El Niño se instala con fuerza y hay más de 90% de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte

El Niño se instala con fuerza y hay más de 90% de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte

El fenómeno de El Niño ya está instalado en el Pacífico ecuatorial y los principales organismos meteorológicos anticipan que continuará fortaleciéndose durante los próximos meses. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el episodio se consolidó y proyectó que alcanzará una intensidad muy fuerte antes de llegar a su máximo hacia finales de 2026.

Según el último boletín de la OMM, publicado el 3 de septiembre, existe una probabilidad excepcionalmente alta, cercana al 100%, de que El Niño persista hasta febrero de 2027. El organismo también señaló que las condiciones excepcionalmente cálidas del océano Pacífico tropical favorecen una mayor intensificación del fenómeno.

En paralelo, los pronósticos citados por especialistas meteorológicos ubican por encima del 90% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante la primavera y el verano del hemisferio sur de 2026-2027. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN), por su parte, indica que para el trimestre septiembre-octubre-noviembre existe una probabilidad del 100% de que se mantenga la fase cálida del fenómeno, con una intensidad fuerte o muy fuerte.

El escenario climático global ingresa así en una etapa de transformación profunda. Un episodio de El Niño de gran intensidad puede modificar de manera significativa los patrones de temperatura y precipitaciones y aumentar el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos, entre ellos inundaciones, sequías y calor extremo.

El Niño tendría su pico hacia finales de 2026

De acuerdo con el análisis difundido por el especialista Mauricio Saldívar en Meteored, el fenómeno presenta una evolución que podría llevarlo a alcanzar su máxima intensidad hacia el cierre del año.

Las proyecciones coinciden en que el episodio continuará fortaleciéndose durante los próximos meses. La OMM prevé que alcance una intensidad muy fuerte antes de llegar a su apogeo hacia finales de 2026, mientras que sus efectos sobre el clima podrían extenderse hasta bien entrado 2027.

El fenómeno ya comenzó a mostrar señales sobre la circulación atmosférica en Sudamérica. En Argentina, las proyecciones para la primavera muestran una señal de precipitaciones superiores a los valores normales especialmente sobre el norte y el este del país. Los modelos analizados por Meteored identifican al NEA y al Litoral como algunas de las regiones donde la señal húmeda aparece con mayor claridad.

Históricamente, los episodios fuertes de El Niño estuvieron asociados a modificaciones importantes en las precipitaciones de distintas regiones. Sin embargo, la intensidad del fenómeno no determina por sí sola qué ocurrirá en cada localidad. Que El Niño sea muy fuerte eleva estadísticamente la probabilidad de determinados impactos, pero no significa que las consecuencias vayan a ser iguales en todo el territorio argentino.

Qué puede pasar en Argentina

Uno de los puntos centrales del análisis está puesto en el comportamiento regional. El impacto de El Niño no es uniforme y depende de distintos factores atmosféricos, geográficos e hidrológicos.

En el Litoral y el NEA, la señal vinculada al fenómeno es particularmente clara. Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa presentan mayores probabilidades de registrar precipitaciones superiores a la media durante los meses de primavera y verano. Esta situación puede incrementar la respuesta hidrológica en las localidades vinculadas con la Cuenca del Plata.

El comportamiento de los ríos tampoco es idéntico. El Uruguay puede generar crecidas rápidas y violentas, que requieren sistemas de alerta temprana, mientras que el Paraná responde mediante crecidas más lentas y masivas, cuyo desarrollo suele ser más prolongado.

En Cuyo, la Región Pampeana y otras zonas del país, en cambio, la relación directa entre El Niño y las inundaciones pierde fuerza. Los pronósticos pueden mostrar señales de precipitaciones superiores a lo normal en determinadas regiones, pero factores como la topografía, la humedad disponible en los suelos y las características del drenaje local hacen que la respuesta pueda ser diferente incluso entre localidades cercanas.

El SMN también advierte que los pronósticos climáticos de este tipo permiten estimar tendencias generales de temperatura y precipitación

Escrito por Desde Matanza

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