El Gobierno confirmó un recorte significativo en las líneas de financiamiento 2026 de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i). La decisión implica una reducción de convocatorias y la discontinuación de iniciativas consideradas estratégicas por la comunidad científica, como el streaming marino del CONICET. El anuncio generó preocupación entre investigadores, becarios y equipos técnicos, quienes advierten que la medida tendrá un impacto directo en el desarrollo de proyectos de ciencia y tecnología en todo el país.
Según detalló la Agencia I+D+i, se dará por terminado el circuito de convocatorias de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) correspondientes a los años 2022 —ya adjudicados— y 2023. La justificación oficial sostiene que el objetivo es “finalizar con un modelo que diluía los recursos en una multiplicidad de proyectos a los que se les adjudicaban montos insuficientes”. El organismo argumenta que la fragmentación del financiamiento impedía la creación de líneas sólidas de inversión y que la reestructuración busca concentrar esfuerzos en menos iniciativas, aunque con asignaciones potencialmente mayores.
El recorte en las líneas de promoción científica aparece en un contexto de ajustes presupuestarios más amplios hacia organismos de investigación y desarrollo.
La cancelación del streaming marino del CONICET —un proyecto de divulgación que permitía observar en tiempo real la actividad submarina y que servía como insumo educativo y científico— simboliza para el sector la pérdida de programas que articulaban investigación, tecnología y comunicación pública de la ciencia.
El impacto de la reducción de convocatorias PICT es especialmente sensible para jóvenes investigadores, equipos en formación y grupos emergentes que dependen de estos fondos para sostener trabajos de laboratorio, publicaciones, materiales y equipamientos. También afecta a instituciones del interior del país que, históricamente, encuentran en estos proyectos una de sus principales fuentes de financiamiento competitivo.
Desde distintos espacios académicos y científicos comenzaron a circular análisis sobre las consecuencias del recorte. Entre las preocupaciones más mencionadas se destacan la posible caída en la producción científica nacional, la discontinuidad de líneas de investigación consolidadas y el riesgo de fuga de talentos ante la falta de oportunidades estables de financiamiento.
En contraste, el Gobierno sostiene que la reestructuración permitirá optimizar el uso de los recursos disponibles, orientarlos a proyectos considerados prioritarios y mejorar la eficiencia del sistema. Sin embargo, aún no se informaron cuáles serán las nuevas líneas de financiamiento ni bajo qué criterios se definirán los proyectos que recibirán apoyo en 2026.
La incertidumbre domina el clima en laboratorios, universidades y centros tecnológicos, que aguardan precisiones sobre cómo se implementará el nuevo esquema. Mientras tanto, investigadores y referentes del sistema científico advierten que la previsibilidad es un componente clave para sostener la producción de conocimiento y el desarrollo tecnológico en el país.