¡Buenas tardes a todes, todas, todos y a vos! ¡Buen comienzo de semana! Llegamos a la última semana de octubre con un revuelo mediático del mundo celebrity. Muchas cosas han pasado estos últimos días en torno a la historia Wanda Nara – Mauro Icardi- China Suárez. Wanda Nara Mauro Icardi China Suárez
¿Qué nos deja esta historia en continuo desenlace? ¿Qué tipo de aporte le hace a la sociedad argentina? ¿Hay algún grado de avance en conciencia de género?
Somos ejemplo en derechos alcanzados, estamos en plenas elecciones, ¿el foco está bien puesto? Reflexionemos juntos para no dejar trascender un relato que nos atrasa cultural y socialmente.
La rompe hogares Wanda Nara Mauro Icardi China Suárez
El sábado pasado por la tarde, la empresaria y compañera del jugador Mauro Icardi publicó una historia, vía Instagram, en pantalla negra que decía: “otra familia más que te cagaste por zorra”. Ante este mensaje, les usuaries más curioses de las redes sociales comenzaron a investigar de qué se trataba el enojo de Nara.
Una de las hipótesis ganadoras es que la actriz China Suárez habría sido la “rompe hogares”. Para justificar esta postura, se comenzaron a difundir archivos mediáticos en los que se la involucraba con la ruptura de otras parejas del mundo de la actuación y farándula.
Incluso, una nota de La Nación fue dedicada, exclusivamente, a tratar un resumen de todas las rupturas que tuvieron la participación de la China Suárez. Este tipo de contenidos digitales no hace más que ensanchar la idea de que propiamente es una mujer rompe hogares. ¿Qué clase de relevancia tiene esta figura en pleno siglo XXI?
El hombre como caja fuerte Wanda Nara Mauro Icardi China Suárez
Al respecto, la periodista con fuerte formación en género, Luciana Péker publicó una nota en Infobae que aborda este tema: “Una mujer no roba a un marido, en principio, porque los hombres no son una pertenencia. No solo por respeto a las mujeres, sino por respeto a ellos, que no son objetos inanimados -como una caja fuerte- que se dejan saquear sin que su deseo o decisión pulse enter o de la clave para abrir su cuerpo o su corazón”.
La creencia conservadora de que una mujer rompe un hogar a manos de la infidelidad y que el hombre es el pobre indefenso que no supo qué hacer y cayó en sus garras es completamente irrisoria.
“¿Se puede condenar a una mujer por lo que hace un varón? No. Ser infiel o no serlo es una decisión de un hombre con la esposa o novia (y no con la tercera en discordia) y un pacto -si existe- que cumple el marido con su esposa, si es que el pacto es de fidelidad mutua”, continúa Péker en su nota.
Al mismo tiempo, cuestiono, ¿podemos pensar que hoy, con la diversidad de la que nos rodeamos, existen acuerdos únicos entre parejas? ¿Acaso no venimos de “descubrir” relaciones no monogámicas? ¿Acaso no vemos que hay una tendencia a fortalecer vínculos diversos? ¿Tenemos que seguir hablando de la mujer que hizo cometer infidelidad a un hombre casado?
Como dice el dicho de la marca de la telefonía, cada persona es un mundo. Imaginate cada pareja, vínculo o relación. ¿Por qué tenemos que juzgar la realidad con una única vara? Y que, además, ¿esa vara sea sólo en contra de la mujer?
Atraso cultural Wanda Nara Mauro Icardi China Suárez
Estas mismas preguntas se responden con la afirmación de que toda esta revuelta no es más que un atraso cultural INMENSO. En primer lugar, por la condena social a la aparente tercera en discordia. En segundo lugar, por la resignificación de una figura de “mujer rompe hogares” de siglos pasados. En tercer lugar, por la valoración de un hombre indefenso que cayó en la infidelidad y que, encima, tiene que salvar su economía por haber dejado contratos en manos de su compañera.
En cuarto lugar, por una escasa reflexión digital y social sobre lo que estaba y está pasando en esta relación. En quinto lugar, por una falta de moral propia en los usuaries twitteros y los medios periodísticos cómplices en opinar como expertos sobre una relación y sus idas y vueltas.
En sexto y último lugar, por los influenciadores desconsiderados. Esto mismo lo abordé en la editorial anterior: ¿acaso no tenemos tres figuras mediáticas que son influenciadores sociales jugando un juego de atraso y culturalmente desafortunado? ¿Qué aportes nos deja todo esto? Ni aún en sus publicaciones muestran un poco de contenido reflexivo. El juego de atacar y responder es agotador. Las indirectas entre elles no suman al debate y ni une dio un mensaje de valor.
El foco mal posicionado Wanda Nara Mauro Icardi China Suárez
Al respecto, hace unos días la profesión me dio la oportunidad de compartir un momento de debate con el historiador argentino Felipe Pigna. Lo invité a pensar sobre este tema y comentó que Argentina es el país más influente en América Latina en materia de género. El continente americano y España, del otro lado del charco, nos toma como ejemplo.
La ESI es única, las leyes de concientización y categorización de violencias contra la mujer y violencias por temas de género, como así también la efervescencia social que se genera al momento de promover cambios sociales y culturales son valoraciones en las que se destaca nuestro país.
Y ahora mismo, ofrecemos una vidriera mediática con un escándalo de “rompe hogares”, “hombre indefenso y próximo a quedarse pobre”, “mujer histérica” que se quiere separar y vuelve, “tercera en discordia”, entre otros títulos.
Es momento de darle trascendencia a lo bueno, a lo que vale, lo que suma y aporta a nuestro debate. Tenemos agenda. Se aproximan las elecciones legislativas generales, ¿qué estamos haciendo? ¿Por qué no pensamos los proyectos que queremos hacer llegar al Congreso? ¿Por qué no presionamos a les diputades y senadores de la misma forma que presionamos a Wanda para que nos de más detalles de su relación?
¿Qué foco estamos usando? Es momento de cambiarlo de posición, ¿no te parece?
Dejamos buenas ideas para pensar en la semana. Para la próxima, prometemos más.
¡Gracias por haber llegado hasta acá! Sé que tu tiempo es importante.
Que tengas una semana diversa, de género feliz y de amor genuino por dar y recibir. Te mando un abrazo.
#GéneroBajoLupa: La columna de Luciana Prachas
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