Retrospectiva: Quantum Break

El exclusivo de Xbox One tiene problemas, pero también puntos a favor por los que considerarlo. Remedy Entertainment es un ejemplo ilustre que calidad es superior a cantidad. A pesar de solo haber desarrollado 7 títulos desde su fundación en 1995. Básicamente todos sus videojuegos desde Max Payne hasta Control resultaron ser muy respetados, influyentes y sumamente exitosos dado su presupuesto y escala. Hay, sin embargo, una excepción en este historial. Una poco recordada hoy. Así es, hablamos del ambicioso exclusivo de Xbox One, Quantum Break.

Lanzado inicialmente en 2016, este Third Person Shooter de aventura prometió mucho con sus mecánicas vinculadas a la manipulación de tiempo, agregado a sus planes de ser simultáneamente una serie de televisión. No obstante, en su lanzamiento el videojuego recibió críticas mixtas y fue comúnmente agregado que fue decepcionante para los estándares de Remedy. Por ende, fue olvidado con el pasar de los meses y años.

Ahora, 6 años después, jugar Quantum Break muestra a una obra para nada carente de pasión, con mucho potencial, ocasionales grandes aciertos y mecánicas generalmente sólidas, pero con varios desperdicios y fallos que lo vuelven un producto que merece la pena, pero con diversos problemas.

Desarrollo

Las primeras ideas de lo que sería Quantum Break comenzaron poco después del lanzamiento del anterior título principal de Remedy, Alan Wake, lanzado en 2010 y exclusivo de consola de Xbox 360. Remedy quería hacer una secuela del último con integración de segmentos live action como una serie de televisión. Microsoft, la editora, no estaba interesada en una secuela de Alan Wake debido a las bajas ventas de este (a pesar de ser aclamado por la crítica), pero sí se vio intrigada por el concepto de combinar videojuego con serie de televisión, por lo que le dieron luz verde a este concepto al menos.

Por ende, Remedy optó por una nueva propiedad intelectual, e, inspirados por uno de los episodios de su anterior videojuego (llamado “Quantum Suicide), decidieron que este tendría como concepto principal el viaje en el tiempo. 

Quantum Break fue revelado el 21 de mayo de 2013. Inicialmente anunciado como un exclusivo de la Xbox One, con algunas desviaciones de lo que sería el producto final. Principalmente que el actor del protagonista, quien fue Sean Durrie en los primeros anuncios. Sería Shawn Ashmore en el lanzamiento final. No obstante, recién tendríamos un demo de gameplay en 2014, con una aproximación algo más cercana de lo que recibiríamos en 2016.

Este título también fue discutiblemente el primero en generar un gran cambio dentro de Xbox, ya que, en febrero de 2016, dos meses antes de su lanzamiento, Microsoft anunció que su gran videojuego se lanzaría simultáneamente en Windows 10 también, tendencia que continua hasta el día de hoy. Muchos usuarios de Xbox One se quejaron por estas noticias, pero con el tiempo se logró aceptar. Además, dado el estado cuestionable del port original de PC, muchas de esas quejas se silenciaron.

 

Sinopsis

Dada la complejidad de la historia de Quantum Break, voy a intentar ser breve a la hora de describir su sinopsis. Controlás a Jack Joyce, quien va a la universidad de Riverport a visitar a su mejor amigo, Paul Serene, quién está en los procesos finales de crear una máquina del tiempo. Este necesita la ayuda de Jack para poder darle luz verde al proyecto, ya que el hermano del último, William Joyce, asustó a los inversores, advirtiendo las desastrosas consecuencias.

Antes de que se use la máquina, aparece Will, amenazando con un arma a que no se use la máquina y con una advertencia de que “el tiempo va a terminar”. Pero es demasiado tarde, ocurre una gran explosión temporal en la que el tiempo se detiene brevemente, y tanto Jack como Paul se ven afectados molecularmente por la explosión. Se dan cuenta que poseen poderes de moverse dentro de estas inestabilidades, mientras que el resto del mundo se para en estas ocasiones.

Paul se ve forzado a viajar en la maquina a un punto no especificado ya que está encerrado allí, mientras que Jack y Will escapan. Pero en el camino se ven rodeados por soldados de la industria Monarch. Estos secuestran a Will. Jack va a rescatarlo, pero poco después se entera que el CEO desconocido hasta entonces de Monarch no es más ni menos que Paul Serene en sí, aunque más viejo de apariencia. Esta amenaza a Will y luego lo mata indirectamente al hacer que caigan piedras sobre él.

Ahora, Jack se ve forzado a solucionar el esperado fin del tiempo, así como detener a su ex mejor amigo con sus nuevos poderes temporales, ya que, de no hacerlo, provocará el fin de todo.

Narrativa e historia

Como pueden ver, ya la premisa de este videojuego es mucho más compleja que otras. Sin duda, Quantum Break tiene mucha ambición, hubo mucha investigación de parte del equipo para evitar paradojas temporales y notables hoyos argumentales debido al concepto de viaje en el tiempo.

Sin embargo, el título de Remedy sufre de decisiones cuestionables para contar dicha historia. Es como una versión mucho menos grave del problema de Final Fantasy XIII, en el cual te ves necesitado de leer documentos y archivos extra dentro del videojuego para tener una idea de lo que está sucediendo en la historia. Ahora, en este sentido el juego no es ni de cerca tan malo como la obra de Square Enix, pero no chequear estos documentos oculta mucha de las cualidades positivas e interesantes de su historia.

No es que no me guste leer, pero extras como estos deberían servir más para enriquecer al mundo y agregar detalles para los que se ven enganchados con la trama, en vez de ser necesarios.

Con eso dicho, una vez comprendida considero que la trama es interesante y muy bien cuidada. Mientras que en mi primera pasada no me interesaron sus personajes, especialmente su antagonista principal, cuando volví a completarlo al 100% los encontré más creíbles. En términos de caracterización, no son personajes con mucha personalidad, pero sus motivaciones son entendibles con relación a la trama, especialmente Serene.

Remedy quiso construir este juego de tal manera que no haya una distinción blanco/negro, y mientras no concuerdo con su decisión de como contarlo, puedo decir que fueron decentemente exitosos en este caso.

Escrito por  Ignacio Magnacco

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