Con la llegada de las vacaciones, miles de personas se movilizan dentro y fuera del país para descansar, visitar familiares o conocer nuevos destinos, pero sin embargo, este período también suele venir acompañado de un aumento de hechos delictivos vinculados a viviendas vacías, robos en la vía pública y estafas a turistas. Por eso, tomar algunas precauciones básicas puede marcar la diferencia y ayudar a disfrutar del viaje con mayor tranquilidad.
Uno de los primeros puntos a tener en cuenta antes de salir es la seguridad del hogar. Dejar la casa vacía durante varios días puede convertirla en un blanco fácil si no se toman recaudos. Se recomienda cerrar correctamente puertas y ventanas, evitar dejar objetos de valor a la vista y, si es posible, pedir a una persona de confianza que revise periódicamente la vivienda. También es útil no anunciar públicamente las fechas del viaje en redes sociales, ya que esa información puede ser utilizada por delincuentes.
Durante el traslado, tanto en rutas como en terminales y aeropuertos, es importante mantener una actitud atenta. Llevar bolsos y mochilas siempre a la vista, no descuidar documentación ni dispositivos electrónicos y evitar distracciones innecesarias reduce el riesgo de robos. En viajes largos en auto, se aconseja planificar paradas en lugares concurridos y bien iluminados, y no detenerse ante ofrecimientos sospechosos en la ruta.
Una vez en el destino, la prevención sigue siendo clave.
En zonas turísticas suele haber mayor circulación de personas, lo que puede facilitar hurtos, especialmente en playas, centros comerciales o eventos masivos. Evitar llevar grandes sumas de dinero en efectivo, distribuir documentos en distintos lugares y utilizar solo lo necesario para el día son prácticas recomendadas. Además, es preferible informarse previamente sobre las áreas más seguras y aquellas que conviene evitar, especialmente de noche.
El uso de la tecnología también puede ser un aliado. Activar sistemas de localización en el celular, contar con copias digitales de documentos importantes y utilizar aplicaciones oficiales de transporte o alojamiento ayuda a reducir riesgos. Al mismo tiempo, es fundamental desconfiar de ofertas demasiado atractivas o de alquileres informales sin referencias claras, ya que las estafas a turistas suelen incrementarse en temporada alta.
Otro aspecto central es el cuidado personal en la vía pública. Mantener un perfil bajo, evitar exhibir objetos de valor y estar atento al entorno permite detectar situaciones sospechosas a tiempo. En salidas nocturnas, moverse en grupo, usar transportes habilitados y compartir la ubicación con personas de confianza son medidas simples pero efectivas.
Finalmente, la prevención también implica conocer a quién recurrir ante una emergencia. Tener a mano números de contacto de fuerzas de seguridad, consulados en caso de viajes al exterior y líneas de asistencia locales puede ser de gran ayuda. Vacacionar no debería ser sinónimo de preocupación constante, pero sí de responsabilidad. Tomar precauciones antes y durante el viaje permite reducir riesgos y enfocarse en lo más importante: descansar y disfrutar.