Hugo Melo, Secretario General de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) regional La Matanza, en entrevista con Desde Matanza, habló sobre la situación actual de la familia metalúrgica en Argentina. Además, de cómo transitaron la crisis macrista y la crisis de la pandemia. Por otro lado, explicó la importancia que tuvo este 7 de septiembre, cuando se cumplió otro año en el que festejaron el Día del Metalúrgico. Además, dialogó sobre la enorme labor que llevan desde el gremio para apoyar a los trabajadores dentro y fuera de sus lugares de trabajo.
“Nosotros hace 42 años que somos metalúrgicos. El 7 de septiembre es un día muy especial para nosotros. Del 2003 en adelante tuvimos la gran posibilidad de crecer y festejar año a año los avances. Tuvimos la posibilidad de festejar junto a delegados y sus familias. Lo pudimos hacer hasta el 2015/2016. En ese momento llegó Macri y se nos fue todo para abajo, todo se fue para atrás. Hemos ido año a año, peor y peor desde ese momento. Con la llegada de este gobierno parecía que íbamos a salir, pero cuando nos estábamos levantando, llegó la pandemia”, explicó Melo.
“Por eso, este año es un año especial. Hemos podido recuperar puestos de trabajo. Desde enero a la fecha las fábricas están mejor. Han tomado más de 400 puestos de trabajo nuevos en fábricas. Este 7 de septiembre fue mejor, ojalá Dios nos acompañe en todo lo que viene. Se ve una notable diferencia entre lo que fue el gobierno de Macri y lo que son las políticas del gobierno actual. Durante el gobierno de Macri, la industria y el mercado interno se cayeron. En los 4 años de Macri perdimos 120 fábricas en La Matanza y cerca de 3.000 puestos de trabajo. Aquellas fábricas que venían trabajando con importación sobrevivieron, las que no, quedaron en el camino”, manifestó Hugo Melo.
La pandemia más grande que tuvimos los metalúrgicos fue el gobierno de Macri. No tuvimos pérdidas de puestos de trabajo durante la pandemia. Si se perdieron, fueron muy pocos, comparados con lo que vivimos durante el macrismo. Con la ayuda y las decisiones que tomaron desde el gobierno nacional, provincial y municipal, fue que logramos que no se pierdan puestos de trabajo. Se perdieron muy pocos y a todos los acompañamos. El rol que ocupamos fue el de estar en casi todas las fábricas. Los trabajadores que echaron, se fueron con indemnizaciones y otros, están en juicio. Los acompañamos. Es muy dificil estar en ese lugar”, expresó Hugo Melo.

“Ojalá pudiéramos tener la posibilidad de crecimiento que tuvimos desde el 2003. Estaríamos recuperando muchos puestos de trabajo.
Desde el 2003 en adelante y hasta el 2015, se abrió la clínica de Casanova, la de Ramos Mejía, empezamos la clínica del Km 39. Logramos hacer mucho para que las y los trabajadores mejoren su calidad de vida. Cuando llegó el gobierno de Macri, paró todo”, explicó el Secretario General.
Hugo Melo explicó que era necesaria la llegada de políticas públicas que pongan en foco al trabajo. Es decir, era necesario para que haya más posibilidades de crecimiento, que el trabajo sea una prioridad. También explicó que antes de la llegada del gobierno macrista, había recursos para que cada año se hicieran fiestas para las y los niños de las familias metalúrgicas. Llegaron a recibir en vacaciones de invierno hasta once mil niños y niñas en centros culturales. Además, explicó que “gracias al trabajo que hicimos en conjunto con el gobierno desde el 2003 y hasta el 2015, es que pudimos sostener escuelas de oficios abiertas a la comunidad en general, entre otros múltiples avances”.
Los problemas y la incertidumbre es cosa de todos los días, ya que los conflictos son habituales en las fábricas. Cuando surgen, desde el sindicato cumplen el rol de defender los derechos de las y los trabajadores.
Según explicó Melo, un gran problema que se presenta entre las fábricas, el sindicato y los trabajadores, es que “muchos empresarios se quedan con un porcentaje del salario que debería ir al sindicato”. Es decir, al empleado se le descuenta parte del salario y se le explica que ese porcentaje irá al sindicato para beneficio de todos los trabajadores. Pero el empleador se queda con parte de ese porcentaje o no lo entrega en tiempo y forma. Tanto las demoras de entrega, como las retenciones de ese dinero, repercuten en el trabajo del sindicato. “No somos una fábrica que tiene ganancias”, explicó Melo. “Es una pelea de años, y nos afecta a todos. Porque sin ese dinero es más difícil darle mejores condiciones a los afiliados, y que mejore la calidad de vida de todos los metalúrgicos”, agregó.
El objetivo principal es “construir colectivamente para beneficio de toda la familia metalúrgica. Eso es algo que hoy vuelve a ser posible gracias a que el gobierno nacional, provincial y municipal, ponen como prioridad el trabajo”, finalizó Hugo Melo.
UOLRA – Luis Cáceres: “Las y los trabajadores son los protagonistas de nuestra organización”