

La actividad económica registró en octubre una suba del 3.2% en términos interanuales, aunque volvió a mostrar una contracción respecto del mes anterior. De acuerdo con los datos difundidos por el INDEC, el nivel de actividad cayó 0,4% en la comparación desestacionalizada con septiembre, lo que confirma la continuidad de una tendencia intermensual a la baja que solo se interrumpió de manera marginal entre agosto y septiembre, cuando se había observado un leve repunte del 0,1%.
El dato mensual vuelve a encender señales de cautela sobre la dinámica de la economía real, más allá de la mejora que se observa en la comparación interanual. En ese sentido, octubre se suma a una secuencia de meses con retrocesos o estancamientos en la medición contra el período inmediato anterior, lo que muestra las dificultades para consolidar una recuperación sostenida en el corto plazo.
Sin embargo, el balance acumulado del año mantiene un signo positivo. Según el informe oficial, la actividad económica creció 5% en los primeros diez meses del año en comparación con el mismo período de 2024. Este dato constituye una de las principales señales alentadoras del informe, aunque también está condicionado por el punto de partida de la comparación: el año pasado fue especialmente duro en términos de producción y nivel de actividad, lo que amplifica el efecto estadístico del rebote actual.
El mayor crecimiento interanual se registró en el sector de Pesca, con una suba del 91,4%, ubicándose ampliamente por encima del resto de las actividades. En segundo lugar se destacó Intermediación financiera, que mostró un incremento del 22,8% respecto de octubre del año pasado.
Estos dos sectores explican buena parte del impulso interanual del indicador, aunque su peso relativo dentro del conjunto de la economía es diferente. En particular, el fuerte crecimiento de Pesca responde a factores específicos del sector, como la estacionalidad y una baja base de comparación, mientras que la intermediación financiera refleja un desempeño más vinculado a las condiciones macroeconómicas y al movimiento del sistema financiero.
El contraste entre el crecimiento interanual y la caída intermensual vuelve a poner en el centro del debate la calidad y la solidez de la recuperación económica. Si bien los números acumulados del año permiten hablar de una mejora respecto de 2024, la falta de una tendencia firme en el corto plazo plantea interrogantes sobre la capacidad de sostener ese proceso en los próximos meses.
En ese marco, los datos de octubre confirman un escenario mixto: la economía muestra señales de recuperación cuando se la compara con un año atrás, pero enfrenta dificultades para mantener un sendero de crecimiento mes a mes. La evolución de los próximos indicadores será clave para determinar si la actividad logra estabilizarse y revertir la dinámica intermensual negativa, o si el rebote observado hasta ahora responde principalmente al efecto de una base de comparación muy baja.