¿Por qué negociar con Pfizer es tan difícil para Argentina? 

En el mundo, según lo datos recogidos por The New York Times en abril, la vacuna mas usada es la Oxford-AstraZeneca, administrada en 135 países. En segundo lugar, tenemos la inoculación de Pfizer/BioNTech que se utiliza en aproximadamente 89 países. Sin embargo, en países latinoamericanos la utilización de esta ultima tiende a ser mas baja.  Pfizer Argentina

Considerando la proximidad geográfica de Estados Unidos con Latinoamérica, es difícil pensar en que no se haya llegado a un acuerdo comercial de vacunas. Si bien, algunos países de la región han recibido vacunas provenientes de Pfizer, otros no lo hicieron. No obstante, esta situación no se da por la negativa a negociar de los estados latinoamericanos, sino por las condiciones que plantea el laboratorio Pfizer.

En Argentina, el Gobierno Nacional a recibido criticas de referentes de la oposición por no llegar a concluir las negociaciones con Pfizer. Asimismo, en una entrevista con Pedro Rosemblat, el presidente se refirió a esta cuestión y dijo: “Pfizer me ponía en una situación muy violenta de exigencias”. “Siento que hubo más obstáculos que puso Pfizer para no firmar el contrato que los que pusimos nosotros”, agregó Alberto Fernández. Las declaraciones del presidente abrieron nuevamente el debate sobre las relaciones con Pfizer y las cláusulas que el laboratorio pone para la transacción. 

Los obstáculos que ponía Pfizer 

El antecedente más reciente sobre este tema es un informe publicado por The Bureau of Investigative Journalism el mes pasado. En el mismo, se planteaba que Pfizer habría desarrollado polémicas estrategias de venta para con los países sudamericanos. En cuanto al informe, que también replico The New York Times, el laboratorio habría tenido exigencias extremas con países como Perú, Argentina y Brasil. 

Según dicho informe, el principal requerimiento a estos países era que aporten “activos soberanos”, que son básicamente los bienes intangibles de los estados. En estos se incluían las reservas bancarias, edificios de las embajadas y bases militares. El objetivo de estas exigencias era proporcionar de una garantía al laboratorio en el caso de existir demandas por efectos adversos de la vacuna.  

El caso argentino

Desde el año 2020, nuestro país mostró interés y voluntad en negociar con Pfizer, sin embargo, esta cuestión no parecía avanzar. Según se tiene entendido, uno de los requerimientos de Pfizer para Argentina se relacionaba con lo estipulado en la Ley 27573. En dicha Ley se declaraba de interés publico la adquisición de vacunas. Sin embargo, Pfizer pretendía modificar el párrafo en el cual el Estado argentino asume cubrir parte de los efectos adversos de la vacuna, pero no los provenientes de la manufactura. Es decir, si la vacuna pierde la cadena de frio o algunas dosis se estropean en el camino, nuestro país no puede hacerse cargo.

Las negociaciones entre el Estado Argentino y el laboratorio Pfizer aún siguen sin dar avances significantes. El mes pasado, la asesora presidencial Cecilia Nicolini confirmó que se habían retomado las negociaciones que habían estado estancadas desde el año 2020. Aseguró así que, las discusiones entre ambos nunca se cerraron. “Tiene que haber acuerdo entre las partes. No solo ponerse del acuerdo en las cláusulas que no estábamos de acuerdo, sino también tener una propuesta interesante de entrega en tiempo y forma de las vacunas”, declaró Nicolini. 

Como hemos dicho, lo que entorpeció la negociación fue la ley que aprobó el Ejecutivo y Pfizer objetó. En palabras de la diputada Moreau, el artículo 4 de dicha ley, sobre “cláusulas de indemnidad patrimonial” fue el que obstaculizo la negociación. Lo que hacía ese articulo era darle el privilegio al laboratorio de “no responder con sus patrimonios por futuros efectos adversos de la vacuna”. En ese sentido, agregó, “esa indemnidad debía tener un límite, el laboratorio se tenía que hacer responsable solo en el caso de conductas maliciosas, fraudulentas o negligencia”. En la misma línea, el Jefe de Gabinete, Cafiero, concluyó en que “la palabra negligencia siempre fue una dificultad para avanzar en la contratación”. Asimismo, en palabras de la ministra de salud, Carla Vizzotti, “el contacto nunca se cortó. Desde el principio tenemos la voluntad de firmar con Pfizer y de hallar soluciones a las barreras”.

Lo que pasó en Perú 

En el mismo informe, se explica que Perú había ya firmado en diciembre del 2020 un acuerdo con Pfizer. En ese acuerdo, Perú aceptaba cargar con la responsabilidad de responder ante demandas o reclamos por efectos adversos de la vacuna. Incluso, el país asumía pagar indemnizaciones o aceptar los retrasos en la entrega de las vacunas.   

En general, las condiciones que le solicitaron al Estado peruano no se dieron a conocer exactamente. Esto se debe a que, otra exigencia de Pfizer es no divulgar el contrato entre las partes. Contrariamente, en la Unión Europea se exigen efectivamente hacer públicos los contratos de adquisición. Otra cuestión es el desconocimiento sobre el precio de las vacunas, que, según los autores de la investigación, es una estrategia que adopto el laboratorio en varios países. Entonces, así como se desconocen los términos del contrato, también se desconoce cuanto tuvieron que desembolsar Chile, Perú y ahora Brasil por las vacunas. 

Ante el acuerdo entre Pfizer y Perú, la diputada argentina, Cecilia Moreau, declaró que “según información periodística hay países que tuvieron que conceder sus recursos naturales, por ejemplo, Perú y Brasil. Aunque no conozco los contratos, sé que fueron muy complicados”. En este sentido, el ministro de salud de Perú salió a desmentir a Moreau. Así, Oscar Ugarte expresó que “eso es una barbaridad, eso no existe, no ha existido con nadie. Ese tipo de condiciones no están suscriptas en los contratos”

Actualmente, el laboratorio estadounidense tiene acuerdos con nueve países latinoamericanos, entre ellos se encuentran: Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Republica Dominicana, Uruguay y, como dijimos, Perú y Chile. A estos, hace poco, se les sumó Brasil quien, según el informe, también se había rehusado a ceder ante las exigencias de Pfizer. 

Brasil, de un no a un sí  Pfizer Argentina

El 15 de agosto de 2020, Brasil recibe la primera de tres ofertas de Pfizer. En la misma se preveía la entrega de 70 millones de dosis, de las cuales, las primeras se entregarían en diciembre de ese año. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se negó a responder a las ofertas de laboratorio estadounidense alegando que las condiciones eran “abusivas”. En este sentido, Bolsonaro dijo que Pfizer pretendía no responsabilizarse por los efectos secundarios de la vacuna. En cuanto a esto, en una conferencia en Puerto Seguro, Bolsonaro dijo que “en el contrato de Pfizer está bien claro: nosotros no nos responsabilizamos por cualquier efecto secundario. Si te conviertes en un cocodrilo, es problema tuyo”.

Ante esta situación, el laboratorio aclaró que lo que se le exigía a Brasil era exactamente lo mismo que se pedía Estados Unidos, Japón, Israel, etc. Asimismo, según un medio brasileño, CNN Brasil, al país vecino se le pedían otras cuestiones. Entre ellas, Pfizer, le solicitaba a Brasil depositar dinero, como garantía de pago, en una cuenta del exterior. Como a Perú, también se le exigía que, en el caso de existir algún conflicto, el mismo debía ser tratado en New York. En adición, se solicitaba que los beneficiarios de las vacunas firmaran, antes de la inoculación, que eran responsables de cualquier efecto adverso. 

Pasados los meses, y con un colapso sanitario, Brasil firma el contrato con Pfizer. Previamente, el Congreso de Brasil aprueba una ley que exime de responsabilidad a los laboratorios por la aparición de efectos secundarios. De esta forma, la administración pública del país debería contratar un seguro privado para hacerse cago de la vida de los civiles. El acuerdo entre las partes prevé que Brasil reciba, entre abril y junio, 13,5 millones de dosis y 86,5 entre julio y septiembre. 

Para ganar, ¿hay que perder?  Pfizer Argentina

Las declaraciones de Alberto Fernández reavivaron un debate que parecía haber pasado desapercibido: ¿debe acceder el Estado a exigencias externas para salvar a su población? Es una pregunta difícil, considerando que nunca conoceremos las dos campanas completas. Lo que nos hace presenciar esta situación es que la política y la economía son esferas separadas, en cierto punto, de la moral y la ética. 

La pandemia puso a los Estados en una zona de vulnerabilidad ante los laboratorios productores de la vacuna contra el Coronavirus. Ceder, hasta qué punto. Se reconocen las relaciones de poder, en búsqueda del redito económico se somete a los Estados, que no están eximidos de libertad. Contrariamente, estos ejercen su libertad de negarse al sometimiento sin ningún obstáculo. No obstante, estos deben abstenerse a las consecuencias de sus acciones. En este caso, negarse a la exigencias de Pfizer implica renunciar a las vacunas de ese laboratorio, tan necesarias en estos tiempos.

Algunos consideran desafortunadas las declaraciones de Fernández, contemplando que estamos en plena negociación. Sin embargo, lo que debería estar en eje de discusión son las herramientas necesarias para transparentar el proceso internacional de adquisición de vacunas. La base de poder de los laboratorios es enorme y la misma se ensancha aun más en estas situaciones. The New York Time decía “es comprensible que algunos países se hayan resistido a tales demandas” y es cierto. ¿Cuál es el punto de inflexión que hace que un país renuncie a parte de sus recursos y soberanía? 

El sistema internacional se debe a si mismo rever los procesos y protocolos que contemplan estas situaciones. Los actos contractuales deben ser ejecutados de forma pública, particularmente en este caso, considerando la escases del bien. Asimismo, las responsabilidades derivadas del contrato deben ser tomadas por ambas partes de forma igualitaria. Esto se asume presuponiendo que, para ganar, no deberíamos perder todo. 

Guadalupe Mercado d#PolíticaResumida

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