La PS4 Pro y Xbox One X: Interesantes experimentos que marcaron tendencias

Años después, este hardware mid gen que solo parecía ser una simple mejora de resolución terminaría dejando un legado importante. (tema: PS4 Pro Xbox One X)

En esta generación, tanto la PS5 y Xbox Series no solo se caracterizan por su enorme poder comparado con sus predecesoras. Sino por tener más variedad en sus opciones de compra comparado con anteriores esfuerzos de Sony y Microsoft.

Por ende, una parte de mí no puede evitar pensar que este pensamiento se vio parcialmente influenciado por la introducción de las consolas PS4 Pro y Xbox One X.

Con eso dicho, desarrollaremos como lo que aparentaba ser una simple mejora de resolución, pudo marcar una tendencia en el mercado de consolas.

La anterior y no muy poderosa generación

Tanto la PS4 como la Xbox One salieron en 2013, y a pesar de que demostraron ser una mejora gráfica comparada con la PS3 y Xbox 360, hubo una crítica constante de los jugadores hardcore. Esta fue que, francamente, las consolas no eran muy poderosas, y eran más equivalentes con pcs de gamas bajas de su momento a la hora de correr títulos multiplataforma.

Esto fue, no en menor parte, debido al CPU de ambas plataformas, que fue casi universalmente criticado por la prensa y jugadores por lo débil que es. Esto, no sorpresivamente, fue lo que en parte lo que dio al cuello de botella de la generación.

Ante esto, tanto Sony como Microsoft se encontraron con un dilema. Las consolas están vendiendo muy bien (al menos, la PS4), y no queremos cortar la generación poco tiempo después. Pero a la vez, hay una no menor cantidad de jugadores que tienen problema con la falta de poder. ¿Qué hacer?

Introduciendo…Neo y Scorpio

En 2016, comenzaron a circular rumores de una “PS4 mejorada”, con resoluciones superiores, así como framerates más altos que esta. ¿El nombre código? PS4 Neo. Parecía dudoso al principio. ¿Por qué Sony dividiría a su playerbase con una opción objetivamente superior, y habría exclusivos solo para la última?

Eventualmente, todas estas dudas fueron contestadas, con la revelación oficial de la PS4 Pro. Esta consola representaba una “consola mid gen”. Esto, es decir, una plataforma que, salvo una gran mejora, es esencialmente el mismo hardware, y por esto se llamó PS4 Pro en vez de PS5. Era un hardware específicamente apuntado a los gamers hardcore que desean la consola más poderosa de las 2. Por ende, juego que saldría para la PS4 normal, también saldría para la Pro, y viceversa.

Pongámoslo de esta manera: ¿Vieron cómo, en PC, hay situaciones que, a la hora de hacer un upgrade, solo compran una nueva placa de video y la integran al sistema, que es idéntico de no ser por ello? Eso es lo que pasó acá. Que sí, quiere decir que sigue teniendo el mismo CPU problemático de antes, pero su superior GPU dio lugar a resoluciones superiores de 1440p u ocasionalmente 1800p.Casi nunca llegó a 4K (en parte para compensar por su precio reducido de 400 dólares), pero utilizaba un método de upsampling y renderizado por checkerboarding que trataba de simular una imagen Ultra HD, con resultados mixtos, pero generalmente admirables.

Un año después, Microsoft utilizó la misma táctica, pero fue más a fondo, con la Xbox One X. Esta, a coste de un precio más alto de 500 dólares, ofrecía una mejora de calidad de imagen que se acercaba o incluso llegaba a nativa 4K en varias ocasiones. 

La cuestión de framerate

Sin embargo, hay un apartado de estas consolas mid gen que no se explotó tanto como esperábamos, al punto que fue lo que le hizo optar al autor esta nota por una de las consolas normales: el framerate.

A pesar de que 30 fps es perfectamente jugable para la mayoría de los títulos en consola, 60 fps sigue siendo ideal a comparación. Y cuando uno piensa en una consola mejorada, idealiza tanto una mejora de calidad de imagen como de fotogramas.

En este escenario, tanto Sony como Micrososoft no lo implementaron tanto a comparación, pero definitivamente hubo intentos. Esto daría al nacimiento de los modos de juego, que generalmente alternaron entre 2: un modo de calidad que ofrecía esa resolución superior que mencioné previamente a 30 fps, o un modo de performance, que reducía su resolución bastante (por lo general a alrededor de 1080p) pero a 60 fps, al menos, en teoría.

Destaco lo último, porque varios títulos directamente no ofrecieron un modo de 60 fps, y bastantes veces aquellos que sí en general corrían con un promedio de 40-45 fps. ¿Por qué sucedía esto? Es fácil culpar a las desarrolladoras de esto, pero en realidad yo creo que se vinculó con el CPU de la PS4 y Xbox One, que fue en cierta forma el talón de Aquiles de la octava generación. Eran microprocesadores para soportar 30 fps y no mucho más. Por ende, agregarle un GPU mejorado más iba a dar una mejor calidad de imagen, y no tanto de framerate.

Que no se malinterprete, definitivamente hubo casos exitosos, tales como Shadow of the Colossus, Gears 5, Rage 2 y Grid, pero estos fueron más la excepción que la regla. Y así, tuvimos varios escenarios como los de Final Fantasy XV, Jedi Fallen Order, y Dark Souls 3, entre otros.

3 años después

En 2020, Sony y Microsoft revelarían sus consolas de la nueva generación: la PS5 y Xbox Series S/X. Entre sus características destacadas se encuentran performance de GPU ampliamente superior, tecnología SSD implementada (que daría lugar a pantallas de carga muy reducidas o no existentes en ocasiones en el caso de PS5) y un CPU muy potente que sería capaz de aguantar todo. Además, tenemos distintas versiones. En el caso de PS5 es simple, con variaciones con o sin unidad de disco con una diferencia de 100 dólares.

Sin embargo, Microsoft intentó algo diferente. En vez de ofrecernos una alternativa sin unidad de disco, también tendría performance de GPU notablemente inferior. Sin embargo, mantendría el mismo CPU, y por 300 dólares, que es una oferta bastante convincente.

¿A qué voy con esto? Considero que la prioridad en un microprocesador potente, darnos distintas opciones de poder de consola en el caso de Microsoft y las distintas opciones gráficas en videojuegos de consola no hubiese sucedido de no ser por lo aprendido en la anterior generación y el lanzamiento de la PS4 Pro y Xbox One X.

Ya Microsoft en cierta forma dejó claro que la Xbox Series S y Xbox Series X son sucesoras de la Xbox One S y Xbox One X respectivamente. Entre esto y que ya hay reportes de una PS5 Pro para fines de 2023, está claro que las consolas de mid gen marcaron tendencias que están lejos de terminarse en el mercado de gaming.

Escrito por  Ignacio Magnacco

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