Soterramiento del Tren Sarmiento: Un proyecto sin fin

La obra del soterramiento del Tren Sarmiento pretendía trasladar el ferrocarril a 22 metros de profundidad e instalar puentes y túneles para eliminar 52 pasos a nivel a lo largo de las vías, reduciendo los cruces inseguros y las interferencias. Además, el Estado proyectaba reducir el intervalo de los trenes para que lleguen cada 3 minutos, alcanzando una mayor frecuencia. También el proyecto contemplaba la creación de 10.000 puestos de trabajo.

Comienzo del soterramiento del Tren Sarmiento


En 2001 fue la primera presentación del plan y consideraba únicamente la unión de Caballito y Villa Luro con una vía a 22 metros de profundidad. Finalmente no se llevó a cabo debido al estallido socioeconómico de diciembre de ese mismo año.

La idea se retomó en 2006, cuando el entonces presidente, Néstor Kirchner, convocó a una licitación pública. En 2008, el estado adjudicó el proyecto a un consorcio de empresas constituido por Odebrecht (Brasil), IECSA (Argentina), Ghella (Italia) y Comsa (España).

Sin embargo, recién en 2012 la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció que el Estado contaba con un financiamiento de 3.000 millones de dólares obtenidos gracias al Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (BNDES) de Brasil.

En febrero de 2016, durante la presidencia de Mauricio Macri, la obra fue puesta en marcha en Haedo, Municipio de Morón. De todas formas, recién en octubre la tuneladora comenzó a funcionar.

Obstáculos


La obra quedó interrumpida debido a que el crédito tomado del BNDES tenía una condición. Esta era que la empresa brasilera Oderbecht fuera parte del consorcio que llevara a cabo la obra. Cuando la empresa fue el centro de un escándalo por corrupción, dejó de participar en el soterramiento. Ello frenó la llegada de los 3.000 millones de dólares prometidos.

El soterramiento, hoy en día


A día de hoy, la situación del soterramiento del Tren Sarmiento no avanza. Las obras sin terminar incluso producen problemas en el tráfico. Tal es el caso de la avenida Rivadavia en Ramos Mejía, donde todavía hay pequeños obradores que ocupan un carril y dificultan el tránsito.

La jamás conseguida finalización del proyecto produjo que el Ministerio de Transporte instalara puentes vehiculares de hierro y hormigón para evitar accidentes y congestión en el tránsito en los cruces.

Sin embargo, la cantidad de accidentes producidos en los 52 pasos a nivel que iban a ser eliminados es la mayor deuda a la población que dejó la interrupción de las obras.

Nota por Ana Palladino
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