SAN JUAN DE DIOS: ¿Qué se celebra?

Juan de Dios nació un 8 de marzo de 1495 en Portugal y falleció el mismo día de 1550 en España. Fue beatificado por el papa Urbano VIII, el 1 de septiembre de 1630 y canonizado por el papa Alejandro VIII, el 16 de octubre de 1690.

Gracias a todo lo que realizó en su vida, el santo logró ser reconocido como patrono de los que trabajan en los hospitales y de los que propagan libros religiosos. Juan de Dios hospital

Cuando Juan era tan solo un niño de 12 años, comenzó a trabajar como pastor en la casa de Francisco Cid Mayoral, en Toledo, España. Permaneció allí hasta sus 27 años, cuando se unió al ejército del capitán de infantería Juan Ferruz.

Después de un tiempo, volvió a combatir para el bando de Carlos V, pero en esa ocasión, debió pasar por una situación muy dura. Le habían encomendado cuidar un gran depósito, pero, por no estar atento, las tropas enemigas lograron saquear el lugar. En ese momento su coronel dispuso ahorcarlo pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. La santísima virgen lo había salvado.

Una vez terminada su segunda y última etapa en el ejército, se dedicó a ser vendedor ambulante de estampas y libros religiosos en Gibraltar. De ahí pasa a Granada en 1538, donde continuó vendiendo libros. En ese lugar se produce un suceso destacado en su vida. El santo vio a un niño muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: “Granada será tu cruz” y desapareció.

Todavía en Granada, llegó el Padre San Juan de Ávila a predicar una misión. Juan decidió asistir a uno de sus sermones y en medio del mismo comenzó a gritar: “Misericordia Señor, que soy un pecador”. Salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios, tras ese hecho, Juan de Dios decide confesarse con San Juan de Ávila y se pone una penitencia a sí mismo: se haría el loco para que la gente lo humille y lo haga sufrir.

Comienza a destruir algunos libros y repartir otros entre la gente. Además, deambula por las calles de la ciudad mientras pide misericordia a Dios por sus pecados. La gente le cree su actuación y lo toman como loco, por lo que lo atacan con piedras.

Finalmente, es llevado al Hospital Real, donde se trata con mendigos, enfermos y locos. El método que se utilizaba para los pacientes era azotarlos.

Cuando Juan de Ávila regresó a la ciudad, se enteró que Juan está en un manicomio por lo que decidió ir a sacarlo. Allí le aconsejó que no se haga pasar por loco, por lo que decide alquilar una casa vieja y recibir a cualquier mendigo, loco, anciano, huérfano o desamparado.

Muy pronto se hizo popular en Granada, ya que todas las noches salía a pedir limosnas para la gente a la que hospedaba. En ese momento comenzaron a decirle “Juan de Dios”.

Para ese entonces, la casa en la que acogía a la gente ya funcionaba como un hospital. En él buscaba hacer todo lo contrario a lo que se encontró en el manicomio. Dar un buen trato a todas las personas que asistían.

La agonía de San Juan de Dios

Un día, el hospital se incendió. Juan no dudó y entró en repetidas oportunidades para sacar a los enfermos. Aunque él pasaba por enormes llamaradas no sufría quemaduras, por lo que logró salvarle la vida a todos aquellos pobres. En otro de sus recordados actos, Juan se tiró a un río para salvar a un joven compañero. Allí, debido a las frías temperaturas del agua, comenzó a sufrir de artritis y pulmonía. Juan de Dios hospital

Con el tiempo, estas dos enfermedades se pusieron cada vez peores y sufría dolores espantosos. Sobre todo la artritis, tenía sus piernas retorcidas y le causaba dolores increíbles. Una venerable señora de la ciudad obtuvo del señor obispo autorización para llevarlo a su casa y cuidarlo un poco.

El santo se fue ante el Santísimo Sacramento del altar y por largo tiempo rezó con todo el fervor antes de despedirse de su amado hospital. Le confió la dirección de su obra a Antonio Martín, un hombre a quien él había logrado que se hiciera religioso y colaborador suyo.

Al llegar a la casa de la señora, Juan exclamó: “Oh, estas comodidades son demasiado lujo para mí que soy tan miserable pecador”. Allí trataron de curarlo de su dolorosa enfermedad, pero ya era demasiado tarde.

El 8 de marzo de 1550, se arrodilló en el suelo y exclamó: “Jesús, Jesús, en tus manos me encomiendo” y falleció, así de rodillas.

Casa Hospital San Juan de Dios

La Casa Hospital San Juan de Dios, de Ramos Mejía, fue fundada en el año 1941 por la Orden Hospitalaria homónima. El hospital se encuentra en Gabriel Ardoino 714, Ramos Mejía.

En su origen el Hospital estuvo dedicado a los pacientes con parálisis neuro locomotora, pero a partir de la década del 70 fue ampliando la oferta de servicios. Ha sido reconocido como Entidad de Bien Público por el decreto Nro. 437/70 del Municipio de La Matanza. Además, está adherido a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en la Carrera de Especialista en Medicina Interna y la Residencia de Clínica Médica.

Escrito por Nicolás Segura

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