El 9 de mayo de 2012 se sancionó la Ley de Identidad de Género en la Argentina con 55 votos afirmativos, 0 negativos y 1 abstención. Un hito histórico y revolucionario que permitió a las personas registrarse en el DNI con su nombre, foto e identidad de género. Además, garantizó el acceso al tratamiento de salud para todos los ciudadanos que requieran un modificar su cuerpo acorde a su género auto percibido. Ley de identidad de género
La Ley comprende que la identidad de género auto percibida hace referencia a “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”.

Asimismo, cuando el sexo y el nombre de pila que figuran en el DNI no coincidan con la identidad de género de la persona, se puede solicitar una rectificación registral, inclusive en el caso de niños o adolescentes, quienes también lo pueden solicitar a través de un representante legal.
Según cifras expuestas por el Registro Nacional de Personas, desde el año 2011 hasta febrero de 2020 9 mil personas realizaron “la rectificación registral del sexo, el cambio de nombre de pila e imagen” en su DNI. La mayoría corresponde a la provincia de Buenos Aires (31,6%), la Ciudad de Buenos Aires (11,6%) y Santa Fe (9,2%), seguidos por Córdoba (8,8%), Salta (5,4%) y Tucumán (4,4%).

Entre el total de las personas que accedieron a este cambio el 72% auto percibía su género como femenino. Entre los 20 y 29 años se concentra el mayor número de rectificaciones de DNI de acuerdo a su género auto percibido. Y más de 600 menores de 18 años, por medio de sus representantes legales y certificado su pleno consenso, pusieron en práctica la Ley.