

El Gobierno confirmó que ingresarán 685 millones de dólares como resultado del proceso de privatización de las cuatro principales represas hidroeléctricas ubicadas en la región del Comahue, sobre los ríos Limay y Neuquén. La cifra forma parte del esquema de financiamiento externo que el ministro de Economía, Luis Caputo, espera para reforzar las reservas del Banco Central en un contexto de necesidad de divisas y presión cambiaria.
El anuncio llegó luego de la apertura de las ofertas económicas para las centrales Alicurá, Piedra del Águila, El Chocón–Arroyito y Cerros Colorados–Planicie Banderita, un proceso que el Gobierno presentó como un paso clave dentro de su estrategia energética. Según informó la administración nacional, los mejores puntajes correspondieron a operadores locales, un dato que el oficialismo destacó por considerar que aporta “continuidad técnica” y conocimiento territorial sobre la operación de los complejos hidroeléctricos.
La confirmación del monto de inversión se inscribe en la búsqueda oficial de fuentes de dólares para apuntalar las reservas. En ese marco, la privatización de las represas del Comahue se convirtió en uno de los pilares del plan económico. La región concentra parte central de la generación hidroeléctrica del país y su reorganización bajo nuevos contratos representa, según el Gobierno, una oportunidad para atraer capital e incorporar criterios de eficiencia en la gestión.
Caputo considera que el flujo de divisas asociado a este proceso permitirá “fortalecer la posición externa del país” en un año marcado por compromisos financieros elevados. El Ministerio de Economía sostuvo que la licitación generó competencia y que la apertura económica del viernes “transparentó un proceso que venía desarrollándose desde hace meses”. Los USD 685 millones se incorporarán una vez completados los trámites administrativos posteriores.
Las cuatro centrales hidroeléctricas involucradas constituyen algunos de los complejos más importantes del sistema energético nacional. Alicurá, ubicada sobre el río Limay, es una de las mayores en capacidad instalada. Piedra del Águila también forma parte del corredor hidroeléctrico del Limay y es considerada estratégica por su aporte al sistema interconectado.
El complejo El Chocón–Arroyito, por su parte, es uno de los más emblemáticos del país y juega un rol importante en la regulación del río Limay, mientras que Cerros Colorados–Planicie Banderita, sobre el río Neuquén, aporta generación y regulación en una zona clave para la integración energética de la región.
Según el Gobierno, la participación de operadores locales en las mejores ofertas permitirá mantener el conocimiento técnico acumulado en las décadas en que estos complejos formaron parte de concesiones privadas. La definición final se conocerá cuando concluya el análisis técnico que sigue a la apertura de sobres.
La privatización de las represas del Comahue abrió un nuevo capítulo en el debate sobre el modelo energético, el rol del Estado y la participación de capitales privados en infraestructura estratégica. Sin embargo, el Gobierno remarcó que el proceso se realizó con reglas claras y que el ingreso de USD 685 millones será un punto de apoyo para la política económica en el corto plazo.
Con la licitación ya en su tramo final, la administración nacional apuesta a que este flujo de divisas contribuya a estabilizar las cuentas externas y a dar un mensaje de previsibilidad para futuros proyectos de inversión.