En representación del peronismo de La Cámpora y con sus diferencias con el gobierno de Alberto Fernández latentes, esta semana el diputado nacional Máximo Kirchner estrenó su rol de líder territorial en el Partido Justicialista (PJ) de Buenos Aires. Alejado de la jefatura de bloque en el Congreso en rechazo al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la conducción provincial del partido trae un cambio de aire para el legislador, que se permite medir sus posibilidades de cara al 2023.

Barajar y dar de nuevo. Después de abandonar la titularidad formal de la bancada del Frente de Todos en Diputados, Kirchner reagrupa sus fuerzas en el kirchnerismo bonaerense, donde la red que él encabeza como presidente del PJ provincial y miembro fundador de La Cámpora le posibilita instalarse y crecer en el territorio. Bajo su liderazgo se mueven desde intendentes oficialistas hasta funcionarios y ministros del gabinete nacional.
Ese lugar inauguró el pasado lunes cuando condujo una reunión con representantes de los 135 municipios bonaerenses en La Plata. Su objetivo era apuntalar los armados para las elecciones de autoridades partidarias comunales antes del cierre de listas del jueves último. Finalmente, en la gran mayoría de distritos el PJ provincial avanzó con nóminas de unidad encabezadas por los dirigentes con cargo más alto. Así lo había solicitado Kirchner en el encuentro.
Además, la jornada patentó las rispideces entre el hijo de la vicepresidenta Cristina Kirchner y Alberto Fernández en torno al FMI. Según trascendió, Máximo Kirchner frenó una declaración a favor del acuerdo con el organismo financiero que propuso la diputada Victoria Tolosa Paz con el fin de alinear posturas en el PJ provincial detrás del presidente, informó El Cronista. Aunque el entendimiento flotó entre los temas de la reunión, el partido se negó a pronunciarse al respecto.

Alrededor de tres horas se extendió el encuentro que compartieron en La Plata los principales referentes del justicialismo bonaerense. El colectivo contempla a intendentes, figuras provinciales y funcionarios del gabinete presidencial. Entre los presentes se contaron los ministros nacionales Jorge Ferraresi (Desarrollo Territorial y Hábitat), Juan Zabaleta (Desarrollo Social) y Gabriel Katopodis (Obras Públicas); todos en representación de sus respectivos distritos. Asimismo, participaron funcionarios del gobierno de Axel Kicillof, incluyendo la vicegobernadora Verónica Magario.
El presidente provincial del partido, que asumió el cargo hace dos meses, cerró la reunión. Máximo Kirchner comandó a los referentes oficialistas a convocar a la unidad en los 135 partidos de Buenos Aires. Dicho y hecho, los armados únicos primaron tanto en municipios dirigidos por el Frente de Todos como por Juntos por el Cambio. En líneas generales, los funcionarios más altos encabezaron las nóminas; es el caso de La Matanza, donde Magario prevaleció sobre el intendente Fernando Espinoza, quien también asistió a La Plata.
Por su parte, ni siquiera la participación de ministros nacionales de confianza del presidente inclinó la balanza para que el PJ provincial emitiera un pronunciamiento en conjunto a favor del acuerdo con el FMI. La postura reacia de Kirchner, que le valió la renuncia a la jefatura de Diputados hace veinte días, se sumó a las intervenciones de otros referentes y frenó el gesto político. “No es el momento de apresurar posicionamientos institucionales”, habría matizado el líder camporista según El Cronista.
La preponderancia que otorga el aparato pejotista a Máximo Kirchner en Buenos Aires podría oficiar de base política para el despliegue de cara a las elecciones presidenciales de 2023. El hijo de la vicepresidenta no pisa fuerte solo: son varios los miembros fundadores de La Cámpora que se refugian en la Provincia, donde asientan su influencia antes de mudarse a otro despacho. Y son varios además los líderes partidarios que anticipadamente vienen tejiendo reputación en el territorio.
El ministro del Interior nacional Eduardo “Wado” de Pedro visitó en febrero distritos bonaerenses como Cañuelas y Mercedes. El ministro de Desarrollo de la Comunidad provincial Andrés “Cuervo” Larroque camina el territorio por sus funciones en el gobierno de Kicillof. La intendenta de Quilmes Mayra Mendoza tiene una base de apoyo en su distrito. Junto a Máximo Kirchner, todos estos miembros fundadores de La Cámpora encuentran en Buenos Aires su principal área de influencia.
A su vez, el oficialismo cuenta con el respaldo garantizado de numerosos intendentes de poder significativo y mandatos extensos. Más aún, jefes comunales del Frente de Todos, pero también de Juntos por el Cambio, podrán prolongarse en el cargo en 2023 luego de que las coaliciones aprobaran en coincidencia la reforma que permite su reelección al frente de los distritos, votada en una sesión a fin de año.

Por todo esto, desde Buenos Aires Máximo Kirchner podría lanzarse a un puesto de importancia cuando llegue la hora de definir candidaturas en 2023. En las últimas semanas varios medios hicieron eco de encuestas de intención de voto que midieron al diputado. Más allá de los resultados, que entre prematuros y dinámicos podrían no ser representativos, la idea queda planteada: es una posibilidad para Máximo Kirchner postularse para gobernar la Provincia o, incluso, el país.

Sin embargo, el oficialismo opta por guardar silencio sobre el tema. Ante las distintas corrientes que están surgiendo dentro del Frente de Todos divididas por, por caso, el acuerdo con el FMI, cobra más impulso la posibilidad de definir postulaciones en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). “Quien quiera ser candidato, que vaya a unas PASO y que la gente dirima quién es el mejor”, declaró Fernández a Radio 10 hace días.
“Ni Máximo Kirchner ni yo vamos a ser candidatos en 2023”, anticipaba de Pedro a fines de diciembre, en una entrevista con TN. Entonces agregó: “Por supuesto que La Cámpora está en condiciones de tener un candidato”. Casi un mes y medio después, las diferencias entre la agrupación nuclear del kirchnerismo y la fracción oficialista referenciada en el presidente se ven sin tapujos. La Cámpora y Máximo Kirchner se asientan en Buenos Aires y bajo su flamante liderazgo en el PJ provincial prima, aún, la unidad.
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