Los talibanes, milicia fundamentalista afgana, logró en tres meses acorralar al Ejército de Afganistán en una rápida ofensiva que avanzó hasta llegar a la capital, Kabul. Luego, de conocerse la noticia de la huida del presidente Ashraf Ghani Ahmadzai y que la policía nacional abandonara las comisarías y otros puestos. Desde Matanza te contamos las claves del conflicto que data de alrededor de dos décadas e involucra a grandes potencias mundiales.
Este martes, los talibanes, que quieren ofrecer una imagen más moderada e internacional. Y dijeron que no van a permitir que Afganistán sea usado como santuario del terrorismo.
Para entender lo que sucede hoy en Afganistán, debemos hurgar en la historia. Los talibanes iniciaron en la década de los ’90. Luego de que los muyahidines, afganos y extranjeros derrotaran en 1989 a las tropas de la Unión Soviética tras una guerra de diez años. La milicia de los talibanes, nacidos en los seminarios religiosos fundamentalistas, prometieron orden y seguridad en su ofensiva para gobernar al país.
Eso llego en 1996, cuando la guerrilla tomó el control de Kabul y arrebató el Gobierno y la presidencia al líder Muyahidín Burhanuddin Rabbani. Uno de los héroes de la victoria frente a los soviéticos. En el poder llevaron a cabo el control a partir de la interpretación rigurosa de la ley islámica. Impusieron castigos físicos, desde la pena capital en plazas públicas a los latigazos hasta la amputación de miembros por delitos menores.
Las mujeres sufrieron la peor parte. Fueron despojadas de cualquier derecho, las obligaron a cubrirse íntegramente con el burka. Y a las niñas, les prohibieron ir al colegio a partir de los 10 años, entre otras cosas.
Tras aquella toma del poder en Kabul, solo tres países reconocieron a los talibanes: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Pakistán.
Además de brutalizar a su propia población. Los talibanes proporcionaron un santuario seguro para la organización al-Qaeda de Osama Bin Laden. Que orquestó los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unido, matando a casi tres mil personas.
Hoy en día, los talibanes todavía se ven así mismos como los gobernantes legítimos, aunque no elegidos, del “Emirato Islámico de Afganistán”. Y tratarán de buscar cierto grado de reconocimiento internacional.

Aunque no hubo informaciones de grandes abusos en la capital, Kabul, que cayó esta semana, los talibanes patrullan ahora sus calles. Y muchos afganos permanecen en sus casas luego de que los rebeldes liberaran a miles de presos. Muchas mujeres expresaron sus temores de que el experimento occidental de dos décadas de duración para convertir a Afganistán en una democracia y darles derechos. No sobreviva al retorno de los talibanes al poder.
Por otra parte, desde el lado económico también hay crisis. El presidente del Banco Central de Afganistán dijo que el país tiene una reserva monetaria de uno 9.000 millones de dólares, pero todo en el extranjero. Y advirtió que la cantidad de dólares físicos en su territorio es “cercana a cero”.
Mientras tanto, el aeropuerto internacional de Kabul, la única salida del país para muchos. Ayer reabrió para vuelos militares de evacuación bajo vigilancia de soldados de Estados Unidos. Todos los vuelos del día martes fueron suspendidos, luego de que miles de personas desbordaran el aeropuerto en un desesperado intento por huir del país.
Lo último que ha ocurrido en el país fue la salvaje represión de los talibanes contra manifestantes que pedían mantener la bandera de Afganistán. Los manifestantes se oponían a sustituir la bandera tricolor afgana por la bandera blanca inscrita en la declaración de fe islámica. Dicha bandera representa a los insurgentes y a su Emirato Islámico.
Las protestas tuvieron lugar en la mañana del miércoles en las calles de Jalalabad, capital de la provincia de Nangahar. Una de las ultimas ciudades en caer en manos de los talibanes. “Protestas en la ciudad de Jalalabad en apoyo de la bandera nacional (…) Los talibanes dispararon contra los manifestantes y golpearon a algunos reporteros gráficos”, informó en Twitter la agencia de noticias afgana Pajhwok.
En Afganistán – un país marcado por las guerras y los conflictos internos- la situación empeora día a día y, claramente, recién empieza.

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