En las puertas de las escuelas se encontraron alumnos, padres y docentes, quienes pese al frío debieron cumplir el protocolo. La toma de temperatura, el alcohol en gel y las declaraciones juradas, que indican la falta de síntomas, no faltaron. Además de los barbijos, que junto a las bufandas y gorros dejaban ver la mirada ansiosa de los más chicos. Clases presenciales
En las redes sociales la queja de los padres llegó desde dos vertientes. En primer lugar, la coincidencia del comienzo de la presencialidad con las bajas temperaturas. Los “memes” coparon Twitter, la red social que se caracteriza por la libre opinión fue el cuaderno de quejas para muchos adultos. Por otra parte, se repitieron los reclamos de quienes utilizan los transportes públicos. Los que viajan habitualmente y quienes empezaron el miércoles debieron acomodarse en las filas y dejar pasar algunos colectivos.
Entre los testimonios de los chicos se repitió una y otra vez la palabra “amigos”. Aunque las burbujas reducen la cantidad de alumnos por aula, ellos se mostraban ansiosos por ver a sus pares. Con la distancia social pertinente se formaron para el ingreso a las aulas que mantuvieron sus puertas y/o ventanas abiertas.
Desde la cuenta oficial de Twitter del Ministerio de Salud de la Nación compartieron un breve video explicativo. En el mismo, recordaron la importancia de mantener ventilados los espacios cerrados. Casi como un mantra repitieron la importancia de las “3 C”: Constante, Cruzada y de al menos Cinco centímetros. Así, sintetizaron las normas básicas para que se cumpla una ventilación segura.
Para constatar si el aire estaba viciado se pusieron a prueba 33 mil medidores de dióxido de carbono en las escuelas de AMBA. En función de mitigar los posibles casos el jefe de ministros, Carlos Bianco, informó que se extenderá el Plan de vigilancia epidemiológica activa en las escuelas. El mismo, básicamente consta de testeos aleatorios a docentes y auxiliares para la rápida detección de casos asintomáticos.
Desde el estado provincial invirtieron $117,5 millones para el plan, aunque no es el único capital destinado a el protocolo. La provincia lleva una amplia suma gastada en los insumos de limpieza, desinfección y elementos de protección personal para todas las instituciones.
Para algunas escuelas la presencialidad continua como una asignatura pendiente. Aunque algunos municipios no pudieron dar comienzo por la amplia cantidad de casos, muchos otros debieron suspender por una precaria infraestructura. La pandemia, una vez más, dejo en evidencia el deterioro de las instituciones educativas que hace años sufren las mismas problemáticas.
De parte de los sindicatos, la línea disidente de Suteba realizó un paro de 48 horas. Por otra parte, entidades gremiales como FEB y Sadop reclamaron por la falta de vacunas aplicadas dentro del personal educativo. En línea con los reclamos desde las autoridades gubernamentales aseguraron que llevan a cabo los arreglos pertinentes de las escuelas.