El empleo cae y la crisis laboral ya alcanza a sectores clave como el petróleo y la minería

Escrito por: | Publicado: 17 de Diciembre de 2025

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La caída del empleo en la Argentina dejó de ser un fenómeno exclusivo de los sectores industriales históricamente más golpeados y comenzó a impactar también en actividades que hasta hace poco mostraban mejores niveles de desempeño, como el petróleo y la minería. Así lo reflejan datos oficiales analizados por Daniel Schteingart, director de Planificación Productiva en Fundar, que evidencian un deterioro sostenido del mercado laboral formal.

Según observa Schteingart en cifras oficiales, en la actualidad hay cerca de 87.500 empleos formales en estos sectores, una baja significativa frente a los 94.600 puestos registrados en noviembre de 2023. La pérdida de más de 7.000 empleos en ramas estratégicas de la economía marca un punto de inflexión y amplía el alcance de la crisis laboral, que ya no se limita a las industrias más rezagadas.

Este escenario se da en un contexto de menor actividad económica general y refleja el impacto de la desaceleración sobre sectores que, por su vinculación con las exportaciones y los recursos naturales, solían funcionar como amortiguadores frente a las crisis internas. La contracción del empleo en petróleo y minería refuerza las señales de enfriamiento del entramado productivo y del mercado de trabajo formal.

El panorama es aún más complejo en la industria manufacturera, donde los indicadores muestran niveles de actividad particularmente bajos.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en octubre la industria utilizó en promedio apenas el 61% de su capacidad instalada. Esta cifra refleja un uso limitado de la infraestructura productiva y una fuerte retracción en la producción.

Dentro de ese escenario general, algunos sectores presentan números todavía más preocupantes. El caso de la industria textil es uno de los más críticos: según el mismo informe del INDEC, el sector de productos textiles utilizó solo el 32,5% de su capacidad instalada, es decir, menos de un tercio del total de las máquinas disponibles.

La explicación central de este fenómeno está vinculada a la caída del consumo, que impacta de manera directa en los niveles de producción. Con una menor demanda interna, las empresas reducen su actividad, utilizan menos capacidad instalada y, en muchos casos, ajustan su dotación de personal. Este círculo negativo afecta especialmente a sectores intensivos en mano de obra, como el textil, pero comienza a extenderse a ramas que hasta hace poco se mantenían en mejor situación.

La combinación de caída del empleo formal, menor uso de la capacidad instalada y retracción del consumo configura un escenario desafiante para la economía argentina. Los datos oficiales muestran que el deterioro ya no es sectorial sino más amplio, y que incluso actividades consideradas estratégicas empiezan a sentir el impacto.

En este contexto, la evolución del mercado laboral y de la actividad industrial se consolida como uno de los principales indicadores a seguir en los próximos meses, en un escenario donde la recuperación aún no logra consolidarse y los efectos sociales de la contracción económica se vuelven cada vez más visibles.

Escrito por Desde Matanza

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