Diego nos acostumbró a los milagros. Tantas veces estuvo al filo de la muerte que parecía imposible que suceda. Es difícil hablar en pasado de una persona tan grande para el fútbol mundial. Murió Diego Armando Maradona, murió el capitán del equipo que nos dio la alegría más grande, ser campeones del mundo. Conmoción, tristeza, gratitud son las palabras que describen, en estos momentos, al mundo entero.

Nació el 30 de octubre de 1960, en Lanús Oeste. El “Pelusa”, como lo conocían en el barrio, aquel pibe de Villa Fiorito, que soñaba con jugar un Mundial y poder debutar en Primera fue, es y será una leyenda del fútbol. Comenzó a jugar a los nueve años en un equipo del barrio y a los 15 llegó a Argentinos Juniors, club en donde debutó en primera. A punto de cumplir los 16 años hizo su debut oficial en el primer equipo de Argentinos, el 20 de octubre de 1976 contra Talleres de Córdoba.

En el club de La Paternal logró ser goleador hasta que en 1979 llegó su oportunidad con la selección argentina, en lo que fue su consagración en el Mundial juvenil en Japón. Al año siguiente, Boca contrató a Maradona y jugó dos temporadas para después recalar en el Barcelona de España.
En 1982 después del Mundial de España, Diego llegó a Barcelona y tuvo un paso agridulce por el club catalán. Ganó la Copa del Rey y la Copa de la Liga pero en un partido con el Athletic de Bilbao, sufrió una fractura de tobillo después de una durísima entrada del defensor central Andoni Goikoetxea que lo dejaron afuera de las canchas por tres meses y perjudicaron su rendimiento.
Su final en Barcelona será recordado por una batalla campal frente a Athletic de Bilbao, en donde se cruzaron nuevamente con el defensor vasco. Diego fue suspendido por tres meses y por ende, el Nápoles de Italia lo contrató. En España fue la primera experiencia de Maradona con la droga, una relación que lo llevaría durante toda su carrera. En el Nápoles dejó una huella imborrable.

Tanto que el alcalde de Nápoles propondrá modificar el nombre del Estadio San Paolo al de Diego Armando Maradona. En esa época Diego puso al Nápoles a competir cara a cara con los grandes de Europa y consiguió numerosos títulos. El conjunto del sur de Italia era reconocido mundialmente gracias a Maradona.
Después de su paso por el Nápoles, el Sevilla posó sus ojos sobre Diego y retornó a España por dos temporadas. Posteriormente, regresó a nuestro país para jugar en Newell´s Old Boys de Rosario y retirarse con la camiseta de Boca Juniors. Fue el 25 de octubre de 1997, en el Monumental, en un Superclásico. Fueron sus últimos 45 minutos dentro de una cancha de fútbol de manera oficial.
En el Mundial del 78, César Luis Menotti lo dejó afuera de la convocatoria, tuvo su revancha en 1982 un paso en falso para la celeste y blanca y Maradona pero la revancha llegaría pronto. Carlos Salvador Bilardo fue el entrenador del Mundial de México en 1986.

El momento en el que el mundo tuvo la oportunidad de ver a Diego Armando Maradona en su máxima expresión aunque nosotros recordaremos el relato de Víctor Hugo Morales en donde dejó a tantos ingleses tirados por el verde césped. Una Copa del Mundo en la que vimos “La Mano de Dios” en persona.

Un equipo que quedará en la memoria de todos los argentinos. El liderazgo que tuvo en la final frente a Alemania. Los dos Mundiales posteriores también quedarán en el recuerdo de todos. Cómo olvidar aquel partido en Italia 90, contra Brasil, en la que fueron superiores todo el encuentro pero llegó un pase milimétrico de Diego para Caniggia y puso el 1-0 final. Además, los penales contra Italia y la noche en la que Maradona defendió el himno con mucha emoción.

En el Mundial de Estados Unidos en 1994 los recuerdos no son tan gratos. Todos opinan que ese equipo era una “máquina”. Pero quedará en la cabeza de todos el 25 de junio cuando la enfermera Sue Carpenter llevó al “Pelusa” al antidoping, después del partido contra Nigeria. Ese fue el último partido de Diego Armando Maradona con la camiseta celeste y blanca.

El fútbol para Diego fue su vida. Después de haberse retirado dirigió al Club Social y Deportivo Textil Mandiyú, a Racing, al Al-Wasl y el Fujairah de Emiratos Árabes, al Dorados de Sinaloam en México y por último, a Gimnasia. Pero sin dudas dentro del palmarés de Maradona como entrenador, lo más destacado, aunque no por los resultados, fue haber dirigido a la selección argentina en el Mundial de Sudáfrica en 2010.
Líder dentro y fuera de la cancha, hoy el fútbol mundial está de luto. Hoy la pelota está llorando. Gracias por tu fútbol.
¡Hasta siempre Diego!
Escrito por Tomás Rivas
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