Este domingo se votan las elecciones Primarias Abiertas Simultaneas Obligatorias (PASO) para elegir a los candidatos definitivos que pelearan por una banca en la Cámara de Diputado o Senadores. elecciones
En plena campaña electoral, los candidatos recurren a la vieja retorica aristotélica para generar intención de voto, a través del Ethos, Pathos, Logos y ganarse a los votantes con “sus discursos emotivos” o el ya conocido spot “quiero lo mejor para mi país”.
Pero no todo es color de rosa como se muestra en las campañas, detrás de esto hay una explotación laboral que reciben los empleados de call center que se encargan de realizar encuestas de opinión.
Para no confundir a los lectores, en esta nota se hablará sobre consultoras y los empleados de estas empresas que son los encuestadores telefónicos, a su vez se hará una breve síntesis sobre el rol que cumplen cada uno.
Una consultora se encarga de investigar el mercado, a su vez brinda herramientas de marketing para que las empresas puedan mejorar su publicidad, mayoritariamente los instrumentos brindados son las encuestas.
El rol que cumplen en una elección es el siguiente: relevar datos de todos los candidatos que se postulan y saber la intención real de voto, la imagen positiva o negativa de cada uno. Estos datos son recopilados mediante encuestas de opinión pública que luego se muestran en diario y televisión.

Los empleados de estas consultoras son operadores telefónicos, ellos trabajan en call center clandestinos y se encargan de encuestar a las personas vía telefónica.
Los empleados conocidos como encuestadores trabajan en negro, en época de elecciones trabajan de lunes a lunes entre seis y doce diarias por un sueldo que depende únicamente y exclusivamente de cada encuesta respondida hasta el final, el sueldo de ellos es el valor de cada encuesta que ronda entre los $130 y $165.
Por otro lado, la Dra. Yanina Brizuela, abogada laboral aclaro lo siguiente “cada operador telefónico debería cobrar entre $25.000 o $27.000 por mes, regulado por el convenio de trabajo”.
Para concluir agrego que “ellos si tienen un buen mes cobran entre $6.000 a $8.000”.
La modalidad de trabajo se basa en proyectos, estos pueden durar una semana, quince días o un mes, depende los casos a encuestar. En cada proyecto se encuesta una región importante del país que pueda definir el resultado de una elección, ellas son: CABA, GBA, Córdoba, Mendoza y Santa Fe.
Los casos a encuestar varían entre los 200 a 2.000, dependiendo la duración del proyecto.

Mayoritariamente las consultoras buscan contratar a sus empleados de dos formas:
La forma en la que llega al público es la siguiente: “Importante empresa busca operadores telefónicos para realizar encuestas”.
Pero la propuesta ofrecida es mentira, ya que las consultoras tienen trabajando a sus empleados los 365 días del año, entre seis a doce horas diarias, la forma de justificar la explotación laboral se basa en la duración de cada proyecto, contratándolos de forma “temporal” hasta la finalización de este.
Por otro lado, en épocas de elecciones los empleados son explotados groseramente trabajando un mes entero sin el franco correspondiente. A raíz de esta explotación, los encuestadores sufren secuelas como estrés, cansancio, dolores de cabeza y hasta problemas en la vista.
Pero esta secuela poco les importa a las consultoras, ya que para ellos sus empleados son máquinas, no personas.
Otra forma muy polémica de manejarse que tiene las consultoras es con el pago de sueldo a sus empleados. Cabe aclarar que cobran por encuesta realizada y finalizada, el pago varía entre $130 a $165.
La manera de en la cual cobran los empleados es la siguiente, tienen que firmar un contrato temporal si o si y si se rehúsan no cobran su sueldo.
Por este motivo, la Dra Brizuela aclaro que “los hacen firmar contratos temporales que no están avalados por el ministerio de trabajo, sino que son falsos, tampoco se le da una copia de este a los empleados, es decir que los empleados no saben lo que firman ya que no pueden leerlo”, concluyo “estos contratos son ilegales”.
A raíz de este problema en Desde Matanza decidimos entrevistar a dos empleadas de una consultora para que nos cuenten como es el día a día y el calvario que sufren al trabajar allí.
Por otro lado, resolvimos no difundir sus nombres y apellidos para que no sufran alguna represalia por parte de la empresa en la cual trabajan. A su vez, hemos decidido poner iniciales para cuidar el anonimato de dichas empleadas entrevistadas.

Cuando ingresaron, les dijeron que iban a tener un periodo de tres meses a prueba para luego ponerlas en blanco, pero pasaron dos años y siguen trabajando en negro sin pagar ningún tipo de aporte.
Por este motivo, decidimos realizarles una breve entrevista:
V.S: “No, cuando hay proyectos se trabaja de lunes a lunes sin descanso. Y luego hay periodos de días, semanas o meses donde no hay proyectos, por ende, estamos sin trabajo durante ese tiempo y la consultora no se hace cargo. No tenemos un sueldo básico, se cobra por cantidad de encuestas finalizadas. Estamos en negro, no hay aumento del valor de las encuestas, en el 2019 salían $150 y hoy en el 2021 sale $165, en dos años aumento $15 nada más”.
Mientras que N.P opinaba de esta manera: “No, todo lo contario. No tenemos sueldo fijo, trabajamos de lunes a lunes y feriados cuando hay algún proyecto importante. Cuando no hay trabajo no se nos paga ni siquiera un básico hasta que retome la actividad y si bien nuestra jornada es de 6 horas, muchas veces ese horario se extiende y no se nos paga horas extras. Por otro lado, se trabaja con mucha presión y en malas condiciones, no solo en lo económico sino también desde los recursos que nos brindan y los que se nos pide, como, por ejemplo: las bases telefónicas con números que ya no existen, entre otras cosas”.
V.S: “Si, mensajes y llamadas por parte de la supervisora y de la jefa de la consultora, persecución continúa teniendo que trabajar 12hs, desconfiando del por qué no se llegaba a la cuota que pedían”.
N.P: “Si, desde gritos autoritarios y llamadas a cualquier hora hasta comparaciones constantes con nuestros compañeros, del estilo “si tal puede hacer tantas encuestas, ¿por qué vos no?” y frases como “si no hacen tantas encuestas, van a tener que trabajar el domingo”, como culpándonos de la situación”.
Ambas respondieron lo mismo: “Si, seguimos trabajando en negro”.
V.S: “Si. Antes de la pandemia era de lunes a sábados, 6 horas diarias, y pagaban $10 más las encuestas hechas los días feriados y fin de semana. Con la pandemia se trabaja de lunes a lunes sin descanso, más de 6 horas diarias, sin pago extra. No hubo aumento en el valor de cada encuesta, teniendo en cuenta que el gasto de luz y de Internet lo tenemos que pagar nosotros”.
N.P: “Sí. No tenemos día de descanso prácticamente. Trabajando presencial se nos pagaba un poco más los domingos y feriados; desde que comenzó el home office no recibimos ni un peso de más a pesar de trabajar semanas enteras. El hecho de estar en nuestras casas, le hace suponer a nuestra jefa que estamos siempre a disposición para realizar alguna encuesta o que tenemos el tiempo suficiente para dedicarnos más al trabajo”.
Las dos empleadas tuvieron la misma respuesta: “No”.
V.S: “De lunes a lunes, 6 horas diarias (o más). Sin día de descanso”.
N.P: “Home office. En principio, de lunes a sábados, 6 horas. A medida que pasó el tiempo, se fue “naturalizando” trabajar de lunes a lunes, muchas veces más de 6 horas”.
V.S: “Actualmente $165 las encuestas de 15/20 minutos. Y $120 las encuestas de 5/10 minutos. Si no se hace ninguna encuesta en el día, no se cobra”.
N.P: “En promedio $150. Dependiendo del proyecto. Si no hacemos encuestas, no cobramos”.
V.S: “Temporales. Se dejaron de firmar desde el inicio de la pandemia”.
N.P: “Cuando trabajamos de forma presencial, firmábamos un contrato temporal al momento de cobrar. Sinceramente, no sé qué tanto aval legal tendría ese contrato. Actualmente, no firmamos nada”.
Ambas coincidieron en que no hubo ninguna intención.
V.S: “Si, por no cumplir con la cuota diaria, a mis compañeros por quedarse dormidos y comenzar más tarde”.
N.P: “Las amenazas nunca fueron directas. Es decir, se utilizan frases como “Si no cumplimos con este proyecto, este cliente no nos va a contratar más”, “si no les gusta el trabajo, nadie los obliga a quedarse”, “si no vas a ser responsable, replantéate si queres trabajar”. Nunca hubo un “te voy a echar si no haces tal cosa”, pero la amenaza de que no va a haber trabajo si no cumplimos y la invitación a renunciar si el trabajo no nos gusta, es constante”.
V.S: “Si, por la persecución constante para llegar a la cuota diaria, estar 12hs frente a la computadora”.
N.P: “Si, totalmente. La presión por parte de nuestra jefa, la mala paga, las exigencias, el hecho de pasar tantas horas frente a un monitor hablando con gente durante horas… se genera muchos nervios, preocupación, ansiedad, estrés y cansancio”.
V.S: “Si, si al cumplir las 6 horas de trabajo no habíamos llegado a la cuota diaria, teníamos que quedarnos hasta cumplirla, aunque sean 12 horas”.
N.P: “Sí, se pasó de 6 horas a trabajar hasta la hora que sea para cumplir la cuota diaria. Ni hablar del tema de trabajar semanas sin un solo día de descanso”.
V.S: “El encuestador se hace cargo de pagar la luz e Internet de su casa. La empresa no paga extra para compensar ese gasto”.
N.P: “Nosotros pagamos todos los servicios. La empresa jamás tuvo intenciones de colaborar con algo”.
V.S. no tuvo opinión al respecto.
Mientras que N.P dejo en evidencia claramente la forma de contratación de las consultoras: “Para los empleados como yo, que estamos en la parte baja del eslabón, es horrible. Un trabajo muy precarizado, con muchas exigencias y presiones. Las condiciones que nos dan son muy malas. La mayoría de las encuestadoras no se adaptan a los tiempos actuales y pretenden seguir trabajando de la misma forma que hace 30 años atrás. La vida no es la misma ni la cotidianeidad ni la gente. Las cosas cambiaron y no se pueden seguir haciendo encuestas de la misma forma que hace años atrás. Los teléfonos de línea prácticamente no existen y la gente está cansada, no tiene el mismo humor y predisposición. Y todas esas son cosas que quienes no están en el día a día llamando y lidiando con eso, no lo entienden y por eso se nos exigen cosas muy difíciles de llevar a cabo. Es un trabajo que no recomiendo a nadie”.
Luego de terminar la entrevista con ambas empleadas, en Desde Matanza llamamos a la reflexión y entender a los encuestadores cuando nos llaman por teléfono para realizar dicho trabajo, ya que con cada encuesta respondida ellos cobran su sueldo.