El fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de La Matanza, integrado por los jueces Matías Rouco, Andrea Schiebeler y Alfredo Drocchi, se conocerá este lunes al mediodía. Además, se estima que las partes serán notificadas vía electrónica. Según las fuentes, en el banquillo de los acusados se encuentra Norberto Rodríguez (46), para quien el fiscal de juicio, Alfredo Luppino. Solicitó en su alegato de la semana pasada la pena de prisión perpetua por el “homicidio agravado por el vínculo y por haber sido cometido en contexto de violencia de género” de Liliana Lezcano (50).
Tras los alegatos, el acusado pronunció sus “últimas palabras”, pidió disculpas a la familia Lezcano. También a los jueces que tengan en cuentan “el daño que produce la droga”. “El cambió su declaración porque el año pasado había admitido que cometió el hecho. Ahora, en estas instancias de juicio, dijo que él no fue o que no se acuerda”, remarcó con indignación el hijo de Liliana.

El juicio comenzó el lunes de la semana pasada, cuando el imputado declaró dos veces y en ambas ocasiones aseguró ser inocente. “Primero dijo que no se acordaba de nada porque había tomado pastillas, drogas y alcohol, y que él la amaba, y si bien robaba nunca mató a nadie”, recordó el letrado. Luego, declararon dos testigos, un vecino de Rodríguez y una mujer que era su jefa en una cooperativa. Según Fidalgo, el vecino recordó que el acusado lo llamó para pedirle ayuda. Luego, él fue hasta la escena del crimen donde Rodríguez le dijo que necesitaba descartarse del cuerpo de la víctima.
A su vez, la testigo coincidió en que justo antes de que interviniera la Policía, el acusado se comunicó con ella y también le expresó sus intenciones de “descuartizar y enterrar” el cadáver. Ante estos dichos, el acusado pidió declarar por segunda vez y señaló que estos dos testigos mentían. Por último, brindó su testimonio Paula, una de las hijas de Liliana, quien recordó que su madre solía presentar golpes. Aunque decía que se había caído; al tiempo que aseguró que a ella le constaba que había peleas constantes en la pareja.
Al arribar, los efectivos hallaron a Lezcano muerta, sobre un charco de sangre en su dormitorio, y aprehendieron a Rodríguez. Las fuentes señalaron que la mujer presentaba múltiples lesiones provocadas por armas blancas de fabricación casera tipo “faca”, que se secuestraron en el lugar, al igual que una escopeta “tumbera” con cartuchos 12/70.
Al respecto, el hijo de Liliana contó lo sucedido aquella madrugada: “Mi mamá intentó salir de su casa y él le disparó por la espalda a la altura del muslo izquierdo. Después la arrastra al interior de la casa. Y ahí la remata con una escopeta en el piso.” Los peritos que trabajaron en la escena del crimen indicaron que el asesino también intentó desmembrar el cuerpo de la víctima para posiblemente trasladarlo u ocultarlo con mayor facilidad.
Por su parte, Rodríguez confesó el hecho ante el fiscal Federico Medone, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Homicidios de La Matanza. “Estaba drogado y me la mandé”, señaló en aquel entonces ante el fiscal, aunque en el juicio cambió su versión y dijo que no se acordaba de nada. También reconoció en el debate que él tenía dos escopetas tipo “tumberas” en el taller que funcionaba en la parte delantera del terreno donde se ubicaba la casa en la que convivía con Lezcano.