La Asamblea Mundial de la Salud, máximo organismo de decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), designó que todos los 14 de junio de cada año se celebre el Día Mundial del Donante de Sangre.
De esta manera, el objetivo de este día es, crear conciencia sobre la importancia de la donación voluntaria. Sumado a la necesidad de hacerlo regularmente para garantizar la calidad, seguridad y disponibilidad de la sangre.
La fecha se eligió para conmemorar el aniversario del nacimiento de Karl Landsteiner, médico e investigador austriaco, que descubrió los Grupos sanguíneos ABO. De esa manera sus trabajos permitieron abrir el camino al método científico de transfusiones de sangre.
Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de un 90% de los donantes de sangre regulares, voluntarios y no remunerados pertenecen a países de altos ingresos. Mientras que, en América, sólo un tercio de los donantes son voluntarios habituales.
No, ya que una bolsa de donación recoge 450 ml de sangre. Lo cual es una cantidad pequeña para afectar al organismo y por ende no causa ningún trastorno posterior. Asimismo, el cuerpo tiene la capacidad de regenerarla al poco tiempo.
Por otro lado, el proceso de donación dura entre 7 a 10 minutos y se realiza en un ambiente seguro y con material descartable.
Al finalizar el proceso de donación, te darán un refrigerio, a fin de recuperar líquidos y azúcar. De manera tal que es vital que lo tomes antes de irte del Centro de Donación. En el caso de no te sentirse bien, notifica al personal del Centro y no abandones el lugar.
Por otra parte, durante las siguientes 6 horas no hay que: realizar esfuerzos, ni cargues peso con el brazo para evitar hematomas. Asimismo, no hacer cambios bruscos de posición, ya que podrías tener sensación de mareo. Y por último no beber alcohol, ni fumar (en especial durante las primeras 2 hs).
Escrito por Javier Pizzo