El director del Centro de Veteranos de Guerra de La Matanza le contó a Desde Matanza su postura frente a la nominación al Premio Nobel de La paz de Geoffrey Cardozo y Julio Aro. Además, habló sobre la labor que ejercieron los veteranos y el lugar en la sociedad del Centro de Veteranos de La Matanza. Allí se realizan trabajos comunitarios con comedores y vecinos de la comunidad.
La guerra de Malvinas siempre estará en la memoria de todos los argentinos, pero más aún lo estarán los veteranos, quienes ya defendieron a la nación hace 38 años. Pero en la actualidad se dedican a mejorar la calidad de vida otros compañeros, de sus familias y del resto de la comunidad. Incluso desde el inicio de la pandemia, siendo que muchos veteranos son personas de riesgo frente al coronavirus. Trabajaron sin descanso en comedores matanceros para llevar un plato de comida a todos aquellos que no tenían qué comer.
El director del Centro de Veteranos de guerra de La Matanza, Carlos Farina, aseguró que Geoffrey Cardozo es un coronel inglés que viajó a Malvinas después de que terminó la guerra representando a la Cruz Roja Internacional mientras que Julio Aro sí, es un ex combatiente argentino.
Julio Aro y Geoffrey Cardozo están nominados al premio Nobel de La Paz “por impulsar el proceso de identificación de soldados argentinos sepultados en el cementerio de las islas Malvinas”. Esta nominación sorprendió al resto de los veteranos y a sus familias, ya que ellos reclamaron durante muchos años la identificación de los soldados caídos en la guerra. Es decir, según lo que explica Farina si bien la nominación al Premio Nobel de La Paz es por el proceso de identificación, habría un error al darles el rango de ex combatientes a ambos. “El único veterano de guerra es el argentino” Explicó.
Además, Carlos Farina afirmó que “hemos tenido reclamos de familiares porque la mayoría de los cuerpos tenían los documentos y la chapa identificadora”. Entonces lo que las familias reclaman es por qué se tardó tanto tiempo en realizar el proceso de identificación de los cuerpos. Farina le mostró a Desde Matanza distintas fotografías para sumar a su explicación. Entre ellas, imágenes tomadas a las chapas identificadoras y documentos que llevaron los soldados. Esto fue con el objetivo de mostrar por qué, según explica, los familiares reclamaron la tardanza en el reconocimiento de los cuerpos delos jóvenes.

Si se podría haber hecho cuando terminó la guerra. “¿Por qué cuando fueron en el 2008 no se hizo la identificación de los cuerpos en el momento y sí ahora?”, cuestionó el director del Centro de Veteranos. Además, en relación a esa tardanza, Farina abrió otra duda. “¿Por qué tardaron tanto si no fue una movida para que después esos cuerpos sean repatriados y traídos al continente? ¿No?” Agregó.
Esta afirmación por parte del Director de Veteranos de guerra, era desconocida hasta el momento. Si bien hubo comentarios negativos a cerca de la nominación al Premio Nobel de La Paz de Cardozo y Aro, por el momento no se había expresado un líder de los veteranos de guerra al respecto.

Durante los meses de cuarentena, en especial a fines del mes de marzo, los veteranos del Centro de La Matanza comenzaron a trabajar en comedores de la zona con dos cocinas de campaña y dos anafes dobles. Carlos Farina, director del Centro de Veteranos de La Matanza, contó que ellos empezaron preparando 1400 raciones por día. Pero en el mes de agosto llegaron a entregar 4100, de lunes a lunes, mientras que el ejército las repartía.
Se habían divido en dos grupos de veteranos y hasta se sumaron sus hijos, porque al pasar el tiempo algunos dejaron de hacer esa tarea por cansancio o por enfermedad. Siete veteranos se enfermaron de coronavirus y dos perdieron la vida. Desde Desarrollo Social les enviaban los alimentos y los veteranos colaboraban con su mano de obra y con las herramientas, que eran las cocinas de campaña y los anafes, y acordaron con el ejército que ellos harían el reparto.
Este centro ubicado en Ramos Mejía es el más grande del país y está destinado a ayudar a las familias de los caídos en Malvinas, a realizar trabajos solidarios, pero en especial a que un “veterano ayude a otro veterano” como expresó Farina, por la confianza que se tienen mutuamente. Los trabajos comunitarios comenzaron a fines de marzo en Villa Celina, después siguieron por el Barrio Nicole y llegaron a Virrey del Pino. Ellos también se encargan de juntar donaciones, que las empresas donan y repartirlas a los que más lo necesiten.

“Después de la guerra muchos murieron por suicidios. Murieron más en la pos guerra que en la guerra. Se sintieron muy mal por lo que ellos causaron con un arma hacia otra persona” manifestó Carlos Farina. El director del Centro de Veteranos afirmó que “las guerras no sirven”, y que si se fomenta el estudio “se puede litigar por la soberanía de las islas Malvinas desde un escritorio, desde la ONU”.
El mensaje que los veteranos dejan en cada charla que dan en las escuelas es “estudiar para tener más poder en litigar y no en usar armas para defender la soberanía del país.” Por otro lado, Farina confesó que después de la guerra a los veteranos les “costó reinsertarse en la sociedad”. Se escondieron por mucho tiempo y tampoco decían que eran veteranos.

En esos años “decir que éramos veteranos era sinónimo de no tener trabajo, de no poder estudiar, para algunos éramos una bomba de tiempo”, expresó Carlos Farina. Los ex combatientes decidieron transformar todo lo negativo que vivieron en acciones positivas. Además, aseguraron “que no queríamos volver a ver a ningún argentino mal si volvían de la isla”.
El Centro de Veteranos en La Matanza recibe todos los años a distintas escuelas de la zona, pero debido a la pandemia decidieron brindar charlas a través de las redes y de zoom. Algunas de las cosas que se encuentran en el museo del centro fueron otras cosas de las que hay y otras las trajeron de Malvinas, porque hasta el año 2000 estaba permitido traer un recuerdo si eras veterano de guerra.
Se pueden encontrar desde armas, hasta los uniformes que usaban en aquellos años, libros, mapas, tapas de los diarios durante la guerra, fotografías, etc. En este lugar también instalaron varias aulas ya que de noche se dictan clases para que los adultos puedan terminar la secundaria. Asimismo cuentan con un comedor para poder tomar algún refrigerio.
Nota por Lorena Papaianni
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