El nuevo videojuego de Ken Levine sufre de problemas de desarrollo

La obra tiene una fecha de lanzamiento bastante incierta. Los videojuegos como arte es uno de los temas más discutidos en el medio. Mientras siguen existiendo aquellos que aseguran que los videojuegos no tienen lugar en las obras artísticas, hay muchos más que disputan lo contrario, y destacan las posibilidades expresionistas de ellos. Ken Levine 

Uno de los mayores autores que desafío la concepción negacionista es Ken Levine, quién, desde 1999 hasta 2013, continuamente laburó pasionalmente en proyectos que trataron de decir algo con su medio. Esto comenzó con el clásico de culto, System Shock 2, en 1999, y tuvo su pico con los videojuegos Bioshock (2007) y Bioshock Infinite (2013), dos de los ejemplos más citados a la hora de exhibir a los videojuegos como arte.

Los productos de Levine conmovieron a muchos, pero con tanta determinación, también pueden surgir problemas. Y en esta nota contaremos y desarrollaremos por qué no tuvimos un nuevo videojuego de él desde 2013.

Libertad creativa ilimitada, no es absolutamente positivo – Ken Levine

En 2014, Levine cerró su estudio, Irrational Games (System Shock 2, Bioshock, Bioshock Infinite), y con él, despidió a la gran mayoría de sus empleados. Sin embargo, esto no significó su retiro de la industria, ya que más tarde anunció la creación de un estudio mucho más modesto, Ghost Story Games, fundado por 12 ex miembros de Irrational Games.

Este estudio recibe apoyo financiero de Take Two Interactive, editora de los videojuegos de Grand Theft Auto. También se suponía que su primer videojuego iba a salir en 2017. Pero ya pasaron 5 años desde entonces, ¿qué pasó?

El plan inicial era comenzar con un videojuego chico para primavera de ese año, un shooter sci fi similar a Bioshock en una estación espacial inhabitada por tres facciones. Cada una de estas podía ser aliada o enemiga, dependiendo en las decisiones del jugador.

El problema surgió con los planes de Levine. Como suele ser de un autor, es muy ambicioso y casi perfeccionista. Pero aplicar una escala tan grande como sus títulos anteriores a un estudio fundado por 12 personas, lógicamente, causó problemas.

El problema con el perfeccionismo Ken Levine

En el séptimo arte, directores como Alfred Hitchcock o Stanley Kubrick son constantemente alabados por sus contantes esfuerzos por hacer su obra lo más impecable posible, y también ser innovadoras en su medio.

Sin embargo, también se sabe que estos eran seres muy perfeccionistas con sus proyectos pasionales, al punto de ser básicamente infames para el resto del equipo por sus niveles altos al demostrar esto.

Y en este sentido, Levine corresponde con ellos. Una de las cosas que aprendió es que el proceso de conseguir grandeza consistía en seguir reescribiendo hasta que todo este perfecto. Y esto se transmitió al clima laboral, ya que descartó meses de trabajo, sea componentes centrales de videojuegos o incluso características o conceptos clave de él, debido a sus influencias constantes de la escena independiente.

Lo mencionado, agregado a ocasionales confrontaciones de miembros del staff con Levine (que usualmente terminaron en sus renuncias o despidos) dejo a muchos empleados sin mucho que mostrar en un CV, y aun así con años de elaboración de un proyecto que no tiene la dirección más clara.

Ni un extremo ni el otro

Que quede claro, esta no es una nota condenándolo al autor. Ken Levine es una de las figuras más importantes de la industria. Sin él no tendríamos algunos de los videojuegos más importantes de los últimos 25 años, y por eso, estamos constantemente agradecidos. Tampoco se trata de decir que sea una mala persona, ya que esa es un área independiente de lo mencionado.

Con eso dicho, lo que se trata de decir con esta nota (y con el excelente reporte en el que se basó del periodista Jason Schreier de Bloomberg) es cuales son los costos de la ambición excesiva y la terquedad del autor con sus obras. Por supuesto, no nos agrada tener videojuegos apresurados o que no tengan nada de pasión de sus creadores. Pero, ir por el otro lado absoluto pueden causar costos humanos, laborales, y proyectos que, por tanto, se quiera, podrían nunca ver la luz del día.

Con eso dicho, esperamos que el videojuego de Levine pueda salir eventualmente, que el esfuerzo continuo de sus empleados dé frutos, y Ghost Story Games tenga finalmente un videojuego del que estar orgullosos. El tiempo dirá.

Esta nota se basó en el reporte de Jason Schreier acerca del desarrollo problemático del videojuego de Levine: https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-01-03/bioshock-creator-s-next-game-and-its-narrative-legos-in-turmoil

Escrito por  Ignacio Magnacco

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