Cuando salvar vidas es una cuestión estética

Un funcionario apuntó contra Carla Vizzotti y dejó ver ciertos gajes de la misoginia que en pleno siglo XXI siguen deteriorando la sociedad.

#GéneroBajoLupa

Escrito por: Luciana Prachas | Publicado: 21 de Junio de 2021

Carla Vizzotti

¡Buenas tardes a todos, todas y todes! ¡Hoy, si: feriado! Pero el frío se vuelve un poco inaguantable, ¿no? ¿Podemos pedir a les funcionaries que cambien la temperatura del país, por favor? Ya que siempre hay quejas, hoy agrego la queja climática. Carla Vizzotti

Y si de malestar se trata, hay algunes que todavía siguen emitiendo quejas sobre los logros de una mujer en un puesto de poder. El espacio público es un ámbito de disputa para quienes no quieren ver otro género que no sea el del varón que debate, discute y lucha por él. Wow. ¡Qué valiente! Pero no es el único que puede.

Hace unos días, un ex funcionario del período macrista, Diego Aguelar se refirió al aspecto físico de la ministra de salud de la Nación, Carla Vizzotti. Con una foto en Twitter, comparó su apariencia con sus capacidades para tomar decisiones que cuiden a les argentines. 

Acompañame a ver otro caso de misoginia y reproducción del estereotipo de mujer. 

De la prehistoria al siglo XXI Carla Vizzotti

La misoginia es tan vieja como la humanidad misma. No sabemos a ciencia exacta cómo se creó, pero sí sabemos que es difícil de destruir. Se trata de una actitud o comportamiento atravesado por el odio. Esta repulsión suele darse desde el género masculino hacia las mujeres. 

Las razones que la motivan son internas y tiene que ver con una naturalización del rol del hombre por encima de las mujeres. Y, además, de la culpabilidad asignada a las mujeres por los males generales. Esto es histórico.

Según la Biblia, Eva fue seducida por una serpiente, ¡qué mujer! Y por eso, agarró una manzana prohibida de un árbol. Con ella, se desató el pecado capital y todos los pecados del mundo que hoy padecemos por su culpa. 

De la misma forma, podemos incluir la historia del rapto de Helena, hija de Zeus, como la causa del comienzo de la guerra de Troya. También, la leyenda de Pandora, la primera mujer en la tierra, para la mitología griega. Ella fue creada por venganza de Zeus contra los hombres que le cometieron una traición. La caja que Pandora llevaba siempre con ella tenía escondidos todos los males de los dioses. 

Siempre hay alguna mujer metida en líos y revuelos que afectan al resto de los humanes. ¡Qué cosa, che! ¿Algo que sepamos hacer bien? Probablemente, cocinar, limpiar y ayudar a los chiques con las tareas del cole. Pero ya no más. Las mujeres sí afectan al resto, pero con actos de valentía, capacidad y, por sobre todas las cosas, empatía. 

La caja de Vizzotti  Carla Vizzotti

Si Pandora traía los males de los dioses, la caja de Vizzotti tiene vacunas para les argentines. Para salvar vidas, solo hace falta empatía y manos a la obra. Pero de eso no entiende la misoginia y sus reproductores. 

Hace unos días, el político opositor, Diego Aguelar publicó un tweet con una foto de la ministra de salud de la Nación, Carla Vizzotti. En ella se la ve posando con una pechera que indica “Argentina te cuida”. Su sonrisa se dibuja debajo del barbijo y se hace notar por la forma de sus ojos achinados. 

El mensaje que acompañaba la foto indicaba: “Asi estamos de “cuidados”….buen fin de semana !!!!”. La misoginia está cargada, en este caso, de odio hacia la mujer en un puesto de poder. Y, como la crítica no puede formularse en contra de la gestión de la funcionaria, arremete contra el aspecto físico. 

Pero… ¿Qué aspecto debería tener una ministra para dar cuenta de que está tomando decisiones para cuidar a les argentines? Desde el año pasado, la dirigente viajó a encuentros con diversos mandatarios y representantes de laboratorios para acordar la entrega de vacunas. De esta forma, el objetivo es inmunizar a mayor cantidad de población y prevenir el aumento de contagios, sobre todo de las nuevas cepas.

Sin embargo, su trabajo sigue siendo intervenido por las conciencias machistas que ponen el ojo en insignificancias para no atribuir logros a géneros opuestos. 

Los cristales rotos Carla Vizzotti

El techo de cristal es esa aparente fuerza invisible que condiciona a las mujeres que crecen en ámbitos de trabajo a la par de los hombres. Se trata de una limitación que se impone al género aún con mismas condiciones de educación y experiencia. Ese techo se percibe con los tratos distintos, asignación desigual de tareas y salarios desequilibrados. 

Al respecto, la psicóloga argentina Mabel Burin explica que este fenómeno obedece a una construcción externa e interna, objetiva y subjetiva: “Parte del mismo está constituido por las culturas organizacionales que adoptan criterios de selección y promoción de las personas desde parámetros patriarcales, según los cuales la perspectiva masculina impone los criterios acerca de quiénes pueden ocupar los puestos jerárquicos más altos”. 

Sin embargo, aunque una tenga un puesto jerárquico, el techo de cristal sigue presente. Se manifiesta en comentarios, actitudes y ofensas. Sobre esto, también se refirió Burin: “se construye por los prejuicios y estereotipos respecto del género femenino: la suposición de que las mujeres no tienen las cualidades suficientes para ocupar determinados puestos de trabajo”.

Estos estereotipos se basan en los modos de vestir y de mostrarse que tienen que cumplir las mujeres que alcanzaron roles de tomas de decisiones. La ropa formal, planchada, colores combinados y accesorios correctos. También, el cuerpo estilizado, el pelo a la moda, sin colores, sobrio, moderno, intelectual…

Estas formas de percibir a una mujer en el espacio público condicionan su profesión y establecen marcos de comparación. ¿Acaso esto mismo rige para los hombres en puestos jerárquicos? La respuesta es no. Ser ministra, conseguir vacunas, establecer medidas para limitar el aumento de contagios, atender cuestiones adversas y, en suma, formar parte de una familia, no forma parte de una cuestión estética. 

De todes depende la limitación de reproducción de estas formas de ver a las mujeres en espacios públicos, puestos jerárquicos y no jerárquicos. Ojalá falte menos para que dejemos de ser vistas como modelos estereotipados o como sujetos incapaces de cumplir los objetivos que tenemos.  

¡Gracias por haber llegado hasta acá! Sé que tu tiempo es importante. 

Dejamos buenas ideas para pensar en la semana. Para la próxima, prometemos más

Que tengas una semana diversa, de género feliz y de amor genuino por dar y recibir. Te mando un abrazo. 

 

#GéneroBajoLupa: La columna de Luciana Prachas

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