El Departamento Judicial de La Matanza puso en funcionamiento una fiscalía especializada en “entraderas” con el objetivo de concentrar las investigaciones vinculadas a una de las modalidades delictivas que más creció en los últimos años. La iniciativa busca modificar la forma en que se investigan estos robos, que hasta ahora eran distribuidos entre distintas fiscalías, lo que dificultaba el seguimiento de los casos y la identificación de patrones de actuación.
La nueva dependencia comenzó a funcionar el 13 de julio y está a cargo de la fiscal Andrea Palín, quien trabajará junto a un equipo integrado por fiscales ayudantes, instructores y empleados judiciales.
El nuevo esquema contempla un sistema de guardias permanentes durante las 24 horas, los 365 días del año, bajo una modalidad similar a la utilizada por las fiscalías especializadas en homicidios o tráfico de drogas.
Las autoridades delimitaron técnicamente el alcance de esta fiscalía. Se considerarán “entraderas” aquellos robos cometidos por dos o más personas en los que la víctima sea el morador de una vivienda y se encuentre ingresando, saliendo o dentro de su domicilio al momento del hecho.
En cambio, quedan excluidos de esta estructura los denominados “escruches”, modalidad en la que los delincuentes ingresan a viviendas cuando no hay ocupantes.
Las entraderas representan uno de los delitos con mayor impacto sobre las víctimas, debido al nivel de violencia y la situación de vulnerabilidad que genera la presencia de delincuentes dentro del hogar. En muchos casos, además, estos episodios derivan en agresiones físicas de gravedad, especialmente cuando las víctimas son personas mayores.
La decisión de crear esta fiscalía se adoptó por la Fiscalía General de La Matanza luego de un proyecto piloto que se extendió durante un año y medio.
Durante ese período se recopilaron semanalmente los distintos casos de entraderas registrados en varias fiscalías del departamento judicial para analizarlos de manera conjunta y detectar coincidencias entre los hechos.
El trabajo surgió tras una investigación coordinada con el Departamento Judicial de Morón sobre una banda que cometía robos en la localidad de Villa Luzuriaga y luego se trasladaba al distrito vecino con el objetivo de dificultar el trabajo entre distintas jurisdicciones.
A partir de esa experiencia comenzaron a cruzarse datos de manera sistemática para identificar patrones de actuación y vínculos entre distintos hechos delictivos.
La principal diferencia con el sistema anterior es que todas las denuncias por entraderas pasarán a concentrarse bajo una misma órbita de investigación.
El objetivo es dejar de analizar cada episodio como un hecho aislado y comenzar a seguir el accionar de las organizaciones delictivas que operan bajo esta modalidad.
Durante el proyecto piloto, según consignó Clarín, fue posible identificar distintas bandas que se dedicaban a estos robos, realizar allanamientos, avanzar con la detención de sospechosos y recuperar parte de los elementos que se sustrajeron.
De acuerdo con las fuentes de la investigación citadas por ese medio, las entraderas responden a una modalidad altamente organizada, donde cada integrante cumple una función específica y los delitos son previamente planificados teniendo en cuenta aspectos como los días, horarios, accesos y características de las viviendas elegidas.
Ese nivel de organización fue uno de los principales fundamentos para avanzar con la creación de esta fiscalía especializada.
Otro de los cambios implementados consiste en la unificación de los procedimientos policiales para intervenir ante una entradera.
Los nuevos protocolos ya se comunicaron a los integrantes de los Comandos de Patrullas, al gabinete de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de La Matanza y a los titulares de las comisarías del distrito.
A partir de ahora, cada vez que un móvil policial intervenga en un hecho de estas características deberá confeccionar un acta con todos los detalles del episodio, incluso cuando la víctima decida posteriormente no presentar una denuncia formal.
Este procedimiento permitirá que, cuando exista un llamado al 911, la investigación pueda iniciarse de oficio y se preserve la información obtenida durante los primeros minutos posteriores al hecho, considerada clave para el avance de las pesquisas.
Desde el Ministerio Público Fiscal también se fortalecerá el área de Asistencia a la Víctima, con el objetivo de brindar un mayor acompañamiento a quienes sufren este tipo de delitos.
Además, la nueva fiscalía tendrá entre sus funciones investigar presuntos casos de gravedad institucional, luego de que se detectara que en algunos robos podrían haber existido situaciones de complicidad o connivencia por parte de agentes policiales.
La centralización de las investigaciones, el intercambio sistemático de información y la aplicación de protocolos unificados buscan mejorar la capacidad de respuesta judicial frente a una modalidad delictiva compleja, organizada y con fuerte impacto sobre las víctimas.
Escrito por Desde Matanza