La tensión en el Hospital Garrahan continúa escalando luego de que sus trabajadores decidieran profundizar el plan de lucha en rechazo al acuerdo por la paritaria sellada entre el Gobierno nacional y el gremio estatal UPCN, el convenio, que establece una suba del 7,5% hasta noviembre, fue calificado por la Junta Interna de ATE Garrahan como “la peor paritaria del año” y una decisión tomada “de espaldas a los trabajadores”. La indignación en el principal hospital pediátrico del país se expresa no sólo en asambleas y comunicados, sino también en acciones de protesta que van ganando visibilidad en la agenda pública.
“Estamos siendo testigos de un ajuste brutal en salud que se intenta disfrazar de diálogo institucional, pero que en realidad niega las necesidades reales de quienes sostenemos el sistema con nuestro trabajo”, sostienen desde la conducción de ATE en el hospital. La decisión de los trabajadores fue avanzar con una serie de medidas que incluyen movilizaciones, reuniones con organizaciones sociales y nuevas asambleas generales para definir cómo seguir.
El cronograma de actividades arrancó con fuerza. Este mismo miércoles a las 18 horas se realizará una marcha que partirá desde la esquina de Callao y Corrientes y llegará hasta el Obelisco. La acción tendrá un fuerte componente simbólico: será con velas encendidas para visibilizar un reclamo que, según los convocantes, está siendo “oscurecido por un gobierno criminal”. La convocatoria no es sólo gremial: madres y familiares de pacientes también se sumarán a la protesta, marcando el fuerte lazo entre la comunidad hospitalaria y quienes reciben atención en ese centro de referencia.
La agenda de salud no sólo está atravesada por las discusiones salariales. También se ve sacudida por un hecho insólito que involucra al sistema de residencias médicas. El propio ministro de Salud, Mario Lugones, subió un video a sus redes sociales para denunciar que descubrieron a un aspirante a residente copiándose durante el examen de ingreso. El método que utilizó fue llamativo: anteojos con una cámara incorporada que transmitía las imágenes del examen a un tercero que lo asistía en tiempo real. Según Lugones, se trata de un hecho grave que pone en duda la transparencia del proceso y señaló directamente al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por permitir estas irregularidades.
La medida busca garantizar la “congruencia académica” y evitar que situaciones similares afecten la legitimidad del sistema de formación médica. “No se trata sólo de castigar al que hizo trampa, sino de cuidar la calidad del sistema de salud en su conjunto”, expresó Lugones.
En paralelo, los trabajadores del Garrahan siguen denunciando que la política salarial impulsada desde el Ejecutivo nacional es insuficiente y no contempla la pérdida de poder adquisitivo que se acumuló en los últimos meses. Además, remarcan que mientras se naturaliza un acuerdo paritario de apenas 7,5%, el costo de vida no deja de subir. Por eso, lejos de desmovilizarse, los trabajadores convocaron a una nueva asamblea general para el 6 de agosto. También preparan un encuentro con organizaciones sociales este sábado en el Auditorio de ATE para discutir acciones conjuntas.
En un contexto de crisis sanitaria y recorte presupuestario, el conflicto del Garrahan se vuelve emblemático. Expone no sólo el deterioro salarial en el sector salud, sino también las tensiones entre las bases gremiales y las conducciones sindicales que avalan acuerdos cuestionados. Con la participación de pacientes, familias y organizaciones sociales, la protesta cobra cada vez más volumen y se transforma en un símbolo de resistencia ante un modelo que muchos consideran excluyente.