiento que estimule la recuperación de la normalidad.

Por ejemplo, en cuanto al tratamiento de la niebla mental, se lleva a cabo una estimulación cognitiva. Se aconseja ejercicios y juegos de memoria, consumo de vitaminas y, en casos más graves, se pueden agregar uso de fármacos. Ante la persistente pérdida del gusto y el olfato, hay tratamientos experimentales que incluyen ácido tióctico y ejercicios de reconocimiento de ciertos olores y gustos. También, ante secuelas físicas y respiratorias se envían ejercicios para hacer en casa. Son usuales los ejercicios circulatorios, respiratorios, de equilibrio y propiocepción, de fuerza, aeróbicos y de relajación.

Ante la alteración de sentimientos y del humor, como sentirse triste, estresado o confundido, también se han dictado recomendaciones. Hablar con personas en las que confíe, como amigos y familiares, puede ayudar al paciente. Si los ataques de pánico o la alteración son muy abrumadores, los consejos implican conceder una cita con un psicólogo.

Escrito por Irina Soto

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