Bomberos Voluntarios: ¿Cómo se forman y se preparan para el servicio?

El trabajo que llevan adelante los bomberos voluntarios requiere mucha preparación.

Escrito por: Manuel Molinuevo | Publicado: 4 de Junio de 2022

Bomberos Voluntarios servicio

El trabajo que llevan adelante los bomberos voluntarios requiere mucha preparación. Algunos comienzan de adolescentes como cadetes y otros ingresan como bomberos aspirantes siendo mayores de edad ¿Cómo es la formación que reciben y cómo dan sus primeros pasos en la actividad? Mirá todos sobre el servicio y formación de los Bomberos Voluntarios.

El cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Matanza tiene 223 integrantes. Cuenta con un cuartel central, cinco destacamentos, una escuela de cadetes y un campo de deportes y entrenamientos. Todos los días, los bomberos prestan servicio en emergencias y asumen la responsabilidad de controlar esas situaciones.

Nicolás Ferrara ostenta el rango de Oficial Auxiliar. Lleva 18 años siendo bombero. Además estuvo seis años en la escuela de cadetes. Presta servicio junto a otros 70 bomberos en el Cuartel Central de La Matanza, ubicado en Suipacha 110, en Ramos Mejía. “Desde los diez años que yo amaba esta profesión”, cuenta Ferrara. “Eso fue lo que me fue llevando a ingresar como cadete y a iniciar la carrera dentro de los bomberos”, agrega. Cuando se recibió fue un tiempo Subdirector de la Escuela de Cadetes. En ese entonces era parte de la formación de los cadetes. Ahora es encargado de capacitación de todo el partido de La Matanza.

“El sistema es voluntario, pero es un sistema muy profesional. Año a año fue evolucionando de tal forma que se volvió tan profesional que el bombero se tiene que capacitar mucho”, señala Ferrara.

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¿Qué aprenden los cadetes?

La escuela de cadete es para jóvenes de 14 años hasta 17 años. La formación es amplia. En base a la edad que tengan se dividen en niveles: inicial, intermedio y avanzado. Según esto se determina el tipo de entrenamiento que se les da. Ferrara explica que hoy en día, los cadetes más avanzados, cuando cumplen 18 años, rinden un examen final para ingresar a los bomberos. “Por eso el último nivel de los cadetes es un nivel muy intensivo. Muy enfocado ya a la formación del bombero. Como si fuese un aspirante”, indica Ferrara.

El programa de capacitación de los cadetes es muy vasto. Aprenden muchas cosas, incluido valores, como el sentido del orden y del respeto. También realizan actividades en las cuales son instruidos, por ejemplo, en cómo usar extintores y en cómo hacer primeros auxilios, incluido reanimación cardiopulmonar (RCP).

Antes se hacían eventos y encuentros con cadetes de otros cuarteles, pero la pandemia frenó esas cosas. Las clases presenciales, los sábados, se pudieron retomar este año. En 2020 y 2021 se hicieron virtuales.

Los cadetes se llevan una serie de conocimientos que son útiles independientemente de si quieren seguir una carrera dentro de los bomberos o no. “Uno acá aprende un montón de cosas para la actividad que nosotros desarrollamos. Pero son cosas que a uno le sirve para la vida, para tu casa, para donde sea que vos lo puedas llegar a aplicar”, afirma Ferrara.

Durante su formación como cadetes se capacitan realizando simulacros, pero no pueden tener contacto con lo que es una emergencia. Recién pueden hacerlo cuando llegan a la mayoría de edad, se reciben de bombero aspirante, tienen seguro y tienen el acta de defensa civil correspondiente.

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¿Cómo es la curva de aprendizaje del Bombero Aspirante?

“Los aspirantes, cuando se reciben, tienen un montón de formación teórica y práctica” cuenta Ferrara. Sin embargo, asegura que “no saben cuál es el mundo de la emergencia”. Por eso es muy importante el apoyo y la contención. “Hay que cuidarlos. Es una responsabilidad muy importante”, expresa Ferrara.

A los aspirantes “se les trata de asignar algunas tareas que no sean las más expuestas o las más peligrosas”, explica Ferrara. Suelen ser tareas de índole colaborativa, en las que son ubicados en la periferia de la situación de emergencia. Con prudencia, van familiarizándose con las tareas más complejas de la profesión. “Ya cuando las condiciones son un poco más aceptables se los empieza de a poco a meter dentro de un incendio” indica Ferrara. También se los empieza a incluir en la etapa de remoción, en la cual se remueven brasas y se sacan cosas del incendio una vez que está prácticamente apagado.

En general se intenta que la dotación no sean todos chicos nuevos, por la falta de experiencia. Una dotación convencional está formada por seis bomberos. Se incluyen: el chofer de la autobomba, el encargado y otros cuatro que viajan en la parte de atrás del vehículo. Si pudiesen elegir llevarían dos bomberos nuevos y dos más antiguos. Pero no siempre tienen esa oportunidad, porque depende de la cantidad de gente que haya en el cuartel.

Una tarea con mucha responsabilidad

Al comienzo del servicio, por el tipo de actividad, sienten mucha adrenalina. Pero esto cambia un poco a medida que adquieren más experiencia. “A medida que van pasando los años uno va evaluando otro tipo de circunstancias, va evaluando los riesgos de otra forma”, asegura Ferrara. Además, el compromiso con la institución es cada vez mayor cuando se van acumulando los años. La responsabilidad aumenta, porque ocupan posiciones de jerarquía y están a cargo de una dotación. “Hay compañeros que dependen de vos”, explica Ferrara. Y agrega: “Tenés mucha responsabilidad: controlar el servicio, controlar la emergencia, que nadie se lastime de toda la gente que está a tu cargo. Es una actividad de riesgo la que hacemos.”

También tienen que manejar un montón de tareas internas. “El cuartel te demanda mucho tiempo”, afirma Ferrara. Dentro del cuartel se encargan de hacer reparación y mantenimiento de los vehículos. Tienen, además, documentación que llenar y materiales de trabajo que preservar.

Se les exige un mínimo de tres horas a cumplir dentro del cuartel durante el día, pero no hay un horario fijo. Pueden completar esas horas cuando puedan. Si quieren pueden permanecer más tiempo.

También tienen guardias obligatorias durante la noche porque la mayor parte del cuartel no trabaja en ese horario.

La convocatoria y el problema de la disponibilidad

“De día no tenemos guardias fijas y nos manejamos con la gente que pueda llegar a venir en distintos horarios o con un sistema de convocatoria”, explica Ferrara. Para convocar gente utilizan la sirena aérea, se comunican a través de mensajes de texto o usan una aplicación llamada “SOS Bomberos”. En estas situaciones se presenta el que puede ir al cuartel. A partir de la tarde ya tienen mucha más concurrencia de personal. Esto es porque están libres y fuera del horario laboral.

“En los trabajos, ya hace varios años, es muy difícil que te dejen salir por una emergencia”, señala Ferrara. De esta manera, en el día, dependen de los horarios libres que tengan los bomberos voluntarios. La disponibilidad es limitada durante el día por el hecho de que en general están en horario laboral. Si no hay gente que asista tienen que convocar de otros lugares y ahí el problema es que están alejados de la zona. Esto implica que puede haber demoras. Pero, si hay una emergencia, el servicio se va a cumplir siempre.

Por Manuel Molinuevo

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