Todo o nada en Catán Shopping: Un imposible, posible

Una cooperativa de mujeres abre este bar ubicado en Catán Shopping. La pandemia mundial por COVID-19 nos enfrentó a todos con situaciones difíciles y estas cuatro chicas de La Matanza no fueron la excepción. Débora Ceballos, Nadie Galarza, Karen Horodeski y Wanda Chávez trabajaban en un bar en González Catán y se quedaron sin trabajo en pleno confinamiento. Debido a la complicada situación económica que atravesaba el país, su jefe no les pudo pagar la indemnización y, por ese motivo, acordaron firmar la renuncia a cambio del mobiliario. Cargadas de dudas e incertidumbres, se pusieron al hombro el trabajo y reabrieron el lugar con el nombre Todo o nada. Además, crearon una cooperativa de mujeres llamada “la Cope”.

Estas chicas desafían cualquier contexto y luchan por lo que desean. Comenzaron en un local de 30 metros cuadrados y el pasado 8 de octubre decidieron expandirse con un nuevo local de 120 metros cuadrados ubicado en Catán Shopping. Estas mujeres que comenzaron vendiendo budines y licuados para afrentar las deudas, son un ejemplo de perseverancia y valentía que demuestran que cualquier sueño es posible. Karen Horodeski, una de sus fundadoras, habló con Desde Matanza acerca de este emprendimiento que parece no tener límite.

-¿Cómo surgió la idea de la cooperativa?

-Nosotras íbamos a ser socias del que era mi jefe al principio. Él quiso vender el negocio y como no lo pude vender, me propuso que seamos socios. Al principio la idea era esa, pero después él se fue, no quiso seguir porque tenía un montón de deudas, problemas con todo el tema del negocio, y nos dejó a nosotras. No sabíamos qué hacer porque siempre fuimos empleadas. Trabajamos, pero nunca en la parte administrativa. La idea de la cooperativa nos la dio el dueño del shopping, quien nos la sugirió porque era más práctica y sencilla de llevar para nosotras que no conocíamos mucho sobre el rubro. Nos comunicó con la cooperativa de trabajo CADE, qué es la que nos ayuda, y nos explicaron que era y cómo funciona. Nos pareció genial y a partir de ahí arrancamos.

-¿Y el nombre Todo o nada?

-El nombre surge de Wanda, mi compañera, que un día vino y dijo “es Todo o nada”. Y fue así, es lo que nosotras nos jugamos siempre, porque siempre fue a todo o nada. Siempre lo primero que nos decíamos era “bueno, lo hacemos, ¿qué es lo peor que nos puede pasar? ¿Qué es lo que podemos llegar a perder?”. Entonces listo, nos jugamos todo porque lo peor que nos puede pasar es quedarnos sin nada. De ahí, sale el nombre.

-¿Cuántas mujeres son? ¿Cuáles son sus objetivos?

-Somos cuatro fundadoras, que somos las que quedamos del trabajo anterior. Actualmente, somos 10 mujeres que trabajamos juntas. Nuestro objetivo siempre es crecer, es que la cooperativa crezca, dar más trabajo, hacer una marca de nuestro nombre. Queremos que todo el mundo nos reconozca por nuestro nombre como pasa con las cadenas de cafetería populares. Hay una historia detrás de un nombre, no es solamente una empresa que hizo plata y se hizo famosa. Nosotras tenemos una historia que queremos contar.

-¿Cuál fue el momento más difícil de todo el proceso? ¿Y el más feliz y gratificante?

-Yo creo que el momento más difícil es siempre el comienzo. Al principio fue un momento muy difícil porque no teníamos un sostén económico, no teníamos proveedores, no sabíamos que iba a pasar, como íbamos a hacer, como era llevar un negocio adelante. Por ejemplo, ahora está siendo un momento difícil emprendiendo en algo más grande, pero también es el momento más feliz. Poder agrandar el negocio, verlo crecer, que la gente venga al local, nos conozca y nos felicite. También las chicas que les encanta trabajar en el local, se sienten cómodas, lo disfrutan. Cuando vemos la reacción de la gente que trabaja con nosotras, es lo más gratificante.

-¿Qué consejo le darías a quien se encuentre en la situación de querer abrir su propio negocio?

-Yo le diría que lo haga. Hay que hacerlo con lo que sea, sea algo muy grande o muy chiquito, sea una persona sola o diez. Las cosas malas pasan, tener un negocio son momentos buenos y malos. Pero les diría que lo hagan sin miedo, sin prejuicios, que lo intenten y que peleen por eso. Que traten de hacerlo con pasión, con ganas y con fe de que lo que están haciendo va a ir genial. Si algo no funciona o al final se dan cuenta de que no es por ahí, es dejarlo, correrse y hacer otra cosa. No hay nada tan grave que pueda pasar como para no intentarlo.

Todo o nada se encuentra en la planta baja de Catán Shopping y funciona como bar confitería. Está abierto todos los días de 10 a 2 de la mañana. A partir de las 19 horas de jueves a domingo, ofrecen happy hour y after office. Además, menú ejecutivo y tragos clásicos y de autor. 

Por Catalina Ciampa
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