

Cómo disminuir las alergias con los cambios bruscos de clima: consejos para aliviar los síntomas y prevenir las crisis
Los cambios de clima cada vez son más frecuentes y extremos. Pasar de una mañana fría a una tarde cálida, sumado al viento, la humedad o la lluvia, no solo resulta molesto, sino que también puede agravar los síntomas de las alergias respiratorias en miles de personas.
Aunque el cambio de temperatura por sí solo no provoca una alergia, sí favorece condiciones que aumentan la exposición a alérgenos como el polen, los ácaros del polvo y los hongos. Además, las variaciones climáticas pueden irritar las vías respiratorias y hacer que quienes ya padecen alergias o asma sufran episodios más intensos.
Los especialistas explican que las alergias aparecen cuando el sistema inmunológico reacciona de manera exagerada frente a sustancias normalmente inofensivas, conocidas como alérgenos.
Durante los cambios bruscos de clima pueden ocurrir varios fenómenos que favorecen esa reacción:
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades alérgicas afectan a cientos de millones de personas en todo el mundo y su prevalencia continúa en aumento, especialmente en enfermedades respiratorias como la rinitis alérgica y el asma.
Los síntomas pueden confundirse con un resfrío común, aunque generalmente aparecen de forma inmediata tras la exposición al alérgeno y no suelen estar acompañados de fiebre.
Entre los más habituales se encuentran:
Si los síntomas persisten durante varios días o se repiten cada vez que cambian las condiciones climáticas, es recomendable consultar a un médico para obtener un diagnóstico adecuado.
Si bien no siempre es posible evitar la exposición a los alérgenos, existen medidas que ayudan a reducir los síntomas y prevenir las crisis alérgicas.
Cuando la concentración de polen es elevada, especialmente durante la mañana o en días con mucho viento, conviene mantener las ventanas cerradas y ventilar durante períodos breves cuando las condiciones sean más favorables.
Los ácaros del polvo son uno de los principales desencadenantes de alergias.
Se recomienda:
Los ambientes muy húmedos favorecen el crecimiento de moho.
Mantener la humedad del hogar entre el 30 % y el 50 % puede ayudar a disminuir la proliferación de hongos.
Durante los días con alta presencia de polen, este puede adherirse a la ropa, el cabello y el calzado.
Ducharse y cambiarse de ropa al volver del exterior ayuda a reducir la exposición dentro del hogar.
Aunque resulte práctico, en épocas con mucho polen la ropa puede acumular partículas que luego ingresan al hogar.
Beber suficiente agua favorece que las secreciones nasales sean menos espesas y ayuda a aliviar la irritación de las vías respiratorias.
Los antihistamínicos y otros tratamientos deben ser indicados por un profesional de la salud según cada caso.
En personas con asma o alergias severas, la automedicación puede retrasar un tratamiento adecuado.
Una de las dudas más frecuentes aparece cuando comienzan los estornudos y la congestión.
En general:
En cambio, los resfríos suelen estar causados por virus, pueden incluir fiebre, dolor corporal y evolucionan durante varios días antes de mejorar.
Es importante buscar atención médica cuando:
Un diagnóstico oportuno permite identificar el alérgeno responsable y definir el tratamiento más adecuado.
Diversas investigaciones advierten que el cambio climático está modificando la duración e intensidad de las temporadas de polinización.
El aumento de las temperaturas y las modificaciones en los patrones de lluvia hacen que algunas plantas produzcan más polen durante períodos más prolongados, incrementando la exposición de la población y favoreciendo el aumento de las enfermedades alérgicas.
Escrito por Desde Matanza